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Meré, a fondo tras su vuelta al fútbol 694 días después: "Pasas de estar arriba a tener puertas cerradas"

"Iba a ver al Sporting cuando estaba lesionado, pero dejé de hacerlo porque me removía, tuve que desconectar", dice el ahora jugador del Peñafiel portugués

"Jamás pensé en dejar el fútbol; la recuperación a nivel mental también es esencial, si te guardas las cosas te haces daño", afirma el traspaso más caro de la historia del club rojiblanco

Jorge Meré.

Jorge Meré. / Peñafiel

Ángel Cabranes

Ángel Cabranes

Su traspaso al Colonia alemán en 2017, por algo más de 8 millones de euros, le convirtió en la venta más alta de la historia del Sporting. Jorge Meré (Oviedo, 1997) es uno de los mejores jugadores que ha dado Mareo (si no es el mejor) en la última década. El fútbol le puso a prueba en abril de 2024. Entrenándose con el Cádiz, club al que llegó cedido desde el América de México, se rompió la rodilla. Estuvo fuera de los terrenos de juego hasta el pasado mes de enero. 694 días después, reapareció liderando la defensa del Peñafiel, un clásico del fútbol portugués ahora en Segunda. "He empezado a valorar otras cosas del fútbol", dice el exrojiblanco en su conversación con LA NUEVA ESPAÑA. Atrás quedan altibajos en lo físico y en lo mental.

-694 días...

-Cuando pude jugar el primer partido aquí, en Portugal, una persona que me ha seguido mucho en el día a día me dijo: “Han sido 694 días”. Cuando leí ese número, a la vez de alegría por volver, me removió algo por dentro. Pensé: “Madre mía”. Me costó mucho volver porque el proceso no fue fácil, como en cualquier lesión grave. Pero ahora estoy bien. Ya van tres partidos, todo está ajustado y ahora toca seguir, tirar para arriba y ponernos metas.

-Se operó y recuperó en Gijón ¿Fueron más largos los plazos de lo esperado?

-Es sencillo de entender. Me rompo en abril de 2024. En ese momento estaba con contrato de cesión con el Cádiz hasta verano, y en junio yo tenía que volver a México, donde mi contrato acababa en diciembre. En diciembre, después de la operación en mayo, no estaba listo ni mucho menos. Quedaban meses por delante. Se terminó el contrato en México y tocó pensar en otras cosas y seguir recuperándome. Es fútbol, es ley de vida. Luego pasó el mercado de invierno y yo todavía no estaba recuperado. Habían pasado siete meses y medio. En esas circunstancias, después de una lesión de gravedad, preferí recuperarme al 100%, sin adelantar plazos y sin riesgos, para que la rodilla, cuando volviese, respondiese como está respondiendo ahora.

-Hábleme de la recuperación.

-El trabajo de (Antonio) Maestro (traumatólogo especialista en cirugías de rodilla y exresponsable de los servicios médicos del Sporting), César (Castaño, fisioterapeuta) y toda la clínica JL Martínez fue increíble. Víctor (Cervera) y Guille (Gutiérrez) fueron quienes más me apoyaron en el día a día. Hoy me siento como nuevo: la rodilla no me da problemas y estoy volviendo a sentirme como antes de la lesión.

-¿Por qué Portugal y por qué el Peñafiel?

-Fui a entrenarme antes al Racing de Santander, me lesioné y tuve que parar otra vez. El mercado estaba parado y mi situación, con una lesión así, no era fácil. La gente de Peñafiel me habló muy claro y me dio la tranquilidad que necesitaba para volver a sentirme bien. Me transmitieron confianza: que aquí tenía medios para estar cómodo, a gusto y feliz jugando al fútbol.

-Tiene solo 28 años pero, ¿en este tiempo pensó en dejar el fútbol?

-Jamás. El peor momento es cuando te dan la noticia. Fue en un entrenamiento. Siempre quieres pensar que puede ser otra cosa, menos grave. Cuando te confirman lo que es, ese es el golpe. Tuve cinco minutos de bajón, pero me conciencié: “Esto lo voy a sacar. Quiero volver a jugar al fútbol”.

-¿Ha cambiado su manera de pensar?

-Valoro más el día a día. Ir a entrenar feliz, como una rutina. Ahora lo disfruto porque durante un tiempo perdí mi trabajo por una lesión y dejé de hacer lo que me enamora.También aprendes que un día estás arriba y otro más abajo, y que de todo se sale. Volver a competir oficial me hace sentir orgulloso de lo que he hecho.

-¿Qué objetivos se marca con el equipo y a nivel individual?

-Estamos en una situación regular, por no decir mal, en lo deportivo. Lo primero es salvar al equipo. Tenemos recursos y plantilla para hacerlo. En lo personal, el objetivo es el día a día.

-Recuperado de la rodilla, ¿cómo es la recuparción a nivel mental?

-Es algo esencial. En momentos de dolor, molestias, porque no es solo la rodilla: hay músculos que sufren y se duermen en la recuperación, te entran bajones. Dentro de la mala suerte de no hacer la recuperación en un equipo, tuve suerte de estar en casa con mi familia y amigos. Que un día que estás jodido y que te digan “vamos a dar un paseo” o “vamos a tomar un café” te cambia el ánimo. Y también con ayuda de profesionales. Hay que hablar las cosas. Si te lo guardas, te haces más daño.

-¿Ha seguido al Sporting? ¿Ha ido al Molinón?

-Fui algún partido. Pero durante la lesión, cuando llegaba el fin de semana, lo que menos quería era ver fútbol. No por nada, sino porque yo quería estar ahí y algo me lo impedía.

-¿Sufría?

-No sé si era sufrimiento... Intentaba seguir al Sporting, pero ver fútbol me removía. Soy muy competitivo y me metía presión. Preferí desconectar un poco para estar tranquilo conmigo mismo, aunque es imposible desconectar del todo siendo futbolista.

-¿Qué le parece la dinámica del Sporting?

-Lo veo compacto, sólido y competitivo. Están peleando por el play-off, eso significa que se están haciendo cosas bien. Segunda es Segunda. Con la experiencia que tuve en el último ascenso en el Sporting puede pasar cualquier cosa. Pero si estás ahí arriba peleando a estas alturas es porque tienes argumentos.

-Un amigo suyo, Álvaro Fidalgo, ha vuelto a España, al Bets.

-Estoy muy feliz por él. América es el equipo más grande de México ahora mismo y le hizo futbolista. Apostaron por él cuando estaba en Castellón y creció muchísimo. En el Betis le va a ayudar estar cerca de casa y su gente, y además llega a uno de los mejores equipos de LaLiga. Puede aportar dinamismo, calidad y creo que también tiene ganas de demostrar que en Europa puede ser un jugador muy grande. Ojalá la rompa.

-¿Usted piensa en cerrar el círculo en el Sporting?

-Me quedan muchos años de fútbol y no sé qué puede pasar. En el Sporting me crié, así que esa puerta en mi cabeza está abierta. Pero ahora mi agradecimiento al Peñafiel es máximo. Han confiado en mí no solo por la lesión.Tengo que poner al Peñafiel por encima de todo y ser honesto. En esta vida no hay que cerrar puertas, pero ahora mismo lo importante es disfrutar y pensar en el día a día.

-¿Se ha llevado muchos desengaños en este año y medio?

-Desengaños como tal… Siempre pedí sinceridad. Pero sí, pasas de lo más alto a una situación en la que muchos te cierran la puerta. Es una realidad. El futuro dirá hasta dónde puedo llegar.

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