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El Sporting de Gijón se rompe sin Corredera: estos son los números evidencian su impacto

Sin el centrocampista catalán, el equipo apenas ha sumado un punto de doce posibles y ha encajado 10 goles

Álex Corredera, encarando a Juan María en el encuentro entre el Sporting y el Córdoba. | JUAN PLAZA

Álex Corredera, encarando a Juan María en el encuentro entre el Sporting y el Córdoba. | JUAN PLAZA

Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

Al Sporting de Gijón se le apagaron los plomos en el Nuevo Arcángel. La derrota ante el Córdoba finiquita una temporada muy vulgar y confirma varias de las conclusiones detectadas a nivel interno: al equipo gijonés le cuesta una barbaridad cerrar los partidos, se desangra en las áreas (47 goles encajados), no compite a domicilio —12 derrotas en 18 partidos (66,7%), el peor registro de esta etapa en Segunda y aún con tres salidas por delante— y depende en exceso de futbolistas clave como Álex Corredera (1 punto de 12 sin él). La plantilla parece carecer de liderazgo y depender en exceso de algunos jugadores que no tienen relevo.

El centrocampista catalán es el único que aporta jerarquía en la medular. Su ausencia no solo se nota: expone todas las carencias en la confección de la plantilla. El Sporting estuvo en el Nuevo Arcángel tierno y fue incapaz de dominar el centro del campo, con Justin Smith haciendo esfuerzos enormes y un Manu Rodríguez errático. Tampoco supo gestionar un partido en el que comenzó imponiéndose con el gol de Otero.

Sin Corredera, el equipo apenas ha sumado 1 punto de 12 posibles y ha encajado 10 goles. Los resultados refuerzan la tesis: derrota por 3-4 ante el Albacete, empate sin goles frente a Las Palmas, caída por 1-3 contra el Málaga -entró en el minuto 66- y el 3-2 en Córdoba. El equipo rojiblanco, en todos esos partidos, demostró una incapacidad para controlar los encuentros —hasta el punto de dejarse remontar un 3-0 en El Molinón ante el Albacete— y, sobre todo, evidenció falta de control y problemas para proteger su área, con un total de 10 goles encajados en esos cuatro partidos.

Corredera es el ancla del equipo y su ausencia se agrava aún más sin Nacho Martín: 134 duelos ganados, 160 acciones defensivas —70 entradas—, 26 despejes y 163 recuperaciones. Su presencia permite cerrar espacios, ajustar las ayudas y evitar que el equipo se parta. La ausencia del mediocentro catalán impide al equipo tener un mayor dominio de los tiempos, incapaz de controlar el juego y bajar las pulsaciones del encuentro: 1.375 pases completados y un 88% de acierto. Es quien marca el ritmo, da salida y pausa. En el Nuevo Arcángel, el equipo gijonés cayó en la trampa del Córdoba: fue incapaz de dominar a través de posesiones largas y entró en un ida y vuelta en el que acabó sufriendo en las áreas.

Un problema habitual a domicilio

Esa debilidad y la incapacidad para gestionar los momentos de los partidos se acentúan lejos de Gijón. El balance como visitante —12 derrotas en 18 partidos (66,7%)— refleja a un equipo vulnerable, al que le cuesta competir fuera de casa y que, sin una figura que le dé equilibrio, multiplica sus problemas.

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