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Las palabras de Ziganda ante la Mareona del Sporting en León: "Nos van a atacar en la grada y en el campo"

"Tenemos que recargar pilas", dice el entrenador de la Cultural tras "el desgaste importante" de la Copa del Rey

Ziganda.

Ziganda. / MIKI LOPEZ

N. L.

La Cultural cayó eliminada en Copa, pero en el Reino de León quedó algo más que un “hasta aquí”. José Ángel “Cuco” Ziganda salió a la sala de prensa con ese poso raro que dejan las derrotas ajustadas: tristeza por el adiós y, a la vez, un orgullo por el gran papel de su equipo. El entrenador de la Cultural piensa ya en el duelo del sábado ante el Sporting (Reino de León, 16.15 horas). Lo hace advirtiendo del efecto de la Mareona, ya que miles de seguidores rojiblancos arroparán al conjunto gijonés. "Nos van a atacar en la grada y en el campo", subrayó para solicitar el mejor ambiente a los culturalistas.

El técnico navarro no se escondió tras la típica frase de consuelo. Fue directo al grano. “Hemos hecho un partidazo y hemos jugado de tú a tú al Athletic”, resumió, con el convencimiento de quien sabe que el marcador no siempre explica el partido. En su lectura, la Cultural compitió con valentía, sin complejos y con un plan reconocible: ir de frente. “Nos hemos dejado el alma, hemos ido de frente y era un partido de todo o nada. Hemos ido a por todo y casi nos sale bien”, insistió, poniendo el foco en el cómo, no en el resultado.

Porque, para Ziganda, el dolor está precisamente ahí: en la cercanía. En el “lo tuvimos”. En el “se escapó por detalles”. “Hemos hecho muchas cosas para poder pasar, pero no se ha dado”, lamentó. Y apretó un poco más la herida cuando describió la sensación que le quedó al final: “Nos duele porque lo hemos tenido en la mano”. No es una frase cómoda para el entrenador, pero sí una forma de reconocer que el vestuario se ganó el derecho a creer.

El Cuco dibujó un partido de máxima exigencia, con un equipo local que quiso jugar sin freno, llevando el encuentro al territorio donde mejor se siente. “Nuestra idea era la de jugar sin freno y hasta donde nos ha dado el físico lo hemos intentado”, explicó. Ahí, precisamente, apareció la frontera: el rival. La diferencia, según Ziganda, no fue de actitud ni de ambición. Fue de calidad y de pegada. “Ellos tienen mucha calidad y en cada fogonazo nos la enchufaban”, soltó, con esa crudeza que no maquilla nada. El Athletic, vino a decir, no necesita muchas para castigarte.

Aun así, el entrenador culturalista se marchó con una idea firme: su equipo no negoció el esfuerzo. Y esa es una de las pocas cosas que, en una eliminación, pueden rescatarse como un pequeño triunfo interno. “Estoy muy contento por el comportamiento de los jugadores”, subrayó, como quien protege a los suyos del runrún de una derrota. De hecho, contó el mensaje que bajó al vestuario tras el pitido final, más de orgullo que de reproche: “Les he dicho a los jugadores que salgan de aquí con la cabeza muy alta”.

La noche, además, no se entiende sin el empuje de la grada. Ziganda quiso cerrar el capítulo copero mirando a las tribunas, consciente de que en eliminatorias así el estadio también juega. “A la afición le tengo que dar las gracias”, dijo. Y dejó una petición con aviso: la semana no se acaba aquí. Al contrario. “Esta semana les vamos a necesitar mucho, especialmente de cara al fin de semana”, añadió.

Porque el calendario no perdona y el fútbol, cuando aprieta, aprieta de verdad. En el horizonte asoma el duelo ante el Sporting, con todo lo que eso implica en tensión, energía y necesidad de piernas. Ziganda fue transparente con el coste de la Copa: “El partido de es un desgaste importante para el partido ante el Sporting. Ahora tenemos que recargar pilas”.

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