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Joaquín y el "doble orgullo" de una vida en el Sporting de Gijón: "Con Miera empecé a creer en que podía ser futbolista"

"Mi padre me quitó el fútbol a los 12 años por los estudios; el Oviedo me quiso en juvenilles, pero ya había hablado con Novoa y Casas", afirma el histórico capitán ante su homenaje en El Molinón

Joaquín Alonso, ayer, junto al mural con Vicente Miera en el vestuario del Sporting en El Molinón. Bajo estas líneas, su primera ficha en el Alfonso II. | Á. C.

Joaquín Alonso, ayer, junto al mural con Vicente Miera en el vestuario del Sporting en El Molinón. Bajo estas líneas, su primera ficha en el Alfonso II. | Á. C.

Ángel Cabranes

Ángel Cabranes

Gijón

La vida de Joaquín Alonso González (Oviedo, 9-6-1956) no se entiende sin el Sporting de Gijón. El futbolista que más veces vistió la rojiblanca, 646 ocasiones, campeón de Segunda División en 1976-77, subcampeón de Liga ya en Primera en la 1978-79 y subcampeón de Copa en la 1980-81 y la 1981-82, lo reivindica con orgullo mientras pasea rescatando recuerdos en pleno corazón de El Molinón. Charla con LA NUEVA ESPAÑA antes del homenaje que recibirá este domingo dentro de los actos del 120 aniversario del club. "Todo el mundo me conoce como Joaquín, el del Sporting, y me identifico plenamente con ello. Si antes de llegar al club me dicen el número de partidos y títulos que disputaría, le hubiera dicho que estaba loco", subraya quien rompió con registros y perjuicios: nació y creció en Oviedo, triunfó en Gijón y es respetado hasta por la afición del eterno rival tras una carrera completada en un solo club, el Sporting.

La primera licencia de jugador de Joaquín, a los 12 años, en el Alfonso II

La primera licencia de jugador de Joaquín, a los 12 años, en el Alfonso II / Lne

"Empecé a jugar a los 12 años", recuerda Joaquín sobre sus inicios en el conjunto ovetense del Alfonso II. No duró mucho. "Estudiaba tercero de bachiller, suspendí alguna y mi padre me dijo: ‘Fuera el fútbol’. Él trabajaba en el gobierno Militar, hacía las nóminas de los jubilados de guerra. Los estudios eran lo primero", explica. Joaquín se aplicó y volvió al mundillo del balón poco después, esta vez, a través de unas pruebas abiertas por el Astur. Llamó rápido la atención. "En mi primer año de juvenil ya debuté en Regionales. Tras ganar el torneo de Barrios al Oviedo en 1974, mi padre tenía un compañero que era entrenador allí (en los juveniles del conjunto azul) y le dijeron: ‘Oye, queremos a tu hijo…’ El caso es que Novoa ya había estado viéndome y coincidió con que Enrique Casas (histórico secretario técnico rojiblanco) pasó entonces del Oviedo al Sporting. Ya tenía hablado venir al Sporting", explica.

Gijón volvió con fuerza a su vida tras una infancia en la que la ciudad era protagonista de sus veranos. Su madre, María Luisa, era gijonesa, y sus abuelos, Crisanto y Fidela, de un barrio tan simbólico como Cimavilla. "Mi abuela llegó a tener un kiosko en la calle San Luis", recuerda. Joaquín llegó al Sporting para reforzar a su filial, el Deportivo Gijón. Se fue cedido primero al Gijón Industrial y acabó convirtiéndose en apuesta firme de Vicente Miera a su regreso a la disciplina rojiblanca.

"Cuando Miera me dijo que me iba a subir al primer equipo ahí sí empecé a pensar que podía convertirme en futbolista", admite. Su padre levantó entonces la mano con los estudios. Joaquín, que estaba en segundo de Empresariales, debutó en un Trofeo Costa Verde haciendo dos de los tres goles que dieron la victoria ante el Oviedo. "Uno de ellos, a pase de Churruca, un golazo", apostilla. Lo define como uno de los momentos de mayor alegría en el Sporting, junto a partidos como "el primero en Europa ante el Torino", o el de "la última clasificación para competición europea, con gol de Luis Enrique en Valencia". "Hubo muchos grandes momentos con el Sporting", subraya.

Joaquín, que llegó a disputar, durante dos temporadas consecutivas, todos los partidos de liga del Sporting en el exigente escenario de la Primera, dice que ahora "lo paso peor en el palco". Actual relaciones institucionales del Sporting, espera disfrutar pronto de alegrías en clave rojiblanca. "Desde el club estamos poniendo todo de nuestra parte para que así sea. Es importante que todos vayamos de la mano para conseguirlo: aficionados, peñistas y todo lo que rodea al equipo. Es la manera de conseguirlo. Estoy seguro de que el premio acabará llegando", concluye sobre el ansiado ascenso. "¿De qué me siento más orgulloso? De dos cosas: de haber pertenecido solo al Sporting, y a la Federación Española de Fútbol", dice antes de despedirse.

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