Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

El análisis de Josu Uribe tras la goleada del Sporting al Cádiz: cuando el tridente funciona...

Sobre las facilidades que presentó el cuadro de Sergio González y la mordiente de Juan Otero

Jugadores del Sporting celebrando uno de los goles frente al Cádiz.

Jugadores del Sporting celebrando uno de los goles frente al Cádiz. / Ángel González

La jornada 36 de La Liga Hypermotion trajo tres puntos al Real Sporting de Gijón ante el Cádiz CF con un excelente ambiente dominical de fútbol y goles que la paciente afición rojiblanca necesitaba y agradeció. Es difícil poder explicar al aficionado al fútbol como un equipo con las necesidades clasificatorias de los andaluces y con muchas posibilidades de acabar con sus huesos fuera del fútbol profesional puede hacer un partido tan lamentable como el vivido el domingo.

Un equipo con una situación anímica muy complicada, con muchos problemas en juego tanto defensivos como ofensivos, pero con una falta de sentimiento y de trabajo en equipo que de no cambiar dicha aptitud le va a costar un mundo ganar un partido. Un equipo sin ninguna solidaridad defensiva entre sus jugadores, caminando por el campo y con una falta de autoestima alarmante. Un equipo amarillo con un dibujo claro 1-4-4-2 evitando las salidas de balón en defensa y buscando jugar muy rápido en campo contrario con sus dos puntas Roger y Álvaro junto a sus dos jugones por fuera Suso y Cordero. Una propuesta que buscaba evitar perdidas de balón en campo propio e intentar meter al rival en su campo sin mucho control del partido, pero con la clara intención de que se jugase muy lejos de su portería.

Sergio González, sabedor de las enormes dudas que tiene el equipo, usó la estructura más sencilla y que menos riesgos corriera, pero a día de hoy el equipo, tanto individual como colectivo, está muy por debajo de su nivel. Un equipo que se fue al parón navideño en puestos de play-off y con una sensación de sobriedad muy alta no se le puede olvidar jugar al fútbol, cosas de fútbol. El Cádiz a día de hoy es un equipo sin fútbol en un ataque organizado y sin velocidad para poder transitar a los espacios, un equipo sin confianza que le hace dudar en todo lo que hace en fase ofensiva.

Los amarillos, sin balón, les cuesta mucho robar en un bloque muy alto y además tienen muchos problemas para defender hacia atrás, así vinieron los goles y el festín que se dieron los rojiblancos. Un Real Sporting con la novedad de Cuenca junto a Pablo Vázquez en el centro de la defensa y Otero por fuera para dejar a Dubasin como referencia. Con su pareja habitual en los laterales Guille y Brian junto a Corredera y Smith en la sala de máquinas y un Gaspar que poco a poco elevan su rendimiento, más vale tarde que nunca, amigos.

Un equipo local con muy buena salida de balón en los primeros minutos y llevando el control del juego en todo momento, aunque sin mucha profundidad, pero con personalidad y criterio. La profundidad que dan en todo momento tanto Guille como Brian permite al equipo tener muchos jugadores por dentro para relacionarse con el balón, incomodando mucho la recuperación del balón al rival. El primer gol es un manual de contraataque para enseñar a los jóvenes jugadores donde se juntan los tres mejores jugadores del equipo en fase ofensiva.

Una perdida de balón incomprensible amarilla permite a Gelabert jugar con el tiempo y el espacio de manera brillante para que Otero y Dubasin certifiquen la bonita acción de ataque. Una segunda parte donde muy pronto, otra acción buscando las espaldas del rival prácticamente cierra el partido con un rival inexistente y entregado. Un tercer gol con el manual de los anteriores de robo y búsqueda de espacios permite a Dubasin cerrar el marcador.

Entrada en los visitantes de jugadores de nivel como Alex Fernández, Lucas Pérez, Ocampo y Dawda en un partido ya imposible para los andaluces. Un partido plácido donde incluso Borja Jiménez pudo dar por fin descanso ayer sus primeros espadas y minutos a gente que lo necesitaba. A nivel individual, destacar una vez más a Juan Otero, un jugador que podrá estar más o menos desacertado en su rendimiento, pero nunca se esconde.

El colombiano lleva 12 goles y 12 asistencias lo que es una auténtica brutalidad, la mitad de los goles rojiblancos llevan su sello, pero sobre todo resaltar lo mucho que le aporta al equipo en todas las fases del juego. Me gusta mucho la pareja Corredera y Smith, creo que le dan el equilibrio necesario al equipo en lo físico y en lo futbolístico, equilibrio con balón y sin balón algo que el equipo está notando para bien.

Volver a resaltar la enorme temporada de Guille, un jugador que ha crecido enormemente en dos aspectos que necesitaba como eran la toma de decisiones y regular más los aspectos defensivos. La entrada de Cuenca demuestra que es un jugador importante para el staff. Es difícil juzgarlo en un partido con tan poca exigencia como el del domingo, pero está claro que con la pelota es muy buen futbolista, ahora veremos si en los duelos y en las disputas tanto hacia delante como hacia atrás es un central de una categoría que te exige estos parámetros.

Mientras los puntos no digan lo contrario hay que seguir mirando para arriba, es cierto que es muy difícil, pero también es cierto que solo te vale ganar y esperar y también es cierto que está Liga Hypermotion está loca y pueden pasar muchas cosas.

Próxima Estación Córdoba, un equipo el andaluz muy del perfil de los rojiblancos, un equipo con una propuesta valiente de presionar muy alto en campo contrario y de ser protagonista con el balón. Un equipo muy irregular como el Sporting capaz de lo mejor y de lo peor y esa falta de regularidad le ha impedido sumar muchos puntos. Veremos un partido interesante en El Arcángel, además el buen técnico asturiano Iván Ania sabe de la dificultad del rival y que si el tridente tiene su día lo pasarán mal... cosas de fútbol, amigos.

Tracking Pixel Contents