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El análisis de Josu Uribe de la victoria del Sporting: de las referencias de Ferrari, a la excepción del Racing

Tarde plácida en El Molinón para reencontrarse con la estabilidad

Un momento del partido ante el Mirandés

Un momento del partido ante el Mirandés / Ángel González / LNE

Josu Uribe

Jornada de fútbol invernal en el viejo Molinón con la visita del colista CD Mirandés, en un partido cuyos tres puntos se quedaron en casa para colocar a los rojiblancos muy cerca del play-off e incluso del ansiado ascenso directo, algo impensable hace unas semanas. Pero, dada la igualdad de la competición y la irregularidad de la mayoría de los equipos, cada vez que encadenas dos victorias consecutivas cambian radicalmente los objetivos. Es la Liga Hypermotion, amigos.

Un Mirandés muy necesitado de puntos, con hasta cuatro incorporaciones en el mercado invernal, llegó a El Molinón con las ideas muy claras en cuanto a su modelo de juego: 1-5-3-2, para defender en un bloque muy bajo y con las líneas muy juntas.

El objetivo del cuadro jabato era claro: que el Sporting de Gijón no tuviera tiempo para pensar y, sobre todo, espacio para correr. Lo consiguió durante muchos minutos de la primera parte. El equipo dio muy buena sensación defensiva, buscando transiciones rápidas con sus dos puntas, Mari y Fernández, junto a un centrocampista de buen nivel como Bauza, aunque mostró una candidez impropia de un equipo que quiere competir de verdad.

Un Sporting sin modificaciones en su modelo de juego ni en los jugadores respecto a la victoria en León, apostando por unir en fase ofensiva a Dubasin y Otero en el centro del ataque, junto a cuatro centrocampistas puros, prescindiendo del jugador exterior de ataque. Todo ello para permitir un mayor control del juego y unas asociaciones ofensivas que hacen daño al rival, rematadas con dos laterales muy ofensivos como Guille Rosas y Bryan, encargados de atacar los espacios exteriores ante una defensa de cinco sin extremos.

Le costó mucho al equipo local atacar esa estructura, con un ritmo lento y previsible, poca participación de Gelabert en las aceleraciones del juego y escasas situaciones de juego al espacio o de remate para Otero y Dubasin.

Sin mover el juego de un lado a otro para desajustar una defensa poblada, ni provocar errores individuales o colectivos en el rival, los castellanos se sintieron cómodos en su plan de partido.

Solo una acción de robo en campo contrario permitió encontrar al rival desajustado y atacar los espacios libres, con Gelabert plantándose solo para rozar el primer gol del Sporting.

En un partido con pocas ocasiones y que parecía llegar al descanso con igualdad en el marcador, una acción dentro del área del Mirandés, impropia de un equipo profesional, acabó en el penalti que adelantó al Sporting de Gijón y en la expulsión de Córdoba, dejando el partido muy encarrilado.

La segunda parte presentó un escenario distinto, con un Mirandés replegado en dos líneas de cuatro y una referencia ofensiva, afrontando 45 minutos en inferioridad numérica y en el marcador.

Con todo a favor —localía y ventaja numérica—, para el Sporting solo era cuestión de tiempo y control para ampliar la renta.

No hubo que esperar demasiado. Una nueva acción infantil y absurda terminó en un segundo penalti, que Dubasin convirtió, cerrando cualquier opción del rival.

El partido lo sentenció el tercer gol de uno de los jugadores más en forma del Sporting, Guille Rosas, antes de un carrusel de cambios para proteger a los futbolistas clave.

Destacar la entrada y debut de Ferrari en El Molinón. Desde el PFC Beroe, club al que dirijo, me trasladan muy buenas referencias del atacante: jugador potente, vertical y con calidad en zonas ofensivas. Ojalá la apuesta salga bien y sume en una posición necesitada de argumentos.

Un partido que no comenzó bien para los locales, con un buen Mirandés inicial, pero que terminó siendo el más plácido del año, condicionado por un rival muy joven y con errores impropios del fútbol profesional.

Los siete goles en dos partidos han supuesto seis puntos consecutivos, relanzando al cuadro rojiblanco y devolviéndole el derecho a soñar.

Ahora toca mantener la estabilidad en el rendimiento y los resultados, clave para pelear en una Liga Hypermotion muy igualada, en la que, salvo el Racing, el resto muestra una paridad extrema. Con regularidad y el apoyo de una afición que nunca falla, el Sporting puede pelear por todo, aunque difícilmente se repetirán tardes tan cómodas como la del sábado.

A disfrutar.

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