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El análisis de Josu Uribe de la victoria del Sporting: un detalle en defensa y un "box to box"

El recuperado rendimiento rojiblanco y un "dolor de muelas" agradable

Un momento del partido ante el Huesca.

Un momento del partido ante el Huesca. / Ángel González / LNE

Josu Uribe

La visita de la SD Huesca en la jornada 25 de la Liga Hypermotion dejó una nueva e importante victoria del Real Sporting en El Molinón, que permite a los rojiblancos seguir acechando las posiciones nobles de la clasificación.

El Sporting presentó la novedad en la línea defensiva de utilizar dos centrales zurdos, algo poco habitual en el fútbol profesional: Diego y el debutante Cuenca. El joven central dejó buenas maneras y su aportación mejora, y mucho, la salida de balón de los asturianos, un aspecto que durante el año había sido un debe.

Junto a ellos, dos laterales de largo recorrido como Guille Rosas y Brian Oliván, enorme la temporada y el nivel de juego —tanto defensivo como ofensivo— del asturiano. Dos jugadores con gran capacidad para desdoblarse en ataque.

En el centro del campo, el técnico local apostó por una línea con cuatro interiores, un plan que casi siempre le da buen resultado, buscando mayor control del juego y la aportación ofensiva de los laterales. Sobre todo, buscó superioridad por dentro para después lanzar a dos jugadores muy verticales, como los que tuvo ayer en ataque.

Arriba, dos futbolistas tremendamente rápidos y verticales como Ferrari y Dubasin, que, partiendo desde fuera, buscó continuamente zonas interiores y las espaldas de los centrales. Dos jugadores difíciles de atar por su movilidad para cualquier línea defensiva.

Enfrente, una SD Huesca que con un 1-4-2-3-1, su defensa habitual y dos centrocampistas con buena relación con el juego como Sielva y Jesús, presentó una línea de tres muy ofensiva con Ojeda, Portillo y Cantero, y la nueva incorporación Jordi Escobar como referencia. Una propuesta valiente, tanto por nombres como por el desarrollo del plan de partido.

La primera parte dejó a un Sporting incómodo con balón, demasiado largo para la recuperación y, sobre todo, con dificultades para robar alto y poder transitar, algo que tanto le gusta al conjunto asturiano.

Los oscenses se sintieron cómodos en el juego, sin hacer un daño excesivo, pero con una cierta superioridad moral ante un rival lejos de su nivel habitual. En los minutos finales de ese primer acto, el Sporting elevó prestaciones y se llegó al descanso con igualdad en el marcador.

El arranque de la segunda parte marcó el partido, con dos goles muy rápidos que lo dejaron casi resuelto y tocaron al equipo visitante, que vio cómo todo el buen trabajo de la primera parte se vino abajo en ocho minutos.

El primero fue de Ferrari, en una acción dentro del área tras un extraordinario centro del incombustible Guille Rosas. El segundo llegó tras una magnífica acción de Gelabert, culminada con un fantástico disparo de Manu Rodríguez.

El uruguayo tiene dos virtudes muy destacables, al margen de su velocidad y capacidad física: una buena relación con el juego y con el gol. Le gusta asociarse, pero cuando toca entrar en zonas de remate no lo duda. Y, como buen uruguayo, es un dolor de muelas para cualquier defensa.

Mención especial para Manu Rodríguez: un centrocampista joven que toma decisiones como un veterano, con buen balance entre ataque y defensa, y con llegada a zonas de finalización. Hacía tiempo que el Sporting no tenía un auténtico “box to box” y el Guaje tiene mucho para triunfar.

El gol de falta de Sielva y los cambios ofensivos del Huesca, con Bolo metiendo toda la munición —Aghama, Seoane, Enrich y Enol—, empujaron a los aragoneses a por el partido. No generaron un peligro excesivo, pero, por lo corto del resultado, sí crearon cierto nerviosismo.

Ahí el Sporting respondió bien: esta vez supo defender con balón y no encerrarse en su área. Alargó ataques, provocó que el rival adelantara líneas y buscó los espacios a su espalda. Y estuvo a punto de cerrar el partido con ocasiones claras de Dubasin, Gelabert o Ferrari para “dormir” el encuentro y quedarse con tres puntos importantes.

Victoria muy valiosa después de la derrota del pasado fin de semana. Victoria, además, sin una baja tan importante como Otero para el desarrollo ofensivo del equipo. Y victoria que vuelve a enchufarte hacia los puestos de honor, los que pelearán esas seis primeras plazas.

Ahora toca pensar en una nueva salida. No será fácil ante el equipo manchego: el partido de la primera vuelta trajo la primera crisis de la temporada y el inicio del adiós del anterior técnico. Sería fundamental encadenar tres victorias consecutivas, y eso pasa por dar la cara en el Carlos Belmonte y traer los tres puntos a Gijón.

Y como siempre: hay partidos para jugarlos y disfrutar del nivel, y hay otros —en casa, ante rivales que no proponen demasiado y llegan apretados en la tabla— que son simplemente para ganarlos. Son los que te meten de verdad arriba. Y el del domingo ante el Huesca fue uno de esos.

A disfrutar.

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