Mareo empuja al Sporting Atlético a su mejor racha de diez partidos invicto
La irrupción de Bruno Rubio, en el club desde prebenjamines, y el nuevo rol de Enol Prendes y Matabuena, vitales para impulsar al filial

Jugadores del Sporting Atlético celebrando un gol ante el Lenense en Mareo. / Ángel González
D. Blanco
Año tras año, el Sporting de Gijón Atlético tiene el objetivo el ascenso a Segunda Federación. Tras una campaña 2024-2025 que se saldó con un nuevo fracaso en forma de eliminación en la promoción de ascenso frente al Lealtad, el Sporting Atlético arrancaba el curso con nuevas caras, muchas bajas y, una importante remodelación en busca del objetivo principal: regresar a Segunda Federación. No inició bien el campeonato, pero lleva un 2026 prácticamente inmaculado.
Las salidas de pesos pesados del filial rojiblanco, como Pelayo Pérez, Tomás Fuentes o Acerete, daban paso a un escenario donde el segundo equipo sportinguista pasaba a contar con un rejuvenecimiento en forma de ascenso de jugadores desde el C, como era el caso de Chris Ferreres y, desde el juvenil, con la irrupción de Diego Matabuena o Alex Diego. Los cambios siempre suelen tardar en dar frutos, salvo casos contados, y eso es algo con lo que se encontrarían a las primeras de cambio los pupilos de Samu Baño.
Tras obtener un trabajado empate ante el Praviano en Santa Catalina, conseguían su primera victoria del curso en Mareo frente al Gijón Industrial. El choque ante el equipo fabril daría paso a un terremoto en forma de resultados catastróficos para las aspiraciones de ascenso directo del Sporting Atlético, que sería incapaz de ganar durante ni más ni menos que cinco partidos.
Los empates ante Navarro, Siero, Ceares y Mosconia, sumado a la derrota ante uno de los candidatos al ascenso como el Caudal Deportivo, dejaron al Sporting Atlético no solo a nueve puntos de la cabeza, sino también fuera de los puestos de promoción de ascenso. Los malos resultados hacían saltar todas las alarmas, pero los contundentes triunfos por 7-0, 1-4 y 5-0 ante Colunga, L’Entregu y Tuilla respectivamente, hacían volver las aguas a su cauce, por el momento. La alegría le duraría poco al filial rojiblanco, que volvía a enlazar una racha de malos resultados empatando frente a Llanes (2-2) y Titánico (0-0), y cayendo ante el máximo favorito de la categoría al ascenso, el Llanera, en un disputado choque en Mareo que se llevaban los visitantes por la mínima (1-2).
Obligado a buscar soluciones, en el equipo se volvió a mirar a Mareo en forma de ascenso desde el Sporting C por parte del talentoso mediapunta, Bruno Rubio, quien, tras entrar desde el banquillo en sus primeros partidos, se hizo con la titularidad en la jornada 15 y, desde entonces, ha sido un fijo para el técnico. La irrupción del canterano, en Mareo desde ni más ni menos que prebenjamín, fue una apuesta del club en verano, renovando su contrato hasta 2028, dando además por finalizada su etapa juvenil ascendiéndole al C, donde duraría entre poco y nada, para pasar a formar parte del segundo equipo sportinguista, gracias a sus buenas actuaciones, sobre todo en un 2026 mágico para él, dado que en los diez partidos que lleva el Sporting Atlético en este año, Bruno solo ha sido suplente en un partido y, ha anotado la friolera de ocho goles, todo ello sin ser delantero centro.
El pasar a jugar en el centro con tres medios formados en Mareo, como Enol Prendes, Diego Matabuena y Bruno Rubio, estos dos últimos en edad juvenil todavía, fue el principal cambio realizado por Samu Baños, que encontró en los talentosos centrocampistas formados en Mareo, el elixir necesario para obtener una espectacular racha de resultados en 2026, y es que el filial sportinguista suma nueve victorias y un empate. Ahora es tercero en liga, a trece puntos del líder Llanera, y a ocho del Covadonga, segundo clasificado.
El efecto del mercado invernal también ha sido sobresaliente. Marcos Fernández y Samu Montes dejaron su puesto a Mario Bustos, quien llegaba procedente del Villarreal C y acumula tres goles en los cinco partidos que ha disputado como rojiblanco, al igual que Miguel Conde, quien acudía desde el filial del Zaragoza, firmando también tres dianas en seis partidos.
Tras meterse de lleno en la pelea por el segundo puesto, el Sporting Atlético tiene por delante varios meses de competición en los que coger buenas sensaciones de cara a la promoción de ascenso, sobre todo con las próximas visitas a los siempre complicados campos de Tuilla, Llanes, Llanera y Covadonga, que marcarán el puesto final del filial sportinguista en la tabla. Sin duda alguna, el cambio dado por el segundo equipo rojiblanco es un soplo de aire fresco para un club que necesita como el comer que los buenos resultados empiecen a llegar en todas sus categorías.
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