Las nueve décadas de Manuel para estrenar carné del Sporting: "Disfruté de Quini y ahora voy con mis nietos a El Molinón"
Un vecino de Piedeloro de 91 años disfruta de su primera temporada como abonado tras un regalo sorpresa de su familia: "Voy acompañado, encantado de la vida"

Por la izquierda, Víctor Manuel Suárez, Aidé García, Manuel Suárez Muñiz, con su carné del Sporting en la mano, y Asier Isidro Suárez, con la playa de Candás a sus espaldas. | LUISMA MURIAS
Pasados los noventa y abonado del Sporting por primera vez. Con el carné bien guardado en la cartera, Manuel Suárez Muñiz rebusca en su chaqueta para mostrarlo. "Veinticuatro mil y pico, casi nada", expresa tras mirar el abono y volver a guardarlo con mimo. A sus 91 años, puede decir orgulloso que es un socio más de los 24.000 que tiene el Sporting, algo que comparte con LA NUEVA ESPAÑA y de lo que antes no pudo alardear.
Una vida de trabajos "de todo tipo" y unos últimos años laborales que le tenían a turnos, le llevaron a ir de forma esporádica a El Molinón, pero sin poder gozar de un asiento propio o de una tertulia de vecinos de grada como la que ahora tiene gracias a que sus hijos y nietos le hicieron socio por sorpresa. "A mí siempre me gustó el fútbol y toda la vida fui del Sporting, desde pequeño. Gane, pierda, suba o baje, es algo que siempre está ahí. El Sporting es lo más grande", asegura Suárez. Natural de Piedeloro, Carreño, fue su tío Genaro el que le inculcó la pasión por el fútbol y aunque era del Oviedo, los colores rojiblancos le conquistaron pronto. "Jugaban muy bien cuando iba a verlos. Lo malo es que por trabajo no podía ir mucho", recuerda Suárez.
Dedicó su vida al trabajo, primero como chófer de "un magnate candasín", luego como ayudante de topógrafo en "Entrecanales", también en una compañía dedicada a la madera y finalmente en Ensidesa, donde llegó a oficial de carga y descarga en el Puerto de Avilés. "Estuve 35 años a turnos y siempre iba con un busca colgando que cuando menos lo esperaba sonaba y tenía que volver a la fábrica", confiesa Suárez, a lo que su mujer Aidé García, con la que lleva casado más de 60 años, afirma: "No quedaba otra, anduvo mucho tiempo con el busca y a eso le sumas lo de los turnos y era imposible hacer planes".
Por el medio, poco tiempo le quedaba para ver fútbol. Alguna vez, "pocas", iba a Gijón, algo más a Candás y, sobre todo, a Llaranes, donde jugaba el Ensidesa. "Me acuerdo de ver a Quini. ¡Qué jugador! Ya desde joven apuntaba y conocí hasta al padre", asegura Suárez, que también lamenta la fortuna que corrió Jesús Castro. "Era un gran portero que tuvo muy mala suerte en ese accidente", expresa por su fatal fallecimiento tras rescatar a un niño en la mar.
Sin duda, esa época dorada de los 70 y 80 es la que mejores recuerdos le traen. "Era un gran equipo, de los mejores que había en España. Siempre en Primera y jugando hasta en Europa", alardea este veterano socio que también pone la vista al presente. "Las cosas no nos han ido bien últimamente, pero estoy satisfecho con lo que veo en el campo", asegura.
En los últimos años, con la jubilación bien merecida, eran esporádicas sus visitas al templo gijonés. "De vez en cuando le sacábamos entradas e iba a ver el partido con nosotros", menciona su hijo, Víctor Manuel Suárez, que impulsó en la familia la idea de hacerle socio. "En mayo cumplió 91 años y le regalamos una tarjeta que ponía: ‘Vale por un carné del Sporting’", menciona Víctor Manuel Suárez.
La sorpresa para su padre fue máxima. "No me lo esperaba", resume este socio que ahora disfruta sus partidos en la grada este y en la mejor compañía. "Lo que más me presta sin duda es ir con los nietos. Voy encantado de la vida", afirma Suárez. Asier Isidro y Javier son esos nietos de los que habla y que se van turnando para acompañar a su abuelo. "Cada fin de semana va uno si no tenemos partido o competición", explica Asier Isidro Suárez.
Manuel Suárez admite no ser de los que se pone nervioso en los partidos aunque, como todos, acaba confesando que, a veces, se calienta de más. "No puedo cuando fallan muchas. Ves que tienen manos a manos u ocasiones claras y no terminan de entrar", asevera este socio al que le está gustando el rumbo de la temporada. "Tuvimos ahí un bache importante que ya hemos olvidado", analiza.
Y es que el mantra de los 50 puntos que recuerda Borja Jiménez cada rueda de prensa ha calado en Manuel Suárez. "Lo primero es llegar a la salvación, ya luego veremos que pasa, que esto puede ser muy largo. A mí con no sufrir con los de abajo y ser de los punteros, me vale", expresa este socio que, como los 24.000 restantes, desea el gran objetivo: "A ver si el año que viene disfrutamos de Primera", sentencia.
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