Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La rectificación de invierno: análisis sobre el último mercado de enero del Sporting de Gijón

El mercado de enero deja síntomas de evolución en la gestión de Orlegi y muestra una mayor adaptación al fútbol español tras firmar a sus objetivos prioritarios y enmendar errores en la planificación

FOTOS: José Riestra ya lidera desde Mareo el proyecto del Sporting

FOTOS: José Riestra ya lidera desde Mareo el proyecto del Sporting / Ángel González / Ángel González

Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

Gijón

Los aciertos o errores en los mercados de fichajes, como afirman los expertos de este negocio, son los que acaban condicionando el buen o mal rendimiento de los jugadores incorporados. Apuntan los especialistas que, sin duda, la ventana más compleja para maniobrar es la de enero. ¿Por qué? Esta teoría, muy extendida en las direcciones deportivas del fútbol —especialmente en el español, cada vez más debilitado para competir con otros mercados—, se fundamenta en dos aspectos, según los responsables deportivos: el escaso margen de maniobra del que dispone la inmensa mayoría de clubes, condicionados por el límite salarial, y, sobre todo, las reducidas opciones que ofrece una ventana en la que apenas hay oportunidades y en la que la mayoría de futbolistas que salen lo hacen empujados por su contexto o por un rol secundario en sus equipos.

"El mercado de invierno tiene su complejidad porque es mucho más reducido que el de verano en cuanto a opciones para reforzarse. Además, viene marcado por las estrecheces económicas de los clubes, cuyo principal esfuerzo ya se hizo en verano. Pero, sobre todo, es complejo porque se busca rendimiento inmediato, lo que descarta perfiles de jugadores que no conozcan la competición", subraya Manolo Breis, exdirector deportivo del Cartagena. "Aun así, este mercado puede ser una buena oportunidad para incorporar futbolistas que en verano no eran accesibles económicamente y que ahora sí lo son porque no cuentan en sus clubes de origen. Lo más difícil es conjugar ese rendimiento inmediato con jugadores que suelen llegar sin ritmo competitivo", añade.

Hasta ahora, la historia de la dirección deportiva de Orlegi Sports en los mercados invernales acumula más rendimientos discretos que fichajes de impacto. En 2023 llegaron Bruno González, Marsá, De Amores y Jeraldino; en 2024, Mario González; y en 2025, Carlos Dotor y Nico Serrano. Hoy, ninguno de los siete está en la primera plantilla del Sporting ni dejó una huella significativa en Mareo. ¿Será este pasado mercado de invierno el primero de la era Orlegi en el que los refuerzos eleven el nivel competitivo del equipo? Para responder a esa pregunta habrá que esperar al desarrollo de la competición y al rendimiento de las hasta tres caras nuevas: Brian Oliván, Andrés Ferrari y Andrés Cuenca. En cualquier caso, este último ejercicio, al menos, insinúa un trabajo más sofisticado, riguroso y, sobre todo, un aprendizaje respecto a ventanas anteriores.

Necesidades cubiertas. La comisión deportiva de Orlegi Sports ha logrado satisfacer las principales demandas del entrenador: un lateral izquierdo (Brian Oliván), un delantero (Andrés Ferrari) y un central (Andrés Cuenca). En el caso de Oliván, su llegada ya ha tenido un impacto inmediato, asentado como titular en el carril izquierdo. ¿El único ‘pero’? Quizá la ausencia de un extremo. "No hemos buscado un sustituto a Coetés porque hay límites. Si eliges reforzarte en una demarcación, no puedes hacerlo en otra", explicó Borja Jiménez.

Además, la dirección deportiva ha cerrado la llegada de tres futbolistas situados en lo más alto de su lista de objetivos. Oliván y Cuenca fueron las primeras opciones para reforzar el lateral izquierdo y el eje de la defensa. Ferrari también fue la principal vía en el mercado internacional, una vez asumido que Urko Izeta, Álex Forés y Jon Karrikaburu —las tres primeras alternativas del mercado nacional, incluso por delante de Dani Gómez— eran financieramente inaccesibles.

Rectificar errores. Hasta este curso, uno de los grandes déficits del Grupo Orlegi había sido su dificultad para corregir errores de planificación, especialmente a la hora de resolver contratos, incluso algunos heredados de la anterior gestión, como los de Víctor Campuzano o Christian Rivera, a quienes no se logró dar salida. En este mercado de enero, la cúpula deportiva sí ha conseguido cerrar la cesión de Jordy Caicedo, rescindir el contrato de Óscar Cortés y ceder a Kembo a Primera RFEF, al tiempo que se blindó la continuidad de otros futbolistas.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents