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El Sporting se despide de la Copa: derrota 0-2 ante el Valencia

El equipo rojiblanco cae en dieciseisavos en un partido sin mucha historia que fue dominado de inicio a final por un conjunto che superior en las áreas

Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

La Copa del Rey ya es historia para un Sporting que ahora puede centrar toda su energía en escalar en Liga. No hubo mucha historia en el estreno de José Riestra como primer ejecutivo rojiblanco. La ilusión duró cuatro minutos, tiempo que tardó Beltrán en demostrar la diferencia de categoría. El Valencia venció en Gijón 0-2 a medio gas y dominó en El Molinón desde el comienzo hasta un final que solo tuvo historia ante la concentración de zagales de Mareo. Los de Borja compitiendo con dignidad pero sin brillo hasta acabar tirando la toalla nada más salir del descanso. El foco se sitúa ahora en el inminente desplazamiento a Butarque, donde los rojiblancos pretenden despedir otro año gris con honores en la búsqueda de confirmar la candidatura del proyecto a la promoción.

Aún estaba en pie El Molinón para tributar al apreciado Eloy Olaya cuando ya estaba celebrando Lucas Beltrán. El Valencia no le permitió al Sporting saborear un trago de la Copa. Enseguida mostró su condición. La jugada, rapidísima, quitó las caretas. Todas fuera. Un disparo potente por abajo de Jesús Vázquez que apenas despejó Christian Joel y que olfateó un delantero de verdad como el argentino Beltrán. La pasividad de los zagueros rojiblancos y el débil bloqueo del guardameta cubano son regalos que agradecen los jugadores que valen dinero. Esto es la élite, debió pensar el grupo de Borja, que sorpresivamente puso en liza a un once con varios titulares —Pablo Vázquez o Gaspar— y una mayoría de suplentes. De repente, el cielo se abrió —podría ser perfectamente un símil del tiempo— para los muchachos de Corberán. Mandaban ya los che, anulando el efecto de un más que presentable El Molinón, dispuesto a soportar en la previa el chaparrón y a pasar por caja para ver unos dieciseisavos coperos entre semana, como el que asume que en esta década no es habitual ver en la ciudad a equipos de Primera. Hasta que entró el calor, el Sporting debió pensar que el reto era demasiado. Cuando se puso en faena, tuteó al Valencia. El problema es que ya cargaba a cuestas con el marcador.

Real Sporting
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0 2
Valencia
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0-1, min 3: Beltrán. 0-2, min 47: Raba

Alineación Real Sporting

C. Joel (2), Kevin (1), Perrin (0), P. Vázquez (0), P. García (1); Manu Rodríguez (1), Justin Smith (0), Gaspar (1); O. Cortés (1), Queipo (1) y Caicedo (1)

CAMBIOS

Alex Diego (1) por Pablo García, min 65. Kembo (1) por Pablo Vázquez, min 65. Iker Martínez (1) por Gaspar, min 65. Amadoou (1) por Queipo, min 65.

Alineación Valencia

Agirrezabala (1); Foulquier (1), Tarrega (1), Diakhaby (1), Jesús Vázquez (1); Diego López (2), Pepelu (2), Javi Guerra (1), Ramazani (1); Beltrán (2), Raba (2)

CAMBIOS

Copete (1) por Diakhaby, min 45. Rioja (1) por Beltrán, min 59. Ugrinic (1) por Pepelu, min 58. Hugo Duro (1) por Diego López, min 71. Otorbi (1) por Raba, min 80


Alejandro Muñiz (C. Gallego). Amonestó al local Kevin, Justin Smith. Y a los visitantes Tarrega, Agirrezabala

El Molinón: 16.275 espectadores

El Valencia dio valor a la ronda de titulares: Agirrezabala, Javi Guerra, Pepelu… Y, claro, Diego López. El canterano del Sporting saltó a su casa con ganas de dejarse notar. Mareo siempre da buenos jugadores. Una gran acción del asturiano obligó a Christian Joel a levantarse. Sacó una mano con valor gol a Beltrán para dar vidilla a la eliminatoria. Pero estaba descosido el equipo rojiblanco. Sobre todo en la zaga. Una paradoja, si se tiene en cuenta que la defensa contaba con la pareja de centrales, Perrin y Pablo Vázquez, que aterrizó en Mareo para ser titular. No se sabe si por la ansiedad de quien quiere rebelarse o simplemente por la falta de tacto, pero cada transición de los che era casi una cuestión de vida o muerte. Un sufrimiento constante para un Christian Joel hiperactivo. Ramazani debió pensar que todo era demasiado fácil cuando se vio solo ante el guardameta cubano. Ajustó demasiado, así que la mandó fuera. Sobrevivía un Sporting que parecía tener más empuje en ataque que en defensa, desquiciado. Queipo y Gaspar se entendían bien por dentro. Y Caicedo era todo voluntad. Su potencia hizo sudar a Diakhaby. Pero cuando ganaba el espacio, se le apagaba la bombilla. Así fue discurriendo un primer tiempo gris, con un Valencia a medio gas, mandón. Pepelu y Guerra se imponían con facilidad en la batalla de la medular, con Smith errático y Manu Rodríguez en solitario.

Estaba el partido empantanado para el equipo rojiblanco. Pero una jugada de Cortés espabiló a los suyos. Cogió la pelota el colombiano, desafiante. Tiró un par de fintas, un amago por allí, otro por allá, y le dio un caramelo a Queipo, desmarcado. El disparo del canterano no fue preciso, pero Agirrezabala estaba muy descoordinado. El meta se encontró con la pelota, que se fue a saque de esquina. Pero la acción despertó al conjunto rojiblanco, que enseguida perdió el miedo y terminó por conectar al estadio.

Eran minutos de un notable Sporting. Los de Borja ya no miraban hacia atrás, sino que sus pases eran verticales. Ya no imponía tanto el escudo de un Valencia vulgar. Hasta que una acción provocó que El Molinón pasase, en cuestión de un segundo, de la euforia a la decepción. Una falta estupendamente botada por Pablo García fue cabeceada a la red por Caicedo. El gol se cantó, aunque no valió nunca. A instancias de su asistente, Muñiz Ruiz pitó fuera de juego y reanudó deprisa el juego. Por un momento, el estadio esperó a la revisión de la tecnología. Pero en Las Rozas no había nadie tras las pantallas siguiendo el partido. Difícilmente se olvidará ya en Gijón que el VAR no es bienvenido en el torneo hasta que se alcanzan metas más prestigiosas como los octavos. En Gijón el plato no le gustó ni a los nostálgicos que añoran el fútbol de antaño. La pantalla no dio ni emoción. Caicedo debió preguntarse: ¿qué debo hacer para marcar? Así, con 0-1, se llegó al descanso.

Al salir del descanso, un bofetón. Pepelu dio un pase quirúrgico para el desmarque de Raba. Pablo Vázquez se quedó descolgado, rompiendo el fuera de juego. El delantero no desaprovechó su momento. El 0-2 bajó la temperatura ambiente del campo y retorció a un Sporting que volvió a empequeñecerse. En la expedición rojiblanca ya nadie atisbaba el final de la ascensión. Irarragorri y Riestra observaban desde el palco con seriedad cómo se complicaba el pase. Christian Joel evitó males mayores con dos estupendas paradas a disparos de Diego López —primero— y Ramazani —después—. Borja llamó a los chavales. Hasta cuatro entraron de golpe: Álex Diego, Iker Martínez, Kembo y Amadou. Los chicos mantuvieron el tipo e intentaron dejarse notar. Pero la eliminatoria ya estaba decidida. El Molinón pudo al menos ovacionar a un talento formado en Mareo como Diego López antes de despedir un 2025 que no será recordado con cariño.

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