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Más de lo mismo: el análisis de la situación del Sporting tras las palabras de Borja y la derrota en Málaga

Al club se le van a hacer eternas estas últimas jornadas: las piernas no funcionan y las cabezas, tampoco

Fútbol. Partido correspondiente a la jornada 39 de Segunda División temporada 2025-2026 entre el Málaga y el Sport. Gijón. Estadio La Rosaleda Málaga CF - Real Sporting de Gijón. LaLiga Hypermotion. Jornada 39. Temp. 25-26. Estadio de La Rosaleda, Málaga

Fútbol. Partido correspondiente a la jornada 39 de Segunda División temporada 2025-2026 entre el Málaga y el Sport. Gijón. Estadio La Rosaleda Málaga CF - Real Sporting de Gijón. LaLiga Hypermotion. Jornada 39. Temp. 25-26. Estadio de La Rosaleda, Málaga / Migue Fernández/Factoria 9 / FC9

La jornada 39 de LaLiga Hypermotion trajo una nueva derrota a domicilio para el Real Sporting de Gijón en su visita a La Rosaleda para enfrentarse al Málaga CF.

Un escenario muy parecido al que vienen viviendo los rojiblancos fuera de El Molinón durante esta segunda vuelta: momentos muy buenos y otros muy malos de juego, pero siempre un equipo sin consistencia, ni defensiva ni ofensiva, incapaz de sostener un resultado favorable en los minutos finales. Un equipo que acaba llevando todos los partidos al mismo desenlace.

El conjunto local está ahora mismo muy por encima del asturiano, tanto futbolística como anímicamente. Es un equipo que navega a velocidad de crucero.

Un club que hizo bien los deberes antes de comenzar el campeonato, configurando una plantilla muy competitiva, muy joven y con un enorme sentido de pertenencia, tanto por parte de los jugadores como del cuerpo técnico. Pero, sobre todo, un equipo con el desparpajo y el fútbol necesarios para mirar a la cara a cualquiera. Una plantilla con la que su afición se siente plenamente identificada.

El planteamiento de Borja Jiménez sorprendió y dificultó enormemente el juego de los locales. El Málaga, un equipo que necesita espacios y un ritmo alto de partido, no encontró ninguna de las dos cosas.

La apuesta inicial con tres centrales –Perrin, Pablo y Cuenca– junto a los carrileros Guille y Diego cerrando las bandas, dificultó muchísimo la búsqueda de espacios y las acciones individuales cerca del área rojiblanca.

A ello se unió una segunda línea de cuatro futbolistas, con Gelabert y Gaspar por fuera, y Álex y Nacho Martín por dentro, dejando a Dubasin como única referencia. Todo ello convirtió al Sporting en un equipo muy compacto en defensa y peligroso en transición. Precisamente en una de ellas logró adelantarse en el marcador.

Fueron minutos muy equilibrados, en los que el plan de partido para neutralizar al rival y hacerle daño funcionaba a la perfección.

La expulsión de Dubasin marca uno de los momentos clave del encuentro. El Sporting tenía ventaja en el marcador y el rival ya había introducido un segundo punta, Chupe, antes del descanso, retirando a un centrocampista.

A partir de ahí, el Sporting se limitó a defender y cerrar espacios cerca de su área ante un Málaga que no supo aprovechar la superioridad numérica, ni por fuera ni por dentro. Abusó de los centros laterales, algo que favorecía claramente a una estructura defensiva como la rojiblanca.

Incluso dentro de las dificultades del Málaga para atacar un bloque tan bajo, los locales cometieron un error que provocó la expulsión de Dotor e igualó el partido en número de efectivos.

La segunda parte ya fue otro encuentro. Igualdad numérica y ventaja en el marcador para los asturianos, sí, pero un partido que entendió mucho mejor el técnico local junto a sus futbolistas.

Paradójicamente, la expulsión de Dotor benefició más al Málaga. Obligó al conjunto andaluz a ir definitivamente a por el partido y ya no permitió al Sporting limitarse únicamente a defender.

El Málaga se siente muy cómodo en partidos abiertos y el Sporting sufre enormemente cuando tiene que dar un paso adelante. Y ese contexto, con ventaja mínima en el marcador, era precisamente lo que demandaba el encuentro.

El conjunto local retiró a un central para introducir a un futbolista de enorme calidad como Ramón, que aportó muchísimo en la salida limpia de balón. El Málaga pasó a defender con un central y los laterales, lanzándose definitivamente al ataque.

Sorprendió que el Sporting mantuviese el mismo dibujo sin introducir ninguna referencia ofensiva que le permitiera salir de atrás y, sobre todo, castigar los enormes espacios que dejaba el rival.

La entrada de Otero al descanso probablemente habría dado mucho más equilibrio al modelo de juego. Habría transmitido un mensaje distinto, tanto al rival como a tus propios jugadores: ir a por el partido y aprovechar los espacios que dejaba el Málaga a la espalda.

El Sporting modificó más tarde su estructura con la entrada de Otero y posteriormente con Kevin y Manu, pasando a una línea de cuatro defensas y sumando un centrocampista más.

Pero ya era demasiado tarde. El rival jugaba a otra velocidad mental y futbolística. Ya había llevado el partido al escenario que más le favorece, imprimiendo un ritmo vertiginoso.

La entrada de Ochoa en el centro del campo y la retirada de una referencia como Niño demuestran que no por acumular jugadores por delante del balón se ataca mejor. Lo importante es atacar con criterio, encontrando espacios y situaciones de ventaja.

El Málaga llevó constantemente el balón hacia fuera buscando las acciones individuales de Larrubia y Joaquín –enorme partido de ambos–, sumando además las incorporaciones de sus laterales y el gran juego interior de sus centrocampistas, con Chupe como referencia ofensiva.

Era cuestión de tiempo. El Sporting no podía ni defender ni transitar. Fueron momentos muy difíciles ante una avalancha de juego e intensidad, y así terminaron llegando los goles de la remontada malaguista.

La diferencia de nivel futbolístico y, sobre todo, de hambre e ilusión entre ambos equipos es hoy enorme. Solo era cuestión de tiempo y acierto. Los casi 39 remates del Málaga lo explican todo.

Es un equipo que cree ciegamente en lo que hace, con una identidad de club muy marcada. Muchos de sus jugadores han crecido en las categorías inferiores y el conjunto transmite fútbol, velocidad y personalidad. Un gran Málaga.

No me gustaría terminar sin dar mi opinión sobre la salida de Borja Jiménez y su cuerpo técnico.

Hay que respetar plenamente su decisión personal y profesional. Guste más o menos, parezca correcta o equivocada, es una decisión vital y nadie debería entrar ahí.

Lo que sí me gustó menos fue una frase utilizada para justificar su marcha: "En esta profesión la honestidad no está a la orden del día".

Querido Borja, no debes juzgar la honestidad de quienes compartimos profesión contigo. Como en todos los ámbitos, hay gente buena y gente mala, pero nosotros estamos para sacar rendimiento a una plantilla, no para emitir juicios de valor sobre compañeros.

Algunos no tenemos la suerte de poder renunciar a un magnífico contrato en un club tan importante como el Real Sporting de Gijón por convicciones morales. Cosas del fútbol. Pero, desde el respeto a tu decisión, también debes respetar a tus compañeros.

Los estados mentales son fundamentales en la vida y en el deporte. Ver al Málaga es un auténtico placer, tanto para un profesional como para un espectador.

Al Sporting se le van a hacer eternas estas tres semanas. La cabeza no funciona y las piernas tampoco. Solo queda el respeto a tu profesión y a tu escudo, y eso hay que hacérselo entender a los jugadores.

Que un técnico en una rueda de prensa con el escudo de un club y con contrato en vigor diga que está como loco buscando equipo él y su representante me parece una enorme falta de respeto al club, a sus jugadores y sobre todo a su afición....quizás los técnicos que tenemos más años no tenemos su honestidad pero si respetamos unos valores profesionales que creo que son importantes.

Próxima parada: Zaragoza… y posiblemente, más de lo mismo, amigos.

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