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El Granada de Pacheta: el análisis de Josu Uribe sobre el rival del Sporting

Equipo con centro del campo poblado, futbolistas de buen pie y trabajo

Entrenamiento de Sporting en las instalaciones de Mareo

Entrenamiento de Sporting en las instalaciones de Mareo / Ángel González / LNE

Josu Uribe

Llega la jornada número 18 a El Molinón con la visita de todo un histórico de nuestro fútbol: el Granada CF. Después de años de fuertes inversiones y proyectos ambiciosos que llevaron al club a la máxima categoría, el hecho de no recuperar el estatus perdido de forma inmediata ha obligado a la propiedad a replantearse tanto los números como los objetivos deportivos.

De la mano del gijonés Alfredo García Amado, un profesional experto en el mundo del fútbol, el Granada buscará apretarse el cinturón y manejar cifras más acordes a la categoría, sin perder de vista el gran objetivo que un club con una ciudad y una masa social tan importantes siempre persigue: regresar a Primera. Inversiones más ajustadas, cesiones de jugadores en propiedad con contratos elevados y ventas para cuadrar cuentas forman hoy la realidad económica del Granada.

En la parcela deportiva han apostado sobre seguro con un hombre que conoce de sobra los códigos de la categoría y que suele sacar rendimiento a sus grupos: Pacheta, un técnico que, cuando habla, respira fútbol. Cada vez quedan menos así.

El inicio de temporada fue desolador: 14 goles encajados y ninguna victoria llevaron a los andaluces al farolillo rojo, saltando todas las alarmas. El equipo ha ido saliendo de esas posiciones peligrosas a base de mejorar enormemente el balance defensivo: encaja muy poco, suma victorias desde el trabajo sin balón y se mueve en marcadores cortos, con muchas porterías a cero.

Los nazaríes solo acumulan cuatro victorias en Liga, dos de ellas fuera de casa —ante la Cultural y el Huesca—, ambas con la portería a cero. Sin embargo, se han convertido en los "reyes del empate", con ocho igualadas. Hoy por hoy es un equipo al que le cuesta ganar, pero también es un rival difícil de doblegar.

Pacheta les ha cambiado el enfoque respecto al inicio del curso: ahora corren más y mejor, trabajan mucho sin balón y han aparcado el control por una verticalidad y una agresividad ofensiva notables.

Es un equipo con la marca clara de su técnico: ordenado, con prioridad por la organización defensiva en bloque medio, consciente de que ahí está la base de su recuperación. A partir de ahí, busca ser vertical, prioriza velocidad y profundidad, y tiene calidad técnica para manejar tiempos del partido y obligar al rival a presionar alto para después atacar a la espalda con jugadores muy directos.

Han corregido muchos errores defensivos, individuales y colectivos, y se han acostumbrado a vivir en el 0-0 para aprovechar alguna transición y hacer daño. Pero ojo: en partidos como ante el Racing, con un marcador muy adverso, fueron capaces de protagonizar un intercambio de golpes brutal en una magnífica segunda parte y rascar un punto en casa del líder. Tampoco se sienten incómodos ahí.

Su modelo base es un 1-4-3-3, con una línea de cuatro prácticamente inamovible salvo lesiones o sanciones, y con jugadores importantes en la categoría: los laterales Neva y Diallo, y los centrales Loïc y Lama.

Como buen pivote que fue, a Pacheta le gusta poblar el centro del campo con tres centrocampistas para buscar control y, sobre todo, buen balance defensivo en transiciones. Futbolistas de buen pie y mucho trabajo como Alcaraz, Ruiz, Alemán o Trigueros.

En ataque, perfiles muy claros: jugadores verticales, con capacidad para atacar los espacios que deja el rival al adelantar líneas y con buena relación con el gol, como Jorge Pascual, Souleymane y Sola.

Cuando van por debajo en el marcador suele aparecer la misma variante: prescinden de uno de los tres pivotes e incorporan un futbolista más ofensivo por detrás de la referencia. Arnaiz, junto a Sáenz, Bouldini y Rodelas, son los encargados de modificar el plan y dar un perfil más ofensivo al equipo.

El Real Sporting llega a una cita importante tras su victoria del pasado sábado como visitante, con la oportunidad de dar un golpe de autoridad y, con los tres puntos, meterse de lleno en las posiciones nobles.

El sábado no fue un partido vistoso ni brillante, pero el equipo minimizó errores —individuales y colectivos— en fases defensivas que habían costado demasiados puntos y, con una propuesta organizada y una enorme actitud grupal, logró tres puntos magníficos. Ese es el camino que debe recuperar el Sporting para volver a ser solvente. Los rojiblancos quizá no sean un equipo de control y brillo técnico constante, pero si vuelven al equilibrio defensivo, son de los mejores en situaciones de contraataque. La recuperación de Otero y Dubasin, junto al buen momento de Gelabert, deben seguir aportando puntos y goles.

Enfrente, un rival complicado, duro de batir y que llega con sus mejores sensaciones del curso. Pero es un equipo batible, y más en casa, con un estadio entregado. Cuando el Sporting transmite alma y trabaja como lo hizo en Anoeta, El Molinón se encarga de echar el resto… Eso sí: nada de relajaciones. Ni el Granada ni Pacheta son invitados cómodos.

A disfrutar.

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