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El Sporting prepara su campaña de abonados entre el reto de retener a El Molinón y el posible tirón del derbi

El club prevé presentar a finales de junio la nueva campaña, con la idea de mantener los precios, tras alcanzar en enero los 24.000 socios y con José Riestra apelando a la unión del sportinguismo

Aficionados en El Molinón

Aficionados en El Molinón / Marcos León / LNE

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María Rendueles

María Rendueles

El Sporting ya trabaja en una de las citas que cada verano mide el pulso emocional del sportinguismo: la campaña de abonados. El club tiene previsto anunciar a finales de este mes de junio las líneas maestras de la nueva campaña, con una premisa encima de la mesa: mantener los precios respecto al curso recién terminado. La decisión llega después de una temporada decepcionante en lo deportivo, pero con una masa social que volvió a responder hasta situarse en enero en los 24.000 abonados, el mejor registro desde la entrada de Orlegi en la entidad y una de las cifras más altas de la historia rojiblanca.

Una masa social que no deja de crecer

Ese dato confirmó la fortaleza de El Molinón como uno de los grandes activos del club. La evolución de los últimos años refleja una recuperación sostenida después del impacto de la pandemia. El Sporting pasó de los 16.015 abonados de la campaña 2020-21 a los 18.500 del curso siguiente. En la primera temporada completa de la nueva propiedad, 2022-23, la cifra volvió a superar la barrera de los 20.000, con 20.076 carnés. Un año después apenas se movió, con 20.087, antes del salto más importante: los 22.873 abonados de la 2024-25 y los 24.000 alcanzados ya en enero de 2026.

La nueva campaña se presentará, por tanto, sobre una base social muy sólida, aunque en un contexto distinto al del pasado verano. Entonces, el empuje venía marcado por el recuerdo reciente del play-off y por la sensación de que el equipo podía volver a pelear por la zona alta. Ahora, el club busca reactivar a su afición después de un curso que no cumplió las expectativas y que terminó lejos del objetivo mínimo que la entidad se había marcado. A favor aparece un elemento emocional que puede pesar en el ambiente: el regreso del Real Oviedo a Segunda División abre de nuevo la posibilidad de que el sportinguismo vuelva a vivir un derbi asturiano, una cita capaz de mover por sí sola ilusión, rivalidad y sentido de pertenencia.

José Riestra, presidente ejecutivo del Sporting, asumió la realidad del último curso en la carta remitida a los socios rojiblancos. “Esta temporada nos hemos quedado muy lejos de pelear por el objetivo que esta institución debe perseguir como mínimo. Asumo la responsabilidad de esto”, señaló el dirigente, que también quiso fijar el tono del nuevo proyecto. Riestra aseguró estar “convencido” de que el equipo peleará por el ascenso y reclamó una exigencia diaria “sin pretextos, sin excusas”.

La unidad y la confianza, claves para la nueva campaña

Ese mensaje enlaza directamente con la campaña de abonados que el club prepara para las próximas semanas. El Sporting sabe que el respaldo de la grada no ha fallado, pero también que el nuevo llamamiento a la afición deberá apoyarse en algo más que en la fidelidad histórica. La intención de mantener los precios busca facilitar la continuidad de una masa social que ha sostenido al equipo incluso en temporadas irregulares.

El reto no será solo cuantitativo. También social. La pasada temporada dejó desgaste en la relación con parte del entorno rojiblanco, especialmente por decisiones como el Día del Club y por el malestar expresado desde las peñas. En el encuentro mantenido en Mareo con representantes de Unipes y de la Federación de Peñas, Riestra asumió errores en la gestión de Orlegi durante estos cuatro años, sobre todo en el plano deportivo, y pidió unidad en un momento de tensión. Los peñistas trasladaron críticas por la política de fichajes y cantera, reclamaron un trato más cercano por parte de los futbolistas y pidieron mejoras en el reparto de entradas. El presidente ejecutivo se comprometió entonces a mantener un contacto regular con las peñas y a optimizar el formato de sorteo de localidades.

Ese capítulo pesa ahora como antecedente inmediato. La campaña de abonados no se moverá solo entre cifras, renovaciones y plazos, sino también alrededor de la confianza que el club sea capaz de reconstruir. Riestra ha insistido en la necesidad de recuperar la unión entre abonados, jugadores, directiva, cuerpo técnico, peñas, grada de animación, trabajadores, medios de comunicación y entorno rojiblanco. “Sin esa unión será muy difícil lograrlo”, advirtió en su carta, en la que también hizo un llamamiento a construir “una gran atmósfera” de cara a la próxima temporada.

El mercado será otro de los termómetros. El Sporting ha empezado a perfilar el nuevo proyecto entre entradas, salidas y decisiones pendientes. El fichaje de Egoitz Arana aparece entre los primeros movimientos del verano, mientras que el listado de bajas incluye nombres como Kevin Vázquez, Brian Oliván, Eric Curbelo y Christian Joel. La afición, crítica con la planificación de cursos anteriores, observará los movimientos con atención. La campaña de abonados llega antes de que la plantilla esté cerrada, pero el mensaje deportivo tendrá influencia directa en el clima con el que El Molinón responda al nuevo llamamiento.

El techo reciente sigue estando en la temporada 2017-18, cuando el Sporting alcanzó los 24.402 abonados en Segunda División, todavía por encima del registro actual. Aquel curso, posterior al descenso desde Primera División, se cerró con el equipo en el play-off. La cifra de enero, con 24.000 socios, deja al club muy cerca de esa referencia histórica y confirma que El Molinón mantiene una capacidad de convocatoria diferencial en la categoría.

Con esa idea de fondo, la campaña que el Sporting anunciará a finales de junio funcionará como el primer termómetro del nuevo curso. El club parte de una cifra poderosa, los 24.000 abonados, de una tendencia ascendente consolidada y de un posible aliciente competitivo con el regreso del derbi asturiano al horizonte. El objetivo inmediato será retener ese capital social. El de fondo, que El Molinón vuelva a marcar el camino, pero esta vez acompañado por un equipo capaz de responder a la altura de su gente.

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