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Un implacable Sporting doblega al Mirandés (3-0) desde el punto de penalti y mira al play-off

Otero y Dubasin adelantaron a los rojiblancos desde los nueve metros y Guille selló el triunfo con un golazo desde fuera del área

Andrés Ferrari debutó como rojiblanco con 30 minutos de juego

Como hacía tiempo que no ocurría en El Molinón, el Sporting selló una victoria plácida ante un Mirandés de capa caída y que la inexperiencia de sus jugadores, que tan buen resultado le dio en el pasado, le pasó factura con dos penaltis tan claros como innecesarios. Un triunfo que reafirma la apuesta rojiblanca de llegar lo antes posible a los 50 puntos y convertirse en un serio contendiente al ascenso. Sesenta minutos le bastó a los rojiblancos para sentenciar el encuentro y dejar tiempo de adaptación a Ferrari, el nuevo delantero que se estrenó como sportinguista.


1-0, min. 46: Juan Otero de penalti. 2-0, min. 53: Dubasin de penalti. 3-0, min. 73.

Alineación

Yáñez (1); Rosas (2), Curbelo (2), Pablo Vázquez (2), Oliván (2); Manu Rodríguez (1), Nacho Martín (1), Corredera (1); Dubasin (2), Gelabert (2) y Otero (2).

CAMBIOS

Bernal (1) por Nacho Martín, min. 55. Ferrari (1) por Dubasin, min. 71. Justin (1) por Corredera, min. 76. Queipo (2) por Gelabert, min.76. Kevin (1) por Guille, min. 76.

Alineación

Juanpa (1); Tamarit (1), Cabello (0), Juan Gutiérrez (0), Córdoba (0); Selvi (1), Bauza (1), Javi Hernández (1), Pablo Pérez (0); Mari (1) y Carlos Fernández (1).

CAMBIOS

Thiago (1) por Cabello, min. 65. Novoa (1) por Tamarit, min. 74. El Jebari (0) por Mari, min. 74. Ali Houary (1) por Pablo Pérez, min. 78. Medrano (1) por Bauza, min.78.


Manuel Ángel Pérez (Comité Madrileño). Amonestó a Nacho Martín por los locales y a Cabello, Juan Gutiérrez, Carlos Fernández y expulsó por doble amarilla a Córdoba, en los visitantes.

El Molinón ante 19.540 espectadores.

Satisfecho con el resultado y con la imagen del Sporting en León, Borja Jiménez repitió once consolidando a Brian Oliván y Manu Rodríguez. Como bien avisó en la previa, la incidencia en lo ofensivo prima sobre guardar la ropa ante lo que pueda proponer el rival, un Mirandés con nuevo entrenador que esta temporada ya estuvo en el banquillo rojillo en la derrota sportinguista en Mendizorrotza. Desde el arranque, Guille tomó el control de los primeros ataques con balones en largo a la espalda de su homólogo izquierdo y con Otero y Dubasin como receptores. En contra, el Mirandés probaba con la calidad de sus mediocentros un par de disparos sin éxito.

Un comienzo de partido dividido y que volvía a poner de manifiesto que los de Borja Jiménez no son de contemporizar el partido de inicio. Mientras, el sportinguismo tardó quince minutos en mostrar su descontento con el colegiado Manuel Ángel Pérez con gritos de “Fuera, fuera”. Estos respondían no tanto por su criterio sobre el verde, sino por el infausto recuerdo que dejó en la primera vuelta en la derrota del Sporting ante el Almería. El madrileño sería protagonista antes de llegar al descanso.

Demostrado su enfado, el público volvió a animar a sus jugadores que, poco a poco, iban cogiendo el sitio en el campo ante un Mirandés directo y que no dudaba en recular con cinco defensas y atrincherarse junto al guardameta Juanpa. Cuando mejor estaba el Sporting, se paró el encuentro en seco ante un falta que recibió Duba. Un desmarque a un balón largo por el que fue placado por Córdoba. Amarilla para el central que no aprendería de su castigo, repitiendo el error al filo del descanso pero con consecuencias más nefastas para los rojillos.

Por momentos, el Sporting recordaba al de León y esos ataques verticales, pero por otros se dejaba llevar por el ritmo lento de un Mirandés que, sin mucho esfuerzo, conseguía algo que los de Borja Jiménez no lograban: acabar jugada. El primer susto llegó con un disparo lejano que acabó en el travesaño de la portería de Yáñez. La respuesta rojiblanca no tardó en llegar y lo hizo en forma de palo. Un balón cambiado de Dubasin aterrizó en Oliván que, rematando de volea y con la ayuda de algún rebote, estrelló el balón en el palo.

Sirvió para levantar a la grada y poner la marcha más que necesitaba el Sporting ante un Mirandés plano y cuyo única respuesta fue volver a resguardarse en el área y esperar a alguna contra rápida de las que tanto daño le hacen a los rojiblancos. En el mejor momento, Gelabert tuvo en sus botas adelantarse con un mano a mano al que llegó si fuelle.

La segunda grieta en el muro jabato que todavía aguantaba en pie, pero no por mucho tiempo. En un córner botado antes de llegar al descanso, Córdoba volvería a pecar de novato agarrando en exceso a Otero. Segunda amarilla, expulsión y condena desde los nueve metros donde el propio delantero colombiano puso el 1-0.

En la reanudación los ánimos eran otros, con el Mirandés mermado por la expulsión, el Sporting volcó el terreno de juego hacia la portería jabata en lo que se preveía un acoso y derribo. No dio tiempo a preparar el asedio, ya que el VAR tomaría las riendas del destino rojiblanco, llamando a Manuel Ángel Pérez para revisar un nuevo agarrón sobre Otero. Con Cabello como nuevo acusado, el madrileño dictó una nueva pena máxima. Generoso como el que más, el cafetero cedió el lanzamiento a un Dubasin que se colocó como máximo goleador de la categoría con once tantos. No está de más recordar los 1.5 millones que se invirtió en “El Pingüino” que va camino de sumar cifras pocas veces vistas en Gijón en los últimos años.

Suena raro decir que con más de media hora por delante, el Sporting jugaba plácidamente. Con el marcador a favor, en superioridad numérica y ante un Mirandés hundido en el fondo de la tabla que quiso honrar el espectáculo cayendo de pie. Mientras, “show must go on” y si había un día para permitirse caprichos era este. Jiménez miró al banquillo y contentó a la parroquia rojiblanca con la salida de Andrés Ferrari. El delantero, que apuró su convocatoria hasta última hora por cuestiones burocráticas, dejó destellos de las características que mencionaba Borja Jiménez en la previa. Velocidad en la conducción y desmarques al hueco, además de una buena presencia física.

Mientras los aficionados seguían al uruguayo con interés, fue Guille el que los volvió a levantar de su asiento. Un zapatazo desde la frontal puso el tercero y dejó más margen para el míster rojiblanco para dar descanso a los habituales. Además de los dos últimos goleadores, también se retiró Corredera para dar entrada a Justin, Queipo y Kevin.

Sin más historia y con ambos equipos firmando el 3-0, se cerró un encuentro cómodo que acerca al Sporting a los puestos de play-off y confirma el buen estado del conjunto. La nota positiva al margen de la victoria, poder volver a disfrutar de una portería a cero.

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