El Sporting de Gijón ultima la presentación de la nueva equipación: nuevo diseño y marca para impulsar la imagen del equipo
El club rojiblanco estrena alianza con Siroko y tiene previsto anunciar su renovado uniforme y la campaña de abonos en las próximas semanas
El Sporting de Gijón ultima la presentación de la que será la nueva equipación del equipo para la temporada 2026-27. Será el primer modelo que lucirá el conjunto rojiblanco desde la alianza firmada con la marca gijonesa Siroko, añadiendo la elaboración del diseño del uniforme, a su patrocinio en el frontal de la camiseta. El club busca impulsar la imagen e intentar ser sensible a las demandas de la afición, algo que marcó las diferentes equipaciones presentadas la pasada campaña.
La idea es que la nueva equipación del Sporting de Gijón vea la luz en las próximas semanas, entre finales de junio y principios de julio. Un margen en el que también se dará a conocer la campaña de abonos, aunque en principio uno y otro anuncio no se realizará el mismo día. En cuanto a la campaña de abonados, José Riestra, presidente ejecutivo, ya adelantó que la idea era la de mantener precios. “Se les hará un descuento a los abonados si cumplen ciertos requisitos y no habrá día de club. Todo irá en la línea de no subir los precios en los abonos”, explicó.
La camiseta de la temporada 1987- 88. Con Flores, Ablanedo I, Joaquín, Tati, Ablanedo II, Jiménez, Mesa, Eloy, Marcelino, Cundi Y Esteban
De Adidas a Siroko: medio siglo de marcas en la piel del Sporting
La camiseta del Sporting de Gijón también cuenta la historia reciente del club. Sus franjas rojiblancas han cambiado de patrón, de tejido, de corte y de acompañantes, pero siempre han funcionado como un símbolo de identidad para varias generaciones de sportinguistas. Desde la llegada de Adidas en 1979 hasta el nuevo acuerdo con Siroko, cada marca dejó una huella distinta en El Molinón.
Adidas fue la primera firma en vestir oficialmente al Sporting. Su desembarco no fue menor: la marca alemana llegaba con un enorme prestigio internacional y con un acuerdo que iba más allá del primer equipo. Además de aportar una contraprestación económica, se encargaba de equipar a todas las categorías del club, incluida la cantera. Era una señal del crecimiento de la entidad y coincidió con una etapa de gran nivel deportivo. Por eso, aquellas camisetas siguen ocupando un lugar especial en la memoria rojiblanca.
La etapa alemana terminó en 1989. Entonces apareció Rasán, que mantuvo las medias rojas implantadas por Adidas y modificó el pantalón, sustituyendo el azul más oscuro por un tono celeste. Fue una transición sin grandes rupturas, antes de la llegada de Lotto en 1991, ya con Plácido Rodríguez Guerrero en la presidencia. La firma italiana apostó por una imagen más sobria: pantalón y medias blancos, mientras la camiseta apenas sufría variaciones.
Joma tomó el relevo entre 1994 y 1997. Su propuesta mantuvo el blanco en pantalón y medias, pero introdujo un elemento diferencial en la camiseta: unas franjas rojiblancas alrededor del pecho que rompían con el diseño más clásico. Después llegaría una de las etapas más largas y reconocibles, la de Astore. La marca vistió al Sporting durante 14 temporadas, recuperó el pantalón azul y las medias negras, una decisión que generó debate entre los aficionados, y más adelante también llevó las medias al azul. Su gran legado fue la camiseta del centenario, uno de los diseños más recordados por el sportinguismo.
Alberto Lora en la temporada 2015-26
La siguiente gran sacudida llegó con Kappa. La marca italiana irrumpió con una apuesta arriesgada que no tardó en provocar rechazo: el modelo conocido como “pijama”, en el que el rojo perdía peso dentro de la primera equipación. La reacción obligó a una rectificación casi inmediata y el club tuvo que rediseñar la camiseta aumentando el grosor de las franjas rojas. Pese a aquel inicio convulso, Kappa se mantuvo como proveedor hasta 2016.
Ese año tomó el testigo Nike. La entrada de la multinacional estadounidense despertó ilusión por el salto de marca y por una línea aparentemente más moderna. Sin embargo, la relación acabó deteriorándose. La utilización de plantillas compartidas con otros clubes, algunas incluso procedentes de temporadas anteriores, generó malestar entre los aficionados. A ello se sumaron problemas y tensiones relacionadas con los suministros, hasta cerrar una etapa de seis años.
En 2022 llegó Puma, todavía con la anterior propiedad al frente del club. La entrada de Orlegi cambió también la forma de intervenir en los diseños, con una mayor influencia en la identidad visual de las equipaciones. Entre las decisiones más llamativas estuvo el regreso del pantalón blanco y las medias rojas. La marca alemana también dejó un acierto importante: la camiseta del 120 aniversario, inspirada en el primer escudo de la entidad, que conectó con la memoria histórica del club y fue muy bien recibida por la afición.
El final de Puma abre ahora una etapa inédita. Siroko, una firma nacida en Gijón, se convierte en la primera marca local en vestir al Sporting. Un cambio con carga simbólica: después de décadas de multinacionales y fabricantes nacionales, la camiseta rojiblanca pasa a manos de una empresa de la ciudad. Otro capítulo en una historia en la que el diseño, la tradición y la identidad nunca han sido asuntos menores.
En la imagen, Villa celebrando un gol en la temporada 2008-09