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La opinión de Santi Llera: No al boicot, sí a la libertad

Solo queda claro que la afición es la que siempre paga

Vaya por delante que comparto muchas de las razones por las que la afición del Sporting está molesta con el Grupo Orlegi y su manera de dirigir el club, pero no se puede instar a la gente a no ir a El Molinón a un partido del Sporting. O a dejar el campo vacío. No. No se puede porque, por delante del interés de cada uno, de estar o no de acuerdo con la iniciativa de los dueños, o de debatir sobre el precio, está la libertad de la gente. Muchos de los miembros de mi peña no van a ir a El Molinón este sábado y hay otros que quizá sí lo hagan. A ninguno me he atrevido a decirle qué tiene o no que hacer. Tampoco a coaccionarlos. No comparto hacer campaña para dejar de ir a ver al Sporting.

A partir de ahí, estoy del lado de muchos sportinguistas cansados de ser siempre los que pagamos los platos rotos. Siempre. Si empezamos por lo más reciente, he de decir que lo que menos me gustó es que el club convocara a las peñas para negociar en El Molinón en torno al suplemento de 22 euros a los abonados por el día del club y su postura fuera la misma que antes de reunirse. Si tenían claro que iban a mantener ese precio a sus socios ante el Deportivo de la Coruña, ¿para qué convocan? ¿qué iban a negociar? Si nos sentamos y hablamos, es para poner de las dos partes, ¿no?. Incomprensible.

Al retirar nuestro abono, todos sabíamos que habría un día del club, pero… 22 euros en una temporada en la que vamos más de veinte mil a El Molinón todos los domingos, en un año con 24.000 abonados, con una coyuntura social y económica como la actual… ¿Qué más quieren ahora? ¿No se dan cuenta que pierden más que ganan? Por no decir que muchos de esos fieles sportinguistas viajamos con el equipo y sufrimos que, por culpa de haber pasado a tener una grada visitante de 500 localidades, no tengamos ya entradas o resulte casi imposible conseguirlas lejos de El Molinón. Y no hablo de cómo repercute, también, en los precios. Si a todo esto le sumamos lo que está sucediendo en Mareo, con la decisión del Grupo Orlegi de prescindir de los equipos benjamines, y de alguno más… Esto no pasa en ningún otro club.

No participaré en ningún boicot, abogo por la libertad, pero me queda algo claro: la que siempre paga es la afición.

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