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El nuevo objetivo del Sporting: recuperar la solidez defensiva perdida tras encajar 8 goles en los últimos tres partidos

Aunque la dirección deportiva prioriza el fichaje de un "9", los números apuntan problemas en la zaga: el equipo promedia 1,4 goles encajados

Borja Jiménez da indicaciones ante Pablo García.

Borja Jiménez da indicaciones ante Pablo García. / Juan Plaza

Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

Gijón

Después de recuperar el colmillo en el Reino de León, donde el equipo consiguió marcar 4 goles en 5 disparos sobre portería, con una eficacía sobresaliente, el siguiente reto de Borja Jiménez para consegiuir estabilizar al Sporting pasa por recuperar la solidez defensiva. Antes de las vacaciones de Navidad, encadenó una racha de tres triunfos seguidos gracias, en parte, a su solidez en defensa (0 goles en esos 3 partidos). Pero, con el nuevo año, se ha perdido estabilidad en área propia –ha encajado 8 goles en los últimos tres partidos.– Una losa que obliga a marcar casi 2 goles por partido para sacar puntos. Borja, de hecho, se fue preocupado en León cn el rendimiento defensivo de su plantilla y da enorme importancia a la contratación de un zaguero que ayude a faenar a Curbelo, indiscutible en el eje. "Así no nos da", llegó a advertir Borja tras el encuentro en el Ramón de Carranza, de Cádiz.

Aunque la dirección deportiva ha dado absoluta prioridad a la llegada de un delantero centro, los números defensivos del equipo cuestionan esa decisión: el Sporting ha encajado 31 goles en 22 partidos. O lo que es lo mismo: recibe 1.4 goles por partido. Mientras, en ataque ha anotado ya 33 tantos. Un notable dato. El promedio es de 1.5 goles por partido.

El pasado verano, los responsables deportivos ya asumieron que gran parte de los problemas del gran fracaso del último proyecto se debieron a la inconsistencia y fragilidad que mostró el equipo en su propia área. El diágnostico era claro: el Sporting era uno de los peores equipos, sino el peor,de la competición en fortaleza en su área. Quien más goles encajaba en centros laterales. "Maras ya no es el del Levante", lamentaban en los despachos de Mareo, decididos a enmendar aquel error.

Los gestores deportivos acordaron con Garitano contratar a zagueros fuertes y poderosos por arriba. Así, se eligió a Lucas Perrin o a Pablo Vázquez, mientras que el mismo Garitano no parecía en absoluto oponerse a una salida de Curbelo, quien se decidió a darse una oportunidad y abogó pro agotar su contraro. El tiempo ha sido caprichoso con aquella selección. Hoy, Curbelo es el líder absoluto de la zaga y, a la vez, el equipo mantiene problemas serios a nivel defensivo.

Vázquez se está ganando la confianza de Borja como un complemento serio de Curbelo. Mientras que el rendimiento de Perrin, suplente en el Reino de León y que ha perdido empuje, ha ido decayendo. El entrenador abulense tampoco termina de ver a Diego Sánchez como zaguero, limitado por su estatura, y, sobre todo, por la falta de un plan estable de carrera por parte del club.

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