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Bernal y el calvario de su lesión: "Quiero valorar lo que me pasó; hubo días de desesperación"

"Hubo días de desesperación, de ver que no avanzas y de bajó mental", se sincera sobre su lesión en el cruzado el medio, clave en el resurgir del Sporting

Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

Gijón

"No quiero olvidarlo. Quiero aprender y valorar todo lo que he pasado: a las personas que me han rodeado y también el hecho de haber salido físicamente mucho más reforzado. Todo eso no lo quiero perder". Jesús Bernal se abre en canal –en una entrevista realizada por el Sporting en sus canales oficiales – para recordar el calvario que ha supuesto su lesión y el largo proceso de más de diez meses de recuperación hasta volver a sentirse futbolista, después de romperse el ligamento cruzado. Un año después, el mediocentro es ahora un jugador importante en el resurgir del Sporting con Borja Jiménez.

Bernal recuerda el origen de la lesión que le obligó a empezar de cero. "Fue un golpe. Seguí jugando unos quince o veinte minutos y, cuando terminó el partido, noté una pequeña molestia. Al día siguiente, al levantarme, pensé: algo ha pasado aquí. La rodilla no estaba igual, no me sentía cómodo ni al cien por cien". Esa sensación encendió todas las alarmas y le llevó a ponerse en contacto con los servicios médicos del club.

La confirmación de la gravedad llegó en Mareo, en vísperas de Navidad. "En ese momento no sabía qué hacer ni cómo afrontar las Navidades", recuerda. Fue entonces cuando apareció una figura clave en todo el proceso: su pareja. "Fue ella quien tomó la iniciativa: "Montamos en el coche, te llevo a casa con tu familia y nos olvidamos un poco de todo", le dijo. Seis horas de viaje después, Bernal se plantó por sorpresa en su pueblo. "Ni mi familia ni mis amigos sabían que iba a aparecer. Fue una sorpresa para todos, y eso fue gracias a ella, porque yo no podía conducir". Después llegó la operación y, con ella, una de las etapas más duras de su carrera. "Los primeros días son muy complicados. No puedes hacer vida normal: no caminas, vas con muletas, tienes dolores, tomas pastillas y necesitas que te acompañen a todos lados". El recuerdo de las primeras noches todavía pesa. "Mi padre estaba a mi lado preguntándome todo el rato qué me pasaba, porque sufría muchísimo".

La recuperación fue larga, física y mentalmente exigente. "Los primeros meses son los más duros. Pierdes toda la musculatura y tienes que estar todos los días pendiente de estirar y doblar la rodilla, porque si no existe el riesgo de volver a pasar por quirófano". Hubo días de dolor, de frustración y de lágrimas. "Había momentos de desesperación, de ver que no avanzas o que no lo haces como tú crees, incluso días de bajón mental". "He sido muy pesado con todo el mundo", admite. "Estoy muy agradecido por la paciencia, no solo a nivel profesional, sino sobre todo en lo personal. Sé que ha habido momentos en los que he sido demasiado intenso".

Bernal ha desacado la labor de todos los servicios médicos del Sporting, además del soporte que le ha dado el club."Es gente que te ve en el día a día, que sigue tu proceso, ve cómo avanzas y con la que puedes hablar en cualquier momento...Por mí, habría vuelto antes, porque soy cabezón. Estoy seguro de que al quinto mes ya habría querido estar jugando, y sé que eso está mal".

Y hay un deseo que resume todo lo vivido y lo que está por venir: "Ahora mismo solo tengo ganas de pisar el césped, de dar un buen pase, de sentirme futbolista otra vez y, sobre todo, de volver a jugar en casa con la gente... Luego los futbolistas somos egoístas, cabezones, egocéntricos… Cuando juegue cinco querré diez, y cuando juegue diez querré más", destaca el mediocentro, convencido de que lo mejor está por llegar.

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