Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Así vivieron los sportinguistas esta tarde un polémico inicio de 2026 en El Molinón

La afición del Sporting pasó de la ilusión y el homenaje a Ablanedo a la indignación por la polémica arbitral y el VAR.

Sporting - Málaga

Sporting - Málaga / Juan Plaza / LNE

María Rendueles

María Rendueles

Siete derrotas y cinco empates. Ese era el dato que sobrevolaba El Molinón y que más temor infundía entre los aficionados en la tarde de hoy: el histórico de resultados del Sporting jugando a las dos de la tarde. Un horario maldito que regresaba por primera vez en la temporada y que, además, coincidía con el primer partido de 2026, un año que muchos ya se atreven a nombrar como “el año del ascenso”, como afirmaba Rebeca Sariego a las afueras del campo.

Más allá de supersticiones y estadísticas, había una realidad compartida en la grada: la necesidad de reforzar la plantilla en el mercado de invierno. Con Brian Oliván como única incorporación, la sensación general era de insuficiencia. “No es suficiente, hace falta un delantero, un tío de arriba sin duda”, comentaba Pablo Guerras.

Con ese cóctel de ilusión y dudas, los sportinguistas ocuparon sus asientos. Muchos apuraban la comida durante la lectura de las alineaciones, porque ni el vermú previo ni la hora de comer se negocian. “A la siesta todavía nos da tiempo”, bromeaba Nacho Miguélez mientras desenvolvía el bocata.

Ablanedo fue uno de los grandes protagonistas de la tarde, homenajeado con motivo del 120 aniversario del club. El histórico guardameta acompañó además a Yáñez en el vídeo de su renovación hasta 2028. El acto fue presentado por José Ángel Abad, periodista gijonés y corresponsal en Nueva York, que emocionó al estadio con sus palabras: “Estamos en El Molinón, donde se juega y se anima al Sporting con la energía de un guaje, porque solo se envejece cuando se deja de amar, y aquí eso no pasa”. El estadio respondió con un grito unánime: “No tenemos miedo, tenemos a Ablanedo”, mientras el exportero saltaba al césped.

Había ilusión en la grada por empezar bien el año. En la zona visitante, un buen grupo de aficionados del Málaga trataba de entrar en calor cantando, quizá poco acostumbrados al frío gijonés. En el minuto 34, esa ilusión rojiblanca se enfrió: el Málaga se adelantó y celebró el gol ante la portería de la grada norte.

El descanso llegó acompañado de lluvia y granizo, obligando a muchos a recolocarse en las gradas. Al inicio de la segunda parte, el temporal parecía dar una tregua, pero no así la tensión.

El gol de Nacho Martín en el 54, posteriormente anulado por falta, terminó de caldear a la afición. Los pitos al árbitro marcaron el resto del encuentro. “Está con los otros”, se escuchaba desde la grada. Poco después, un penalti muy protestado por los locales derivó en el segundo gol del Málaga en el minuto 58, acompañado del grito unánime: “Manos arriba, esto es un atraco”.

En el 65 debutaba en el campo Brian Oliván. “Venga, chaval, estrena El Molinón”, le animaban entre aplausos los 22.178 espectadores, aunque no eran las circunstancias soñadas para un estreno.

En el 70, tras revisión del VAR, se señaló penalti por mano del Málaga. Otero lo transformó, aunque ni siquiera el gol logró disipar la sensación de que el partido se escapaba con apenas diez minutos por jugar.

Oliván vio su primera amarilla y, poco después, fue expulsado tras la revisión de esa misma acción en el VAR, una decisión que enfureció aún más a la grada. “El Málaga lleva todo el partido tirándose”, se escuchaba entre el murmullo de indignación.

Pocas veces ocurre que la familia del Sporting abandone las gradas antes del pitido final, pero esta vez sucedió tras el tercer gol del Málaga. “El partido fue un robo”, resumía una afición enfadada y frustrada. “Sporting de Gijón, a Primera División” fue el canto que los andaluces le regalaron a El Molinón.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents