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¿Un Molinón en México? El Sporting y los vínculos con el país azteca más allá de Orlegi

El historiador Frichu Yustas repasa el lazo entre el club rojiblanco y la emigración

Imagen del exterior de El Molinón.

Imagen del exterior de El Molinón. / Marcos León / LNE

Frichu Yustas

Son sobradamente conocidos los numerosos nexos entre las tierras asturianas y mexicanas. La presencia asturiana en América fue notoria desde hace siglos. Asturianos fueron Pedro Menéndez de Avilés y Francisco Cuervo Valdés, fundadores de las ciudades de San Agustín y la de Nuevo México de Albuquerque, hoy en territorio de los vecinos Estados Unidos de América, y los vínculos entre Asturias y México se acentuaron con la emigración de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, así como con el exilio provocado por la Guerra Civil. El fútbol tampoco fue una excepción y las relaciones astur-mexicanas existieron desde el mismo nacimiento del Sporting.

Del primer once conocido del Sporting, aquel que se enfrentó al Sport Club Ovetense en agosto de 1907, dos de sus jugadores pasaron parte de sus vidas en México: Laureano Antuña y Constantino Palacio. También tuvo relación con el país azteca el primer entrenador que ejerció como tal en el Sporting. En 1917, Carlos Fernández pasó a ser entrenador rojiblanco («director de entrenamientos», según la propia denominación usada por el club en esa época). Su nombramiento vino derivado de la primera participación del Sporting en la Copa de España, el club consideró necesario que alguien dirigiera al equipo desde fuera del propio terreno de juego y se optó por Fernández, que había sido el encargado de hacer las alineaciones en una gira que el primer equipo sportinguista había realizado por Madrid. Carlos Fernández abandonó España a finales de la década de los veinte y se asentó para siempre en la ciudad de Veracruz. En esta misma localidad, la primera ciudad fundada por los conquistadores españoles en México, un exjugador del Sporting, Evangelino Suárez, fue cofundador del C.D. Veracruz, equipo que jugó en la máxima categoría mexicana. El ex rojiblanco fue además su primer director técnico.

Años antes, en el D.F. de la capital mexicana, el 17 de febrero de 1918 en el número 52 de la calle Amargura, en la casa propiedad de Demetrio y Antonio Martínez Cuétara, se reunieron un grupo de asturianos -treinta y dos- con la intención de crear un equipo de fútbol: el Asturias Fútbol Club. Se eligió como presidente a Jesús Moradiellos, en calidad de vicepresidente a Manuel Tolívar y como entrenador al citado Antonio Martínez Cuétara. De ese equipo de fútbol nace un club que trasciende a lo deportivo: el Centro Asturiano de México, la mayor sociedad asturiana del mundo.

El Molinón del Distrito Federal de México.

El Molinón del Distrito Federal de México. / Colección Frichu Yustas.

El equipo del Centro Asturiano, el Asturias, llegó a tener estadio propio, el Campo Asturias, con capacidad para 25.000 espectadores y por el club pasaron grandes nombres del fútbol de la época como el que fuera jugador del Sporting José “Pepito” Riera, que disputó allí cuatro temporadas para, después, volver al club rojiblanco. El Asturias C.F. ganó tres ligas mexicanas: la primera celebrada en el país, la de 1922-23, la 1938-39 y la 1943-44. También ganó en cinco ocasiones la Copa de México. El equipo desapareció del fútbol profesional en 1948 por desavenencias con la Federación Mexicana de Fútbol, refundándose dentro del fútbol aficionado como Juventud Asturiana de México. El 10 de noviembre de 1963, bajo la presidencia de Laureano Carús Pando, se inaugura el estadio de fútbol de El Molinón en los terrenos de Parque Asturias del Centro Asturiano de México. Un moderno campo de fútbol con una grada cubierta para casi dos mil personas y creado como un guiño sportinguista de la colonia asturiana en el país americano y que fue usado como campo de entrenamiento de la selección de la URSS durante el Mundial de 1970. El Centro Asturiano continuó siendo un vivero de jugadores para el fútbol azteca. Hasta cinco profesionales asturianos, o de origen asturiano, salieron de los equipos de la sociedad: Jaime Ordiales, Mario Ordiales, José Antonio Noriega, Alberto García-Aspe y Miguel España. Además, un asturiano, Antón García -hermano de Emilín, jugador del Oviedo y Sporting, y de Falín, también leyenda azul- fue mediocentro del Asturias y llegó a disputar algunos partidos con la selección absoluta mexicana. Otro punto de unión destacable es el partido de homenaje por la retirada de un ídolo sportinguista, Pepe Ortiz.

Un momento del homenaje a Ortiz en Guadalajara.

Un momento del homenaje a Ortiz en Guadalajara. / Colección Frichu Yustas.

Un homenaje con acento mexicano

El partido homenaje a Pepe Ortiz se optó por disputarlo -gracias a los vínculos existentes con el Centro Asturiano- contra un conjunto azteca, el Guadalajara. Fue el 3 de mayo de 1964.

El vínculo entre México y el Sporting prosiguió con el Atlético Celaya, club que tenía como presidente al asturiano Enrique Fernández Prado y en su directiva a otro paisano, Antonio Ordóñez Ríos. Ambos compatibilizaban un declarado sportinguismo y madridismo y en el periodo en que tuvieron bajo su mando al club azteca llevaron a distintos jugadores de ambos equipos: Emilio Butragueño, Michel, Hugo Sánchez, Ricardo Bango y Javier Manjarín. También fue entrenador del club el asturiano Jaime Cuesta Fanjul, nacido en México de padres asturianos y formado en la cantera del Real Oviedo. Gracias a la gestión de los dos directivos asturianos, el Atlético Celaya vino a disputar el homenaje a Joaquín Alonso. En el equipo azteca jugaron Butragueño y Michel y el Sporting se impuso por 3-0.

La histórica gira del Sporting por México y Cuba

Pero, sin duda alguna, el nexo más popularmente conocido que une al Sporting con el país originario del Grupo Orlegi es la gira americana de 1953 que llevó a los sportinguistas por Cuba y México. En el año 1952 el Centro Asturiano de México decide, a petición de varios socios y sustentado por el importante superávit económico que tenía la entidad, traer a un equipo asturiano a disputar unos partidos a su país de acogida. Para acabar con la disputa entre oviedistas y sportinguistas en cuanto a qué club debería ir, se acuerda que el equipo invitado será el que mejor clasificación obtenga al término de esa temporada. Sporting y Oviedo estaban ambos en Primera División y al finalizar la temporada 1952-53 el primero quedó en séptima posición y el segundo lo hizo en novena. El presidente del Centro Asturiano, Laureano Carús Pando -originario de Caravia- y su vocal de deportes Antonio Blanco Isoba -natural de Campo de Caso- son quienes realizan las gestiones para organizar la llegada y estancia del club rojiblanco a la capital mexicana. Una gira con luces y sombras que es de sobra conocida por el sportinguismo.

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