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La capitana del Sporting se despide del fútbol a los 24 años: "Toca decir adiós al club de mi vida"

Natalia Sobero pone fin a nueve temporadas en Mareo y a 212 partidos en el primer equipo para centrarse en su futuro laboral como sanitaria

Natalia Sobero, en Mareo.

Natalia Sobero, en Mareo. / Rsg

Ángel Cabranes

Ángel Cabranes

"Toca decir adiós al club de mi vida". Natalia Sobero (Trescares, Peñamellera Alta, 5-7-2001) pone punto y final a su etapa como jugadora del Sporting de Gijón. Lo hace para iniciar una nueva etapa personal tras llegar al conjunto gijonés en el verano de 2016, procedente del Urraca, para incorporarse al Femenino B, en Regional. Se va tras 212 partidos en la primera plantilla, donde ejerció en las últimas temporadas como capitana, y casi una década ligada al Sporting.

"Tomo la decisión ya estos últimos partidos. Llevo nueve años, nueve temporadas. Básicamente desde que nací estuve jugando al fútbol. Cuando era pequeñita era un poco raro que una chica quisiera jugar al fútbol, ¿no? No estaba muy bien visto. Gracias a Dios y con la evolución de los años ya fue cambiando todo esto", recuerda, sobre sus inicios, Natalia.

"Mis padres y mi entorno me apoyaron muchísimo y gracias a ellos también pude llegar aquí, al Sporting. Gracias a todo lo que pelearon ellos también para poder cumplir mi sueño. Eso también emociona muchísimo", señala la todavía jugadora rojiblanca en un vídeo compartido por el club. "No soy de Gijón, vivo en Villamira, en Trescares, y nada más salía de clase, ellos salían de trabajar y me traían aquí a entrenar y claro, es una media de hora y media de carretera", añade sobre el esfuerzo de la familia para que ella pudiera crecer y progresar en el fútbol.

Natalia recuerda cómo en sus inicios "estudiaba en el coche todo el rato" entre entrenamiento y entrenamiento hasta alcanzar otro sueño que fue más allá de vestir de rojiblanco. "Un sueño también fue jugar en El Molinón. Eso también se lo agradezco muchísimo", asegura.

El adiós de la capitana del Sporting es también el fin de la etapa de una jugadora que, como ella misma explica, "vi la evolución del femenino desde dentro". "Aprendí de todos muchísimo y gracias a ellos también pues fui evolucionando futbolísticamente y personalmente", comenta sobre los entrenadores y compañeras con los que compartió vestuario y partidos en el Sporting. "Te puedo decir mi primer gol con el femenino, que estaba en el B y subí justo ese día con el A".

Una nueva etapa lejos del balón

El balón quedará aparcado ahora para Natalia. "Pues a partir de ahora me toca otra etapa, que es el mundo laboral, trabajar. Estoy enfocada en la sanidad y a ver si ojalá, en un futuro, pueda trabajar en un hospital como sanitaria. Se me vienen muchísimas cosas, muchas emociones, la verdad", expresa.

"Me llevo a esas compañeras de todos los años", dice del cariño recibido en su trayectoria en el Sporting y en el fútbol.

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