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Once minutos con Luis Enrique: intrahistoria del tremendo impacto en París del ídolo del Sporting de Gijón

El gijonés lidera cada detalle en la ciudad deportiva del PSG, una fortaleza donde prepara la final de la Liga de Campeones

Luis Enrique, con la camiseta de Cote en el Sporting.     | A. M.

Luis Enrique, con la camiseta de Cote en el Sporting. | A. M.

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Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

París Enviado especial

"El acto es a las 16 horas, pero es mejor que vengáis a las 15 horas", avisaban esa misma mañana, en perfecto español y a través de WhatsApp, desde el equipo de comunicación de Luis Enrique Martínez a los periodistas para evitar contratiempos durante el "Media Day", celebrado en el inmenso complejo deportivo del París Saint Germain, en Poissy: un recinto recién construido, de cerca de 60 hectáreas y más de 150.000 metros cuadrados dedicados al entrenamiento, levantado para reunir toda la estructura deportiva del PSG en un único espacio. LA NUEVA ESPAÑA lo visita para charlar con Luis Enrique.

El recinto impresiona nada más aparecer por la entrada principal. Es una de las ciudades deportivas más lujosas, amplias y cualificadas del fútbol mundial. Campos perfectamente cuidados, muchísimo espacio alrededor y un enorme edificio central desde el que el club organiza toda la actividad diaria del primer equipo y de la cantera. Ese edificio es el corazón del "Media Day". Ningún periodista accede a los campos. Los contactos con los protagonistas son mínimos.

Son las 15:10 horas y lo cierto es que la mayoría de los profesionales de la prensa desplazados a París para formar parte del Media Day —antes de la final de la Liga de Campeones entre el PSG y el Arsenal— ya se encuentran haciendo cola en torno a las tres mesas donde varios trabajadores entregan las acreditaciones, todas nominales y con una fotografía incluida. Primera conclusión: el evento, que reúne a más de 150 profesionales de la comunicación entre fotógrafos, periodistas y cámaras de prácticamente todos los rincones del planeta, con algunos de los rostros más reconocidos de la televisión, como Mónica Marchante, está minuciosamente preparado desde hace tiempo.

El PSG pone a trabajar a varias decenas de empleados —entre imponentes miembros de seguridad y numerosos integrantes del departamento de comunicación— que se encargan de velar porque todo salga según lo planeado. El control es tan minucioso que en ocasiones parece algo asfixiante para los periodistas, algo atrincherados. Antes de entrar siquiera al recinto, dos miembros de seguridad abordaban a cada periodista para exigir la acreditación correspondiente. En cada esquina hay un miembro de seguridad que no permite ni media licencia. Después —una vez superado ese filtro— todavía quedaban otros dos controles antes de acceder al edificio principal: uno situado aproximadamente a cien metros de la entrada y otro ya justo antes de recoger la acreditación oficial del "Media Day".

Cada acreditación es en sí misma un límite: cada periodista tiene escrupulosamente marcadas las zonas de paso y las plantas a las que puede acceder. El movimiento se centra en el segundo y el tercer piso. La mayoría de profesionales de la comunicación están en la segunda planta. Son las 15:20 horas y LA NUEVA ESPAÑA ya accede al corazón del búnker donde se entrena cada día el considerado por todos mejor equipo del mundo y que dirige el entrenador más reputado del planeta, Luis Enrique Martínez.

Nada más acceder, un miembro del departamento de comunicación se encarga de garantizar nuestra llegada a la tercera planta del edificio y de hacernos entender el formato de la entrevista. Nos trasladan a una de las salas anexas a la zona de prensa donde después comparecerá Luis Enrique y nos invitan a esperar unos minutos antes de que llegue el entrenador del PSG.

Más conclusiones: la amabilidad de los miembros de comunicación es mayúscula, aunque también lo son sus recelos para evitar que cualquier asunto se les descontrole. Todo parece muy calculado. Luis Enrique comparecerá en rueda de prensa ante los medios de comunicación a las 16:00 horas. LA NUEVA ESPAÑA llega a esta sala apenas veinte minutos antes de la comparecencia. Los miembros del ejército de comunicación dejan entrever la dificultad de conseguir la entrevista.

En cuestión de cinco minutos, llega Luis Enrique Martínez al habitáculo preparado, vestido con su chandal del PSG. Los miembros de comunicación del club parisino muestran un inmenso respeto al entrenador gijonés. Luis Enrique es un mandamás en el monumental centro deportivo de Poissy. Los roles han cambiado: con un gesto del asturiano, los trabajadores ya se someten a esa autoridad. El respeto a Luis Enrique parece hasta solemne.

Luis Enrique ofrece ya otro punto de vista: saluda distendido, es amable, cercano y cariñoso. Se le nota que le apetece hablar. Está relajado. Cada palabra es un titular. Se ríe a carcajadas cuando observa que la camiseta del Sporting que acerca al evento LA NUEVA ESPAÑA para el posado aparece con el dorsal 3 y el nombre de Cote. Bromea, a modo de anécdota, sobre lo mal que lo pasó el ya exjugador rojiblanco con él en la Roma. También sonríe cuando se le hace saber que su querido Brito le ha grabado un vídeo de homenaje.

Son once minutos entre la entrevista y la rápida sesión de fotos; después tiene que irse enseguida a la sala de prensa, donde le esperan centenares de periodistas. Abajo, en la segunda sala, otros tienen que conformarse con seguir la comparecencia a través de una pantalla.

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