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Así se vive el Cultu-Sporting en la Casa de León en Gijón: "Tenemos el corazón dividido"

"Que suba el Sporting y se salve la Cultu", dicen los socios del histórico centro

Pie de foto | Á. GONZÁLEZ

Pie de foto | Á. GONZÁLEZ

Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

Gijón

La Casa de León, en Gijón, es estos días un hervidero. Se habla mucho del partido, se recuerdan viajes, se mezclan acentos y aparecen sentimientos que normalmente quedan en segundo plano. El enfrentamiento de este sábado (16.15 horas, en León) entre la Cultural Deportiva y Leonesa y el Sporting sirve de excusa para que afloren historias personales de quienes dejaron León hace décadas y encontraron en Gijón un lugar donde hacer su vida, sin romper nunca del todo con sus orígenes. "Tenemos el corazón dividido. Gijón y León son dos ciudades hermanadas, con un gran vínculo", explican quienes el histórico local, con más de cuarenta años de vida.

Arriba, los socios de la Casa de León en Gijón. Abajo, a  la izquierda, Álvaro Agustín Lourido, socio número 14 del Sporting, junto  a Bernardo Fernández, quien fuera consejero de la Cultural,  ayer, en la Casa de León, en Gijón.

Arriba, los socios de la Casa de León en Gijón. Abajo, a la izquierda, Álvaro Agustín Lourido, socio número 14 del Sporting, junto a Bernardo Fernández, quien fuera consejero de la Cultural, ayer, en la Casa de León, en Gijón.

El encuentro con LA NUEVA ESPAÑA se produce cuando los miembros de la asociación de la Peña Gastronómica Los Leones se reúnen para comer. El almuerzo reúne a amigos que son hinchas históricos de sus clubes. En la mesa está Álvaro Agustín Lourido, socio número 14 del Sporting. O Bernardo Fernández, ex consejero de la Cultu. La rivalidad queda a un lado. "Que suba el Sporting y se salve la Cultu", repiten. Y en la sobremesa, larga, se habla del fútbol, sí, pero también de los primeros días de estos vecinos de León en Gijón, de los padres que llegaron por trabajo en los años sesenta, setenta, ochenta o noventa del pasado siglo, de la adaptación, del arraigo y de una relación que nunca se ha perdido. El partido es en realidad una excusa para recordar el vínculo entre dos tierras hermanadas.

José Carlos Posada, natural de Valdespino Vaca, en la comarca de Sahagún, llegó a Gijón siendo un niño. "Llevo desde los siete años en Gijón. Hice la primera comunión aquí. Mis padres vienen de la agricultura en los años 60", recuerda. Su vida está hecha en Asturias, pero el vínculo permanece. "Quiero que gane el Sporting, pero si pierde este partido no me llevo ningún disgusto. Voy mañana,viernes, y estaré hasta el domingo. Me sacaron la entrada un amigo en León".

Muy similar es la sensación que describe José María Fernández Chimeno, de Astorga, con casa en ambos territorios. "Desde 2001 tengo mi segunda vivienda en Gijón. Conocí la Casa de León en 2012. Tengo casa en Gijón y en León", explica. Llegó a Asturias por trabajo y se define como “astur-leonés”. Al hablar del partido, resume lo que muchos sienten estos días: "Tengo el corazón partido". Lo verá desde León. "El partido lo voy a ver en León. Lo veré en mi casa. No hay entradas, está todo vendido. Como nací en Astorga, iría con el Astorga. Pero tengo mucho cariño al Sporting. Si lo ven mal, que se dejen ganar", dice entre risas.

El periodista Eduardo García también se reconoce en ese cruce de caminos. Nacido en Sevilla y criado en Olleros de Sabero, cerca de Riaño, recuerda su origen familiar. "Mi padre era minero en León. Mi vínculo con Gijón es porque me he casado con una asturiana, de Luanco". Tras muchos años siguiendo el fútbol como profesión, ahora lo vivirá de otra manera. "He vivido muchos derbis y he radiado como profesión muchos partidos interesantes. Después de 50 años radiando partidos, ahora me toca disfrutar". Tiene claro a quién animará: "Voy con la Cultural. Tenemos una peña que se llama Orgullo Cazurro. Firmo el ascenso del Sporting y la permanencia de la Cultural".

Bernardo Fernández, exconsejero delegado de la Cultural en la temporada 2004-2005, resume el sentimiento común que se repite estos días en la Casa de León. "Vivo en León, pero en Gijón tenemos mucho vínculo. Son dos ciudades hermanas", afirma.

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