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La contracrónica de Uribe: manual de pegada del Sporting en el Reino de León

El equipo rojiblanco fue más poderoso con Dubasin junto a Otero

León. Fútbol. Sporting de Gijón - Cultiral Leonesa

León. Fútbol. Sporting de Gijón - Cultiral Leonesa / Juan Plaza / LNE

Josu Uribe

Jornada 22 en la Liga Hypermotion, en el Reino de León. Un ambiente magnífico, con dos aficiones mezcladas en muchas zonas del estadio, como el fútbol de toda la vida, sin ningún tipo de incidente, y tres puntos de oro para el cuadro asturiano que lo mantienen cerca del ansiado play-off. Una Cultural que venía de un esfuerzo importante en la Copa del Rey ante el Athletic Club, dando una excelente imagen, y que afrontaba el partido con una necesidad importante de sumar. Cuco Ciganda, de inicio, no solo modificó su dibujo habitual prescindiendo de jugadores tan importantes como Chacón, Manu Justo o Calero, sino que además apostó por un equipo con menos perfil ofensivo, introduciendo tres centrocampistas puros para intentar gobernar el partido y evitar que el cuadro asturiano pudiera correr a los espacios. Generalmente, cuando tocas lo que funciona, te sueles equivocar.

El Real Sporting también modificó su modelo de juego habitual, prescindiendo de la figura del mediapunta y utilizando la del doble punta con Dubbasin y Otero. Borja Jiménez utilizó cuatro centrocampistas interiores en el dibujo, con el doble pivote formado por Nacho y Manu, pasando Corredera y Gelabert desde posiciones exteriores para jugar por dentro, creando muchos momentos de superioridad numérica y dejando las bandas para dos laterales muy ofensivos como Brian y Guille, llegando así dos de los tres primeros goles. Unos primeros minutos en los que se asentó mejor el cuadro leonés y un error, no solo de Guille sino de todo el bloque defensivo a la hora de bascular, permitió adelantarse a los locales.

En un ejercicio de eficacia máxima y ante una Cultural con una falta de músculo defensivo evidente, el Sporting consiguió darle la vuelta al marcador en apenas cinco minutos. La Cultural tiene una serie de jugadores ofensivos de muy buen nivel que le hacen ser un equipo muy dinámico con balón, pero sin él comete muchos errores y, en esta categoría, ante jugadores del nivel que tiene el Sporting arriba, es una muerte anunciada.

Un Sporting mucho más poderoso en ataque cuando Dubasin juega centrado junto a Otero, con Gelabert y Corredera por detrás y las constantes apariciones de dos extraordinarios laterales en fase ofensiva como Oliván y Guille. Con un equipo local noqueado, muy vulnerable en defensa y con muy pocos argumentos ofensivos para hacer daño al rival, se llega al descanso incluso con un tercer gol visitante que dejaba el partido muy encaminado.

A la Cultural no le queda otra que irse a la desesperada e introduce gente muy ofensiva como Chacón o Sobrino junto al hombre referencia, Manu Justo. En esos primeros veinte minutos de la reanudación aparece la peor versión asturiana de todo el partido, y que pudo costarle muy caro. Le entrega el campo y el balón al rival ante el empuje local y se sitúa a defender en un bloque muy bajo, cometiendo muchos errores individuales y colectivos que permiten a los locales no solo encerrar al rival, sino generar muchísimo peligro. Así llega el segundo gol, con un Sporting muy hundido, sin balón, sin posibilidad de robar para transitar, viéndose superado por dentro y por fuera, y sin poder tener un poco el balón para ganar metros y coger aire.

Borja Jiménez modifica el dibujo introduciendo a Perrin para pasar a una línea defensiva de tres centrales y dos carrileros, con un doble pivote formado por Corredera y Nacho, dejando tres hombres por delante para poder tener el balón y dar salida al equipo desde posiciones muy defensivas: Gelabert, Dubbasin y Otero. Al gol de Calero, que vuelve a meter a la Cultural en el partido en los mejores momentos de los locales, con un equipo con mucha claridad y verticalidad en sus ataques, le llega, apenas tres minutos después, en una acción de balón parado defendida con enorme bisoñez, el gol definitivo de Vázquez que prácticamente cierra el partido.

El Sporting, con la nueva ventaja y la nueva distribución táctica, empieza a no sufrir tanto. Comienza a jugar en muy pocos metros, muy junto, pero sobre todo empieza a tener algo el balón, lo que le permite recuperar identidad y hacerle ver al rival que hoy no era su día. Alarga situaciones de juego para llegar poco a poco al final del partido, jugando con el cansancio físico y mental que suponía que cada vez que el rival llegaba al área era castigado.

En Cádiz vimos un Sporting con muchísimas llegadas ofensivas pero con una nula rentabilidad; el sábado se vio un equipo tremendamente eficaz en ataque, castigando con muy poco al rival. Los asturianos tienen un ramillete de jugadores en ataque de lo mejor de la categoría, jugadores que individualmente te deciden un partido, que no necesitan del juego colectivo para marcar diferencias, y eso es muy importante. Ayer, en la Cultural, excepto el brasileño Ribeiro, ningún otro jugador tiene ese nivel diferencial.

Pero el equipo tiene que mejorar muchísimo en los aspectos defensivos. Es un equipo que, si roba alto y lejos de su área, está muy cómodo, pero si el rival te obliga a jugar cerca de tu portería sufre muchísimo, así como cuando el rival es capaz de transitar y obligarle a correr hacia atrás. Son dos situaciones que el staff debe trabajar y corregir si realmente quiere ser un equipo equilibrado y estable en su juego y en su rendimiento.

Recibir ocho goles en tres partidos no es una cifra lógica para un candidato a soñar. Hacer cuatro goles para ganar a domicilio no es ni habitual ni lógico, y menos con el índice de acierto que tuvo el equipo ayer.

Tres puntos fantásticos que permiten seguir creciendo, sobre todo después de dos derrotas consecutivas, pero que no deben ocultar los problemas ni las carencias del equipo, sino servir para incidir en ellas y mejorarlas.

Defender es una labor de todo el equipo: reducir tiempos y espacios al rival y hacerlo muy juntos. Así se ven mucho menos las carencias individuales defensivas y se limita la calidad del adversario.

Enorme ejercicio de practicidad ayer. Me preguntaban si es mejor generar mucho o ser tan eficaz como lo fue el Sporting ayer. Siempre digo lo mismo: el nivel de juego ayuda a ganar partidos, pero el poderío en las dos áreas los gana.

Manual de eficacia, amigos

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