"¡Qué bueno ye Gelabert!": el análisis de Josu Uribe tras la victoria del Sporting sobre el Granada
Las tácticas ayudan a ganar partidos; el talento los decide

Gelabert dispara en la acción del gol. / Ángel González / LNE
Josu Uribe
La jornada 18 nos dejó un duelo bonito, igualado e intenso entre dos equipos con futbolistas de mucha calidad individual. Dos propuestas muy parecidas: ninguno vive del control del juego ni del balón, sino de la velocidad y la calidad en las transiciones. Y, por si faltaba algo, el partido volvió a recordarnos el pobre nivel del arbitraje español cada fin de semana… Al final, fue como cuando éramos guajes y el partido se acababa cuando el mejor del patio decía:"Último gol y marchamos". Y casi siempre lo hacía el mismo.
El Granada inició el encuentro prescindiendo de uno de sus tres centrocampistas para introducir a un jugador más ofensivo como José Arnaiz, acompañando a tres atacantes claros y peligrosos al contraataque: Pascual, Álex Sola y Souleymane. Todo ello con su habitual línea de cuatro atrás y un doble pivote con Alcaraz y Alemañ.
El Sporting, con su línea de cuatro habitual, volvió a dejar un detalle claro: Curbelo se está ganando el sitio. No solo por rendimiento, sino porque es un futbolista inteligente, tanto en ataque como en defensa. Con él, el equipo mejora mucho la salida de balón, una faceta que dio problemas. En el medio sorprendió la titularidad de Bernal junto a Nacho, buscando más equilibrio defensivo ante las subidas de Guille y Diego, pero también mayor protección frente al principal arma del rival: las transiciones ofensivas. Gaspar y Gelabert se abrieron a bandas, y Corredera adelantó metros (otro que rinde bien donde lo pongas) para dejar la referencia a Juan Otero.
En la primera mitad nadie se hizo con el mando. En el Granada, el jugador más incisivo fue Álex Sola por derecha. Su velocidad inquietó a Diego y a Vázquez con un par de acciones verticales, y además llegó un gol anulado por el "fútbol moderno". Ese fue su pico ofensivo: un equipo que, en realidad, nunca dio sensación de hacer daño de verdad. El Sporting, con el juego de espaldas y la verticalidad de Otero, más las llegadas por fuera de los laterales y mucha gente por dentro (Gaspar, Gelabert y Corredera), dificultó el robo del Granada y generó tres situaciones claras, aunque sin transmitir tampoco una sensación real de dominio.
La segunda parte arrancó con el mismo guion… hasta que los técnicos movieron fichas y empezó lo bueno. El Granada reestructuró el equipo con la entrada de un mediocentro posicional como Sergio Ruiz, prescindiendo de un atacante y cambiando la referencia: Pascual dejó su sitio a Bouldini. El objetivo era claro: correr menos riesgos, estar siempre armado, pero a cambio le costó ajustar sus ataques.
El Sporting dio un paso adelante con la entrada de Queipo y Dubasin. Salió Bernal, y el doble pivote pasó a ser Nacho–Corredera, con los dos nuevos por fuera y Gelabert por dentro, cerca de donde suelen pasar las cosas, junto a Otero.
Y cuando todo olía al reparto de puntos, apareció el talento. Un balón retenido por Otero, descarga de cara y Gelabert, el mejor del verde, se inventa una conducción con engaño y una ejecución técnica magnífica para sacar un disparo que vale tres puntos.
Me preguntan dónde juega mejor Gelabert. Es tan inteligente y tiene tantas condiciones técnicas, que rendiría en cualquier lugar, pero su tipología lo lleva a ser un interior: jugar en campo contrario, hacer jugar y decidir. Sus conducciones, atacando con la cabeza levantada para asociarse o acabar en gol son material de enseñanza. Salvando distancias, tiene acciones que recuerdan a cómo Zidane atacaba en velocidad la portería rival.
Y del arbitraje, claro, hay que hablar. El arbitraje español tiene serios problemas: demasiada aplicación literal de un reglamento mejorable y, sobre todo, mala interpretación. Hubo una acción desproporcionada en el área: el colegiado, al lado, interpretó lo que vimos todos: empujón con fuerza excesiva, falta dentro del área y, por tanto, penalti y amarilla. Es inaceptable que un árbitro sentado ante un monitor le cambie una decisión así y que el de campo lo acepte. Y además, las esperas eternas aburren al espectador y dañan el espectáculo.
El partido también dejó una verdad vieja: tácticas, entrenamientos, nutrición, descanso y planes de partido importan… pero hay cosas incontrolables. Pacheta quiso cerrar zonas y reducir esas acciones que tan bien dominan los asturianos, pero el fútbol es así: las tácticas ayudan a ganar partidos; el talento los decide.
Línea muy positiva del Sporting, que se engancha arriba de nuevo. Lo hace desde una organización defensiva que le permite dejar la portería a cero, algo clave en esta categoría, y sabiendo que tiene futbolistas con talento. Este es el camino. Ahora, a cerrar bien el año en Leganés. Pero que esto no nos despiste: el equipo necesita reestructuración e incorporar futbolistas. Será clave acertar para soñar de verdad con algo grande.
Imagino a muchos rojiblancos saliendo del estadio con una sonrisa y diciendo lo que todos pensamos: "¡Qué bueno ye Gelabert!".
A disfrutar.
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