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Aprender de los errores: la contracrónica de la derrota 1-2 del Sporting ante el Ceuta

No estaría mal que el director deportivo del Ceuta, Eduardo Villegas, viniera a dar una ponencia y nos explicara cómo en tan poco tiempo y con tan pocos medios se pueden hacer tantas cosas bien

Así fue el partido entre el Sporting y el Ceuta

Así fue el partido entre el Sporting y el Ceuta / Ángel González

La jornada 38 de la Liga Hypermotion trajo una nueva derrota para el Real Sporting a manos de un recién ascendido y uno de los equipos con menos victorias como visitante de la competición, como es la AD Ceuta. Los rojiblancos, sin su jugador más determinante, Juan Otero, y sin ese plus competitivo tan necesario para afrontar un partido profesional, sacaron lo peor que llevan como equipo para verse superados por su rival y llevarse una más que merecida derrota. Un equipo rojiblanco sin ninguna agresividad ni intensidad para llevar a cabo una presión que impidiera al rival sentirse cómodo con el balón en su poder. Un equipo rojiblanco sin ritmo en el manejo de la pelota, sin desborde —ni individual ni colectivo— y sin ningún tipo de agresividad ofensiva permitió al cuadro caballa manejar el juego y el partido con suficiencia en algunos momentos. Incluso el técnico visitante reiteró al final del encuentro que fue el choque más completo que realizaron fuera de casa.

El Ceuta es un equipo que, además de saber a lo que juega tanto cuando tiene la pelota como cuando tiene que recuperarla, juega muy bien al fútbol, con una enorme elaboración en su propuesta para elevar el ritmo en zonas finales y castigar al rival. Dos jugadores tan importantes como Gelabert y Corredera volvieron a jugar fuera de su hábitat natural, donde hacen tanto daño, y junto a la ausencia de Otero son muchas ventajas que das al rival. El primero, perfilado en banda derecha, sin el protagonismo que requiere e incluso persiguiendo a defensas contrarios, sin poder recibir entre líneas y castigar a la última línea con sus conducciones y asistencias, es un jugador mucho más controlable para el rival.

Álex Corredera es uno de los mejores centrocampistas de la categoría en el balance ofensivo y defensivo, pero cuando se le adelanta 40 metros en la fase ofensiva del juego le cuesta muchísimo perfilarse y ser importante en la elaboración. Su rendimiento empequeñece y no es el futbolista que vemos habitualmente. Destacar a tres jugadores a lo largo de toda la temporada en el cuadro caballa: Youness, Salazar y el delantero Marcos. Tres futbolistas con muchos minutos en el fútbol del barro, pero con un nivel enorme para la categoría.

Jugadores con una gran relación calidad-precio, que no vienen de grandes ligas ni de grandes equipos, pero con un enorme rendimiento competitivo. Ese es el trabajo de una dirección deportiva. No estaría mal que el director deportivo del Ceuta, Eduardo Villegas, viniera a dar una ponencia y nos explicara cómo en tan poco tiempo y con tan pocos medios se pueden hacer tantas cosas bien: esfuerzo y profesionalidad con muchas horas de trabajo. La famosa causalidad, amigos. No es bueno sacar muchas conclusiones de un solo partido, y sobre todo cuando los puntos no son determinantes y tu ego competitivo lo sabe. Pero hay problemas que vienen de muy atrás, que no están solo en el terreno de juego y que, si se quiere no repetir errores, hay que analizar y atajar.

No es un problema de si Borja Jiménez debe empezar el proyecto o no. Para mí es un buen técnico, pero también lo era Garitano, que además sacó al equipo de una situación muy difícil y comenzó también con buenos resultados. Sin embargo, la inestabilidad de esta plantilla mata a cualquier técnico. No es un problema de banquillo. Ya lo dijimos anteriormente: hay que marcar una línea de trabajo que ahora mismo, para mí, el club no tiene, tanto en la filosofía como en la estructura deportiva.

Se necesita un cambio de filosofía y mentalidad en Mareo para que realmente pueda ser una parte importante del club a nivel competitivo. Pero para eso tienen que estar los mejores profesionales y trabajar al máximo nivel a largo plazo. Por ejemplo, me sorprende que haya que renovar sí o sí al central Cuenca cuando ha jugado muy poco y apenas hay datos en competición para valorarlo. Un jugador, como tantos que han pasado por la estructura del Barcelona, con muy buen pie y gran salida de balón, pero con muchos problemas en los duelos, tanto al espacio como en el cuerpo a cuerpo. Y no es lo mismo valorar el rendimiento de un jugador en el día a día que en la competición. Ojalá sea un gran jugador, pero la Liga Hypermotion necesita perfiles muy claros, sobre todo en zonas defensivas. Ahora hay que terminar la competición con dignidad y evitar actuaciones como la del domingo, por respeto a la historia del club y a sus aficionados.

Pero también hay que empezar a trabajar en confeccionar un proyecto con sentido común, un proyecto donde tienes una base de jugadores muy determinantes en esta categoría, y eso no es fácil de conseguir. Ahora toca hacer incorporaciones de nivel para la categoría que hagan competitivo al equipo y, sobre todo, que den profundidad a la plantilla en una competición tan larga e igualada como es la Liga Hypermotion. Una categoría donde, para mí, hay tres aspectos determinantes por cómo se juega —tan directo y con tanta transición—: la importancia de los centrales, de los jugadores exteriores y de tener arriba futbolistas que sepan manejarse cerca del área para tener un buen porcentaje de finalización.

Los rojiblancos, para mí, han estado muy debilitados en estas tres posiciones a lo largo del año y han vivido más del talento individual de sus buenos jugadores que de un trabajo colectivo con los parámetros que necesita un equipo en esta competición para estar arriba. El ejemplo del Racing de Santander nos tiene que servir para entender que el éxito no se logra en unos meses, que no siempre se acierta y que la pelota es redonda y no siempre rueda hacia donde queremos. Pero año tras año, y con el mismo técnico, el equipo cántabro ha sido más competitivo, ha mejorado su plantilla, ha sabido buscar los perfiles que exige la categoría y, si nadie lo remedia, acabará consiguiendo el ascenso tras varias temporadas rozándolo. Dejemos de hablar de utopías y pongámonos a trabajar de verdad en un proyecto ilusionante, con la base actual pero con humildad.

Hay que reconocer y atacar muchos errores en la parcela deportiva que, si se repiten, llevarán de nuevo al fracaso. Toca trabajar duro, toca trabajar con criterios profesionales, toca analizar los errores y, sobre todo, aprender de ellos. Es la única manera de crecer en la vida, amigos.

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