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El regreso victorioso de Carmona y Sastre en el recuentro entre equipo y afición: la contracrónica del Sporting-Real Sociedad B

Los exrojiblancos reciben una cerrada ovación en un partido donde el sportinguismo volvió a El Molinón para impulsar al triunfo tras lo vivido ante el Deportivo de La Coruña

Por la izquierda, Manolo Jiménez, Carlos Carmona, Rafel Sastre y Joaquín Alonso, en el homenaje. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Por la izquierda, Manolo Jiménez, Carlos Carmona, Rafel Sastre y Joaquín Alonso, en el homenaje. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Gijón

En el lunes más dominguero del año, la jornada de playa y chiringuito culminó con la visita de 16.778 sportinguistas al estadio de El Molinón, cifra inferior a la media del municipal rojiblanco, pero correcta siendo el partido de lunes. Los malos resultados y el ambiente tenso entre club y afición privaron de ver el recibimiento al autocar del club que se vivió en las dos jornadas anteriores en casa. Sin embargo, el colorido no faltó. Los hubo que apuraron los últimos rayos de sol y los tragos de bebida para acceder el estadio.

La jornada lo merecía. Una vez dentro y como si el buen tiempo fuese cosa de ellos, dos mallorquines recibieron la ovación de todo el estadio. En representación de los jugadores de las dos primeras décadas de este siglo, el incombustible Rafel Sastre y el estiloso Carlos Carmona saltaron al césped junto a Joaquín Alonso y Manolo Jiménez por las celebraciones del 120 aniversario. Berni Collada, presentador del programa de la Fundación Real Sporting "La Tribuna de El Molinón", hizo de maestro de ceremonias.

Jugadores saltando al campo con los aficionados de fondo. A la derecha, la atención médica.

Jugadores saltando al campo con los aficionados de fondo. A la derecha, la atención médica.

Con más de 600 partidos en el Sporting, 324 de Sastre y 293 de Carmona, desde el fondo se volvieron a escuchar los mismos cánticos que años atrás, cuando el lateral gobernaba en el carril derecho y el extremo celebraba tantos que contribuyeron a ascensos y permanencias. Con el partido acercándose a su comienzo, los jugadores fueron aplaudidos tras el calentamiento y también cuando saltaron de nuevo al campo, olvidando el encontronazo aislado tras el partido en Santander.

La visita de la Real B también sirvió de reencuentro entre el equipo y la afición. Tras la protesta secundada por gran parte de los socios de no acudir al partido ante el Deportivo, el sportinguismo respondió de nuevo y como suele hacer cuando el equipo necesita los puntos. Ánimos desde el primer minuto, en el que el Sporting salió en tromba, y presión a los rivales y al colegiado, al que le protestaron alguna decisión más que polémica. La tensión, los nervios por las incontables ocasiones falladas y la presión del siempre dominante Molinón estalló en júbilo con el tanto de Gaspar cuando muchos de los presentes quitaban el Albal a los bocadillos.

La segunda parte estuvo marcada por los seis minutos en los que el partido estuvo paralizado por una atención médica. En la grada este, un aficionado de media edad tuvo que ser atendido por un pequeño problema de salud que no revistió mayor gravedad. El partido se reanudó después de que el seguidor abandonase su localidad por su propio pie y acompañado del personal médico. ◼

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