Las confesiones de Pedro Menéndez, ex responsable de captación del Sporting: "Con el fichaje de Varane creo que se ocultó información a los propietarios"
"Mi entrenador en el segundo año para el filial era Manolo González; no vino por una ayuda de vivienda que pedía para poder vivir bien en Gijón y no pasar apuro y esa misma temporada asciende al Espanyol a Primera División", afirma

Pedro Menéndez posa en Les Caleyes para LA NUEVA ESPAÑA
Hace ya algo más de un año, el Grupo Orlegi decidió prescindir de Pedro Menéndez como responsable del área de captación de Mareo. "Creo que es bueno hablar y que se conozca la verdad", afirma el maliayés. Menéndez abre a fondo con LA NUEVA ESPAÑA en una conversación de 45 minutos alrededor de un café en Villaviciosa. Su salida de Mareo, el presente y el futuro de la cantera rojiblanca y algunas de las operaciones en las que desempeñó un papel clave, como la llegada de Jonathan Varane, centran una entrevista en la que repasa una de las etapas más intensas de su trayectoria profesional.
—Ha pasado un año desde su salida del Sporting. ¿A qué se dedica? ¿En qué está centrado su día a día?
—Pues la verdad que tenía una plaza de funcionario aquí en el Ayuntamiento de Villaviciosa. Tenía media jornada solo cuando estaba en Mareo. En Mareo estaba media jornada también, entonces lo compaginaba. Y bueno, he vuelto al trabajo, a jornada completa, y sigo muy de cerca a todo el mundo del fútbol. Tengo la suerte de no trabajar ningún fin de semana y la verdad que veo mucho fútbol, viajo, he estado en Chipre, por España viendo fútbol y también al equipo de aquí del pueblo-el Lealtad-. Tengo grandes amigos y la verdad que siempre intento ayudarlos un poquitín.
—Por su cabeza sigue pasando la idea de volver a engancharse al mundo del fútbol, ¿no?
—Sí, sí, la verdad que es mi pasión, llevo toda mi vida dentro del fútbol. No entiendo la vida sin el fútbol. La verdad que uno se va haciendo mayor, pero todavía tengo esa pasión del fútbol, echo mucho de menos el día a día y la verdad que tengo muchas ganas de meterme en un proyecto, pero también es verdad que con el puesto de trabajo que tengo y demás, tiene que ser un proyecto que me haga ilusión, que me merezca la pena dejar el puesto de trabajo. Así que bueno, en ello estamos.
—Echando la vista atrás, ¿acabó muy dolido con su salida del Sporting?
—Bueno, la verdad que sí que fue una salida difícil. Fueron tres años ahí, estando media jornada, y la verdad que en esos tres años he dado la vida. He trabajado muchísimo y sí es verdad que la salida fue una salida dolida porque creo que las formas no fueron las más adecuadas.
—¿Le decepcionó alguien?
—Sí, sí, me decepcionó bastante gente de los que tenía alrededor.
—¿Puede explicar quién?
—Sí, bueno, prefiero no decir nombres, pero es verdad que los motivos… A día de hoy nadie me explicó los motivos de mi salida. Me metieron en una misma caja que Óscar Garro. Yo era un trabajador del Sporting, donde Óscar Garro era el director de cantera, pero no fui con él a Mareo, sino con David Fernández. Y la verdad que nadie me explicó los motivos de mi salida. A Gerardo (García), que lo conocía como agente de mi etapa en el Racing de Santander en la que me llamaba mucho y siempre tuvimos 'feeling'. Allí lo atendía muy bien siempre. Pero aquí, en Mareo, siempre eché en falta cercanía con él. En tres años no tomamos un café a solas. Nunca tuvimos una reunión a solas. Creo que el jefe de captación y el director deportivo deben tener más relación. Eché en falta, digamos, esa relación.
—¿Se sintió valorado por el club?
—No, me sentí muy poco valorado por el club. Es verdad que llegué de la mano de David Fernández. David Fernández estuvo tres semanas solo allí. En ese tiempo nos quedamos Iñaki y yo con muchas… había que hacer muchas facetas de las que no estaban en mi contrato. Trabajé un verano allí de sol a sol sin salir de Mareo. Hicimos un filial, creo que aquel primer año el filial tenía un plantillón, tenía un muy, muy buen equipo. No haber subido, la verdad que aquel año fue un fracaso, pero es verdad también que de aquel equipo se pusieron cuatro jugadores con dorsal en el primer equipo y uno de ellos fue una de las únicas ventas del grupo Orlegi desde que ellos habían llegado por más de un millón de euros.
—Varane, claro.
—Eso es, Jonathan Varane… La verdad que me sentí muy poco valorado porque nunca nadie me agradeció nada. Yo fui el que traje a Varane, yo fui el que lo conocía, el que hizo toda la negociación. Vino gratis, por un salario muy pequeño y dejó un dinero grande en el club. Creo que se ocultó información a los propietarios.
—¿Cómo que se ocultó información? No le entiendo.
—Sí, creo que en el fichaje de Varane y todo lo demás no quedó claro que había sido una cosa mía, que yo lo había negociado, que yo era el que había hecho todo el tema del fichaje de Varane.
—¿Cómo llega al Sporting?
—Pues Varane al Sporting llega por una amistad que tenía en Francia. Me hablan del jugador. Es la época en la que yo estoy solo en Mareo junto a Iñaki y la verdad que empiezo a ver vídeos de él, me impresiona el físico que tiene, veo que ha debutado en Segunda División, veo el entorno que tiene. Al principio pienso que es muy difícil que venga a Tercera División por el salario que estábamos hablando, gratis (…) Hacemos un par de videollamadas y al final acabamos convenciéndole de que venga al Sporting, que se olvide de la categoría, que se olvide del filial, que venga aquí, que jugadores como él en España no hay muchos y que seguro que va a crecer aquí. La verdad que lo acabo convenciendo y así se hace el fichaje de Jonathan Varane.
—Firma también a Damián Cáceres, que ha debutado en Primera. Son varios jugadores, de hecho, los que están ahora pisando el fútbol profesional.
—Sí, la verdad que en estos años que estuve en Mareo, en esos tres años, de los jugadores que teníamos en el filial creo que son siete u ocho jugadores que quedan con dorsal en el primer equipo. Los que trajimos nosotros, Kembo y Amadou, quedan con dorsal en el primer equipo. Yo pienso que la gestión con ellos dos se podría haber hecho mejor de la que se hizo. Los jugadores deberían haber salido a Primera Federación, cedidos, como tenían en esa fase previa antes de estar en el primer equipo. Luego, de lo que hablamos de aquel primer filial, jugadores que estaban en el club pero que en un principio nos dicen que van a estar en la plantilla del filial, como son Queipo, Diego Sánchez, Nacho Martín y Jonathan Varane, y todos quedan con dorsal del primer equipo al año siguiente. Y Jonathan Varane supone una venta de más de 1,2 millones de euros. ¿Entiende? Manu Rodríguez, otro jugador que se trae gratis después de ver muchos partidos de él con el Celta División de Honor, y la verdad, convencerlo también para venir aquí gratis con un salario pequeño... En tres años, poner tanto jugador con dorsal en el primer equipo no es nada fácil.
—¿Cuál fue su mayor lunar en el Sporting? ¿Qué espina se le quedó clavada?
—Espinas, pocas, pero sí es verdad que el final, el último año, y bueno, quizás un poquitín ya anterior, hubo muchas cosas donde creo que se hacía muy poco caso a las cosas que decíamos. Había demasiada gente que metía mano, demasiada desinformación de muchos sitios, había demasiadas cosas, y la verdad que es complicado trabajar de esa manera. No era nada fácil. Si hay que poner un lunar, está claro que el no ascenso del filial es un lunar. Pero bueno, está claro que cuanto más arriba esté el filial, mucho mejor va a ser para los chavales, se van a ver con lo que es la realidad más del fútbol regional. Campos, árbitros… Al final la Tercera División asturiana es una categoría complicada. Es una categoría donde fuera de casa, los arbitrajes, los campos, los chicos se pegan mucho y se protegen poco. Es verdad que es complicado. Pero también estamos viendo, por ejemplo, un equipo que me encanta, que es el Málaga, que el Malagueño está en Segunda Federación, y ves 14 jugadores en el primer equipo. El otro día ves el partido contra Las Palmas con ocho titulares de su cantera, entonces tampoco creo que sea una dificultad muy grande tener el equipo en Tercera. Si es verdad que creo que subir de categoría daría muchas cosas buenas. Pienso que ese lunar se vio también marcado mucho por la mala gestión de los jugadores del primer equipo. Vimos como, en la segunda temporada que estamos allí, jugadores como Pierre (Mbemba), como Kembo, como Oyón pasan más de 30 jornadas convocados por el primer equipo, casi sin presencia en el filial y sin jugar. Al final, ninguno ha llegado, creo, ni a 100 minutos con el primer equipo y pasaron sin jugar con el filial. Pienso que esa gestión se podría haber hecho mucho mejor.
—Creo que tenía un ‘as’ bajo la manga como entrenador para el filial que no se pudo hacer realidad.
—Sí, pues la verdad que el segundo año mi entrenador era Manolo González. Fuimos capaces de entrevistarnos con él, vino a Avilés, nos entrevistamos en Avilés, estábamos todos de acuerdo. Yo estaba seguro de que era el perfil que necesitábamos para formar futbolistas y para hacerlos competitivos.La verdad que la entrevista, ya lo había conocido anteriormente, pero la entrevista fue muy buena. Por una ayuda de vivienda que pedía, para poder vivir bien en Gijón, no pasar apuros, pues no se le dio la ayuda de vivienda y esa misma temporada asciende al Espanyol a Primera División.
—¿Cómo fue la convivencia con Óscar Garro? ¿Cómo fue esa convivencia y esas decisiones que se tomaban en la parte más formativa de la cantera, no tanto en la captación?
—Pues la verdad que, desde que empezamos en el Sporting, como le dije, después de haber ido de la mano de David Fernández y de que David Fernández se fuese, quedamos Iñaki y yo a los mandos. Hacíamos un poquitín todo juntos, tanto la captación como la metodología. Teníamos una misma idea, los dos somos muy pro Marcelino, e hicimos una idea de un fútbol de una presión tras pérdida grande, de jugar hacia adelante, con pocas cosas y conceptos claros. Hicimos una buena familia de entrenadores y demás. Luego vino la llegada de Óscar Garro, contratado por la gente que estaba allí, y el primer año es verdad que funcionamos mucho con la idea que teníamos nosotros. Él se adaptó, como quien dice, un poquitín a lo que ya había allí y la verdad que funcionamos bien. Cuando llegamos a Mareo, en las categorías inferiores solo se había ganado una liga, la liga alevín, y en dos años se ganan todas las ligas. Se queda campeón de España con el benjamín y se gana la primera alevín, la primera infantil, la primera cadete y la Liga Nacional. Ganando la liga en Primera Infantil con cinco niños de primer año. Luego, con la salida de Iñaki de los campos, cambia la metodología de Iñaki. En muy poco tiempo entran dos personas de la mano de Óscar Garro en metodología, Iñaki es apartado de los campos y luego se acaba implantando una metodología más pausada, con mucha más información, muchas clases teóricas, donde yo creo que los entrenadores no estaban cómodos en ese sistema. Pero es verdad también que después de haber ganado todas las ligas pensamos que había que darle un cambio. Yo tuve la suerte de trabajar con José María Amorrortu en Santander. Tengo una amistad con él personal muy grande, hablo mucho con él y él me decía que el gran éxito de Lezama, que no es que los vascos sean más fuertes o mejores que los asturianos, es que el Athletic sí adelanta mucho los procesos.
-Y se decide adelantar ciclos.
--Viendo que la liga asturiana nos estaba dando que al final competías muy poco, sí que empezamos la primera fase de adelantar procesos, y ese tercer año adelantamos muchos procesos. Ponemos a los críos en dificultades, donde juegan alevines en infantiles, infantiles en cadetes y cadetes en Liga Nacional. Tenemos un División de Honor que hace una tercera posición, con cuatro jugadores de primer año, un cadete y también varios de segundo año. Hace una posición muy buena, una tercera posición, juega la Copa con gente muy joven. Y la verdad que eso te hace perder ligas, pero pienso que era el paso que debíamos hacer. Es más, cuando viene mi salida ya teníamos planificado un poquito lo que era el año, esta temporada, y la idea era darle todavía un paso más adelante: poner a jugar benjamines en alevines, alevines en infantiles, olvidarse de ganar títulos. No de ganar, porque yo soy muy competitivo y a los críos siempre les metía la competición en la vena, pero sí que la prioridad era ponerlos en dificultad, formar jugadores y dejarse de jugar ligas y competir un partido contra el Oviedo ida y vuelta para ver quién ganaba la liga. Esa era la idea.
—Demasiada inestabilidad: David Fernández, después Garro y también luego Felipe Vega- Arango, que ya no ocupa ese cargo.
—Sí, lo tengo clarísimo. No puede ser que en este tiempo haya tres directores de cantera, tres directores de metodología, dos responsables de captación. Estamos hablando de que aquí en Asturias, por ejemplo, la competencia es Sporting-Oviedo. Pues fíjese, hablamos de que ese segundo año ganamos todas las ligas en Mareo. ¿Qué hace el Oviedo? En vez de desmontar todo, sigue confiando en Antonio Rivas. Rivas es una persona que hace un grupo a su lado fuerte, sensato, le dan confianza, y ahora ves que han cambiado las tornas. Con todos los jugadores de la edad, este año creo que el Oviedo ha ganado todas las ligas. Le ha dado una vuelta, sobre todo porque el club ha confiado en él, porque le ha dado poder para trabajar en su grupo, y han hecho un muy buen trabajo.
—¿Le dolió que en la valoración final le vinculasen a la de Óscar Garro?
—Sí, la verdad que al final pareció, en muchos sitios se veía como que estábamos unidos. Él al final era el director de Mareo, yo era el jefe de captación. Intenté respetarlo siempre. Estando ahí nunca me salté ninguna norma de él, pero yo no había llegado con Óscar Garro. Mi manera de trabajar, yo lo respetaba, él tiene su manera de trabajar, yo tenía otra idea de fútbol, no tenía la idea de fútbol que él veía y la verdad que sí es verdad que se me unió mucho a él.
—¿Cómo fue la salida? ¿Cómo vivió esos últimos meses de convivencia y ese proceso?
—Pues fue difícil. La verdad que cambió todo radical. Se pasó de Óscar Garro llevarlo mucho a México, de darle muchísimo poder, de parecer que iba a ser una persona importantísima dentro del grupo Orlegi, a de repente apartarlo. Yo estaba un poquitín en el medio allí de todo, con la salida de Iñaki (Tejada) también, que yo estaba muy unido a Iñaki, nos conocíamos desde hacía mucho tiempo y estaba muy unido a él. La verdad que el final fue difícil. Se veía que iban a llegar cambios, pero nadie te decía nada, seguías trabajando y la verdad que la salida es muy al final, con todo preparado de cara al año siguiente, con el C campeón y con el filial jugándose el play-off, jugándose el play-off contra el Lealtad, que luego ascendería. Y la verdad que esa salida, en medio de un play-off, en segunda ronda de playoff, fue dura y difícil de asumir.
—El Sporting C ha generado mucha polémica porque ha habido muchas vueltas: primero un proyecto casi formativo, un segundo filial, un proyecto vinculado al área de negocio, luego un embrión, una mezcla…
—Te cuento un poco. Allí estuve muy metido y lleno. Cuando estoy allí, al principio se comunica que van a hacer un C, se tiene que comprar una plaza…
—O sea, no es idea vuestra, ¿no?
—No, no, es una idea del grupo, de hacer un C. Se dice que va a ser un equipo donde va a venir gente pagando dinero, que van a ser unos ingresos muy importantes para el club. Empiezan a mandar algún perfil de jugadores de fuera, pero empieza a pasar el tiempo y nos vemos que no hay jugadores. Y a una semana de empezar la pretemporada, se me encarga hacer un equipo. Hacemos un equipo con un presupuesto mínimo, mínimo, mínimo, con chicos cobrando, yo creo que no les daría ni para la gasolina, entrenando por las mañanas, que no era fácil, para compaginarlo con los estudios. Se hace un equipo en una semana con muy pocos jugadores, pero un equipo que acaba, creo que en segunda posición, en ascenso, donde al final lo manejamos como pudimos. Era difícil el día a día porque tenían muy pocos jugadores, pero bueno, pusimos a jugar a juveniles, a cadetes. Luego, el año siguiente pasa lo mismo. Se sigue con un presupuesto bajísimo, otra vez se vuelve a hacer el equipo ya con los juveniles que van cumpliendo y demás. Son campeones. Dos jugadores del Sporting C hacen pretemporada con el primer equipo, que son Iker (Martínez) y Pierre (Mbemba). Son dos jugadores que vienen aquí al C ganando un dinero mínimo y hacen pretemporada con el primer equipo. Marcos (Fernández) también, un juvenil que hace todo el año, juega Copa, mete un gol… La verdad que fue muy rompedor de cabeza, pero al final el Sporting C dio sus cosas. Dio gente al filial, gente al primer equipo, llegaron a debutar hasta cadetes. La verdad que no lo veo mal, siempre y cuando se valore, se potencie y haya un presupuesto para él.
—Ahora vuelve otra vez a estar vinculado al área de negocio.
—Sí, la verdad que ahora vuelve otra vez. Pienso que al final esto son empresas, hay que hacer negocio, pero creo que si lo unes al Sporting, creo que no es bueno tampoco ver un Sporting con un agente de pago compitiendo por aquí, por Asturias. Yo lo sacaría de lo que es la estructura del Sporting.
—La última que le pregunto. Ahora el grupo ha decidido la eliminación también de varios equipos de la base, el Cadete B y el benjamín. ¿Qué opinión tiene?
—La verdad que creo que es un error. Yo confío mucho en la primera captación. Es verdad que son críos muy pequeños, pero esa primera captación es una captación importante, una captación donde aquí en Asturias es un sitio pequeño, donde hay pocos jugadores. Y quizás si hubiese un convenio fuerte, de verdad, como estamos hablando de convenios que tiene el Athletic y demás, aquí el convenio va un poco cogido con pinzas. Y luego no está solo Gijón. Nosotros, en los años que estuvimos ahí trabajando, tuvimos una pelea muy guapa con Oviedo, donde fuimos ganadores en muchos casos. José Antonio, Balbuena… Fuimos a Oviedo donde pescamos a Casares, a Lucas Balán, a Justo…
--Es decir: ¿no está a favor de eliminar los benjamines?
--Esa primera captación de críos, si se te escapa, luego es difícil de recuperar. Y luego lo del cadete B, pues tampoco lo entiendo. He leído por ahí un poco que quizás queda poco competitiva, pero yo creo que con el tema de adelantar procesos puedes hacer lo competitivo que tú quieras. Si pones en cadete B a jugar con infantiles, seguro que es mucho más competitiva. Y la verdad que después tienes dos infantiles en Primera, que es muy difícil de tener. Los tienes, los mantienes, donde siempre vas a tener unos 20 jugadores de segundo año infantil. Y para luego no tener ese cadete B, al que alguno pueda jugar ya siendo de primer año, que lo veo muy bien, pero creo que pierde un poco el sentido esa separación del Cadete B. Para mí es un error.
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