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La historia de una 'bomba' y el futuro del banquillo del Sporting: el Grupo Orlegi ya analiza opciones para decidir al futuro entrenador del Sporting de Gijón

José Riestra, que se encuentra en México por un asunto personal, lidera la contratación del fututo entrenador y ya valora perfiles interesantes, como Julián Calero o Javier Calleja

José Riestra.

José Riestra. / Juan Plaza

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Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

El Grupo Orlegi ya ha activado la búsqueda del futuro entrenador del Sporting de Gijón. El asunto estalló oficialmente este viernes, alrededor de las diez de la mañana. De hecho, fue el propio club rojiblanco quien comunicó la 'bomba': “El Sporting le agradece a Borja Jiménez el trabajo realizado desde el pasado mes de octubre y confía en su labor diaria para afrontar con garantías el tramo final del curso”, anunció la entidad en una nota de prensa antes de asegurar que “mantiene su compromiso para fortalecer la plantilla y conseguir devolver al equipo al lugar que todos queremos”. La noticia cogió con el pie cambiado a casi todo el mundo. Sobre todo a la plantilla, que se enteró de la decisión antes de arrancar la sesión de trabajo en el campo número 2 de Mareo para preparar el último entrenamiento antes del viaje a Málaga para el encuentro de este sábado (21 horas) en La Rosaleda. Un partido que, por todo lo ocurrido, ya pasa casi a un segundo plano. Muy poca gente conocía la decisión de Borja Jiménez. El todavía entrenador del Sporting trasladó personalmente primero sus dudas y después, hace ya varias semanas, refrendó ante Riestra su firme convicción de no continuar en la entidad. El técnico ha tratado de llevar el asunto con la máxima discreción y, al menos en este aspecto, ha ido de la mano del club hasta que se precipitó el comunicado oficial.

Pese a los pocos meses que llevaba el abulense en el cargo, el desgaste había sido enorme y el ambiente se había enrarecido. Joven, pero con las ideas muy claras y un perfil muy exigente, Jiménez tenía un año más de contrato, al que ha decidido renunciar. Aunque aterrizó en Mareo con la idea de liderar un proyecto a largo plazo, había varios aspectos que le generaban desconfianza. Sobre todo por la dificultad del reto que prevé Orlegi Sports —el objetivo para la próxima temporada es pelear claramente por el ascenso a Primera División— y por la necesidad de acometer una profunda remodelación en una plantilla con un porcentaje muy alto de jugadores con contrato en vigor. No es el único motivo. Jiménez también se guía mucho por las sensaciones y las experiencias vividas. Hay una que le marcó especialmente: su destitución en el Deportivo de La Coruña después de apostar por continuar y acabar siendo relevado pocos meses después. Todas esas dudas eran conocidas por la cúpula de Orlegi Sports y, especialmente, por José Riestra, presidente ejecutivo y principal interlocutor del técnico en las conversaciones sobre planificación deportiva.

Sin embargo, no fue hasta el jueves cuando todo se aceleró repentinamente. Incluso quedó prácticamente cerrada la burocracia necesaria para resolver la rescisión, que el entrenador terminó sellando este viernes. Jiménez no cobrará un solo euro correspondiente al contrato de la temporada 2026-2027. Renuncia por completo a ese vínculo. El entrenador incluso había participado en conversaciones sobre posibles incorporaciones y conocía los jugadores que manejaba la comisión deportiva para el próximo curso -un jugador que gusta por su perfil es Juan Gutiérrez, central del Mirandés-. También se había confeccionado una lista de altas y descartes y se había trazado una hoja de ruta conjunta que ahora queda en papel mojado. Aunque el Grupo Orlegi sigue decidido a dar continuidad a buena parte de la plantilla, contempla alrededor de diez fichajes y, de hecho, prosigue avanzando, aunque no tenga entrenador. Desde que Jiménez trasladó a Riestra su deseo de abandonar el club —antes incluso del partido ante el Ceuta, en el que el equipo cayó 1-2 y donde el técnico ya se mostró muy afectado en sala de prensa—, la dirección deportiva empezó a peinar el mercado de entrenadores.

José Riestra, que se encuentra en México por un asunto personal desde hace varios días, lidera ahora la búsqueda del futuro inquilino del banquillo de El Molinón. Desde que conoció de boca del propio Borja Jiménez su intención de salir al finalizar la temporada, el dirigente ha intensificado el rastreo de candidatos. La elección del nuevo entrenador —el sexto desde la llegada de la propiedad mexicana hace apenas cuatro años— adquiere máxima importancia para la organización, que ha visto seriamente dañada su credibilidad por los resultados deportivos. Además, Orlegi siempre ha otorgado un peso muy relevante a la figura del técnico, tanto en la planificación como dentro de la estructura deportiva. Por el momento, la dirección no tiene una decisión tomada, aunque sí se trabaja desde hace semanas con varias opciones que generan consenso. En Mareo gusta mucho Julián Calero, de 50 años, uno de los entrenadores con mejor cartel en Segunda División tras sus buenos trabajos en el Burgos y el ascenso conseguido con el Levante, club del que fue destituido esta temporada. En las últimas horas también se han recibido numerosos ofrecimientos. El Sporting sigue siendo una plaza muy apetecible para los entrenadores. Hay perfiles que gustan especialmente dentro de la propiedad, como el de Javier Calleja, de 47 años, con quien se mantuvo en su momento una reunión. Por ahora, no hay una decisión firme; ni un entrenador avanzado. Y hay más nombres encima de la mesa. Aunque la intención es resolver el asunto cuanto antes, el club no quiere precipitarse y considera fundamental que exista plena sintonía con el futuro entrenador.

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