El Sporting, ante un partido que puede marcar el cierre del curso: volver a la pelea por el play-off o entrar en una fase de desgaste
El Sporting aspira ante la Real B a volver a la pelea por el play-off
Un tropiezo ante los vascos rebajaría a la mínima expresión las opciones de los rojiblancos de luchar por el ascenso a Primera

La plantilla del Sporting, ayer, en El Molinón. / Ángel González

El Sporting se agarra a las matemáticas para mantenerse en la carrera por el play- off. Recibe hoy a la Real Sociedad B en El Molinón (20.30 horas, Movistar Plus+) en un partido al que el club concede un valor evidente por su peso clasificatorio, pero también por lo que puede marcar en el tramo final de la temporada. En Mareo se interpreta como una de las últimas oportunidades reales para seguir conectado a la pelea y para evitar que el cierre del curso entre demasiado pronto en una fase de desgaste. El equipo rojiblanco solo ha sumado cuatro puntos de los últimos quince, una secuencia que ha frenado su progresión y que reabre viejas heridas.
Borja Jiménez ha querido subrayar esa idea durante la semana. El técnico dio una charla a la plantilla en Mareo para reforzar al grupo tras la derrota en El Sardinero y para insistir en que el equipo sigue a tiempo de sostener su candidatura mientras los números acompañen. El mensaje, tanto en público como en privado, ha ido en esa dirección. "Todavía queda un giro de guion", llegó a decir en sala de prensa. Internamente, la reflexión es parecida: después de competir con personalidad ante el líder, el Racing, pese al 3-1 final, el Sporting entiende que la única manera de mantener abierta la pelea es encadenar victorias y empezar ganando hoy a la Real B.
El encuentro tiene además una importancia añadida en clave ambiental. En el club son conscientes de que las últimas semanas han dejado un cierto desgaste en la relación con una parte de la afición, especialmente por todo lo ocurrido alrededor del día del club frente al Dépor, y consideran importante que el equipo ofrezca una respuesta inmediata para evitar que ese distanciamiento vaya a más. Un triunfo no cerraría por sí solo ese frente, pero sí ayudaría a rebajar el ruido y a encarar el final de temporada en un contexto más estable.
El partido también puede influir en el clima con el que se afronte lo que queda de curso. Un tropiezo reduciría todavía más las opciones que tienen los rojiblancos de entrar en el play- off, ya casi una quimera, y podría agravar la situación deportiva del equipo, dejando un escenario más incómodo en todos los niveles, con el riesgo de que el Sporting entre demasiado pronto en un final de temporada sin objetivos claros y con un contexto menos favorable de cara a la planificación del próximo ejercicio.
Además, el partido llega en un contexto exigente por la acumulación de esfuerzos. Será el tercer encuentro en apenas una semana, una circunstancia que durante estos días ha llevado al cuerpo técnico a valorar la posibilidad de introducir más cambios en el once para repartir cargas y reducir el riesgo de nuevas lesiones musculares entre varios futbolistas que arrastran un importante desgaste físico. La idea ha estado encima de la mesa, pero la realidad del vestuario limita mucho el margen de maniobra.
El parte médico, de hecho, sigue condicionando de forma notable cualquier planificación. Borja Jiménez no podrá contar con Manu Rodríguez, Andrés Cuenca, Andrés Ferrari y Mamadou Loum, y ese escenario reduce de forma evidente la capacidad para realizar rotaciones profundas. Con varias bajas ya instaladas en la dinámica del equipo y con otros jugadores muy exigidos en el plano físico, el técnico está prácticamente obligado a moverse en una limitada horquilla corta de soluciones, lo que acerca el once de hoy al que presentó en Santander.
La principal duda puede estar en el lateral izquierdo, donde Brian Oliván podría recuperar su sitio, aunque el rendimiento de Diego Sánchez en ese costado fue bueno en El Sardinero. En el lateral derecho, en cambio, sí se espera la vuelta de Guille Rosas. Más allá de esos ajustes, no se intuyen demasiadas novedades en una alineación marcada más por la necesidad que por la voluntad de agitar piezas.
Ese contexto explica también que el club haya vuelto a recurrir a jugadores del filial para completar el trabajo del primer equipo. Álex Oyón y Miguel Conde han estado de nuevo en la dinámica de la semana, una consecuencia lógica de las bajas y de la necesidad de ampliar recursos en un momento delicado del calendario. Quien no podrá estar aún es Mata, ya que el centrocampista del filial debe cumplir sanción, lo que reduce una alternativa más para un centro del campo que también llega exigido.
Enfrente estará una Real Sociedad B que también compite con necesidades. El filial donostiarra que lidera Ansotegi pelea por asegurar la permanencia en Segunda, se ha mostrado irregular en distintos tramos del campeonato, pero cuenta con futbolistas de enorme talento, capaces de hacer un destrozo: Carbonell, Carrera, Dani Díaz o Marchal.
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