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La Mareona en Burgos del Sporting: sentimientos encontrados y turismo

“Lo vemos muy complicado”, dicen los aficionados desplazados

Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

“Lo vemos muy complicado; venimos porque juega el Sporting, pero las esperanzas son muy escasas”. La frase de Alberto Farpón convivía este sábado en Burgos con otras muy distintas, desde el “hay que confiar siempre” de Gonzalo Fernández hasta el “muy optimistas, a tope” de David Vaca. Entre esos sentimientos encontrados se movía la afición rojiblanca en otro desplazamiento masivo del Sporting, el último viaje cercano que le queda al equipo en lo que resta de temporada.

La presencia sportinguista se dejó ver durante toda la jornada en Burgos, aunque sin un punto de concentración tan definido como en otros desplazamientos. La afición apareció más repartida por distintas zonas de la ciudad, en una previa marcada también por el componente turístico de muchos de los desplazados. La catedral fue uno de los focos del ambiente, con colas en su entorno y con numerosos seguidores aprovechando la visita, favorecida además por el hecho de que la entrada del partido permitía acceder también al templo burgalés.

Fue una de las imágenes del día: camisetas y bufandas rojiblancas mezcladas con una mañana de paseo y turismo en uno de los grandes símbolos de la ciudad. Muchos aficionados aprovecharon el desplazamiento no solo para acompañar al equipo, sino también para conocer Burgos y visitar su catedral, en una jornada que fue dejando ese ambiente reconocible de los viajes del Sporting, aunque más esparcido que en otras ocasiones.

En ese escenario se mezclaban también las distintas maneras de vivir el momento del equipo. Tino García lo expresaba desde una visión más escéptica. “No hay mucha esperanza. Nos desplazamos para estar con el Sporting y porque nos gusta”. Frente a esa mirada más desencantada, Gonzalo Fernández apelaba a la fe de siempre. “Hay que confiar siempre”. Y David Vaca iba un paso más allá en el optimismo: “Muy optimistas. A tope”.

Ese contraste entre unos y otros definía bien el pulso de la mareona en Burgos. Había seguidores que asumían con resignación la dificultad del momento, y otros que preferían seguir aferrados a la confianza pese a todo. Pero más allá del ánimo de cada uno, lo que volvía a quedar claro era la capacidad del Sporting para movilizar a los suyos incluso en una temporada gris.

De hecho, hubo aficionados que se desplazaron incluso sin entrada, en otra muestra del apego que mantiene la afición con el equipo. También entre los desplazados se encontraba Jesús Martínez Salvador, segundo teniente de alcaldesa y concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Gijón, así como Javi Rosas, padre del lateral derecho del Sporting.

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