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Josu Uribe

La opinión de Josu Oribe sobre la importante victoria del Sporting en Butarque: "A disfrutar"

Los futbolistas del Sporting celebran el triunfo en Butarque

Los futbolistas del Sporting celebran el triunfo en Butarque / Carlos Gil-Roig/Factoría 9

Último partido del año en la Liga Hypermotion para el Real Sporting, ese partido al que todo el mundo le da muchísima importancia y que gusta tanto ganar para pasar unas navidades tranquilas. Una victoria que después de seis puntos consecutivos va a significar un enorme golpe de autoridad y de confianza para los rojiblancos.

Noche típica en el diciembre de Madrid con muchísimo frío y un equipo local tremendamente necesitado de resultados para cambiar la dinámica de un bloque claramente candidato al ascenso en agosto, y que ha visto como el devenir de la temporada le ha llevado a posiciones de descenso donde en una Liga tan igualada cuesta mucho trabajo salir.

Un Leganés que comenzó con su habitual modelo de juego introduciendo dos variaciones claras, dejando al jugón de Juan Cruz la posición de enganche detrás de su punta referencia, Diego García, y prescindiendo de un claro jugador exterior como es Naim para introducir a Roberto López, jugador que se siente más cómodo en posiciones interiores, posiblemente buscando tener más jugadores por dentro y con ese mayor control juego evitar las pérdidas de balón y que el rival pudiera hacer lo que más le gusta, que es atacar espacios.

Un Real Sporting con su habitual línea de cuatro en defensa junto a Nacho Martín y Bernal en la sala de máquinas, utilizando tanto a Corredera como a Gelabert por dentro, dejando la banda derecha en ataque para Guille y utilizando a Dubasin por dentro ayudando a Otero, con Diego en el otro lateral más pendiente de defender a Duk que de mostrarse en ataque.

Esta distribución hace a los rojiblancos tener muchísimo juego interior con futbolistas con muy buen pie, permite a Guille una profundidad enorme como un auténtico extremo cuando el equipo ataca y, sobre todo, deja a Dubasin jugar donde más daño hace al rival, que es en posiciones interiores, ya que con su velocidad y calidad es un dolor de muelas para los centrales rivales, pasando el equipo en fase defensiva a su habitual 1-4-2-3-1, con Corredera y Dubasin ayudando a los laterales y Gelabert dando soporte defensivo a los dos pivotes.

Mención especial para Curbelo y Bernal. Son dos futbolistas que cualquier entrenador quiere tener en su equipo por su jerarquía y porque hacen mejor a sus compañeros. Se equivocan muy poco y con su lectura del juego llevan el plan de partido al lugar correcto.

Una primera parte con un buen comienzo para el Sporting, donde se sintió durante muchos minutos muy cómodo, robando rápido y muy arriba, con mucho control de juego y partido, pudiendo buscar las espaldas del rival con Dubasin y Otero.

Un Leganés que acabó apretando y encerrando al Sporting en los últimos minutos, pero costándole un mundo cerca del área rival sacar ventajas ofensivas de su dominio y adelantarse en el marcador.

Una segunda parte que comenzó más equilibrada y disputada sin un dominador claro, buscando los asturianos evitar cualquier error que les complicara el partido y esperando su momento, hasta que con las sustituciones nuevamente cambió el desarrollo del juego.

Un Leganés que buscó una mayor presencia ofensiva y que terminó el partido con una línea defensiva de tres jugadores muy adelantada y demasiado vulnerable a los contraataques del rival; un doble pivote junto a dos extremos puros como Duk y Naim junto a dos puntas claros como De la Fuente y Millán, además del jugón de Óscar Plano acompañando. Una apuesta muy arriesgada con una idea clara: o puerta grande o enfermería. Pero no le quedaba otra al equipo pepinero.

Borja Jiménez optó por seguir buscando el control de partido, minimizando los errores y aprovechando los espacios y la necesidad de ganar del rival. Refrescó la línea de ataque con la entrada de Queipo, Gaspar y Manu, pasando a Dubasin a enfrentarse con su velocidad a una defensa lenta y muy adelantada. La apuesta salió a la perfección y con un pase magistral de Gaspar junto a una acción llena de calidad y velocidad de Dubasin trajeron los tres puntos para Asturias. La acción que saca Curbelo sobre la línea demuestra que hay momentos en la vida y en el deporte que te toca y el sábado fue uno de ellos: tocaba ganar y se hizo.

Enorme final de año para los de Borja Jiménez con tres victorias consecutivas junto a tres porterías a cero, sobre todo con una sensación de solvencia y control de muchos aspectos de juego que hacen pensar en cosas importantes.

Pero los buenos resultados no deben de alejarnos del contexto real, saber que el equipo necesita jugadores en la parte ofensiva que aumenten la profundidad y calidad de la plantilla para que cuando falten los Gelabert, Otero y Dubasin de turno el conjunto no se resienta.

La segunda parte del campeonato es muy exigente en la Liga Hypermotion, con muchos partidos junto a un posible play-off, juntándose lesiones y sanciones. Si se quiere de verdad aspirar a metas importantes hay que reforzar puntos muy concretos de la plantilla.

Desear una feliz Navidad a los lectores de LA NUEVA ESPAÑA desde Bulgaria, que el nuevo año traiga mucha salud y buenas cosas para el fútbol asturiano, despidiéndose este humilde entrenador hasta el año que viene. Y ahora toca disfrutar, no lo olviden.

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