El Sporting de Gijón dice adiós a un histórico: fallece a los 82 años José Manuel Díaz Novoa
El club está de luto por la muerte del entrenador que más veces dirigirió al equipo y exjugador rojiblanco
El paso del gijonés por el banquillo hizo crecer a jugadores como Joaquín y Jiménez entre otros
El Real Sporting de Gijón está de luto por el fallecimiento del José Manuel Díaz Novoa. El que fuera futbolista y entrenador rojiblanco, etapa en la que marcó una época siendo el técnico que más veces dirigió al equipo en la historia del Sporting (284), ha muerto en Gijón, a los 82 años de edad. Novoa deja viuda a María Luisa Prendes Amado, con la que tuvo tres hijos: María, Silvia y Miguel Díaz Prendes. Su capilla ardiente quedará instalada este domingo, en la sala 8 del Tanatorio de Cabueñes, a partir de las 16.00 horas. El funeral, de cuerpo presente, se oficiará este lunes, a las 17.00 horas, en la iglesia parroquial de San Pedro, en Gijón. A continuación, sus restos mortales serán incinerados.
José Manuel Díaz Novoa se fue como lo hizo todo en la vida, con discrección. Unos problemas en las cuerdas vocales le habían ido apartando de su día a día habitual en los últimos meses. Sus reiteradas ausencias en los campos de golf gijoneses, afición con la que ocupó parte del tiempo libre que le dejó el fútbol, ya habían empezado a preocupar a sus compañeros. Solo su círculo cercano era conocedor de que, poco a poco, la llama de un entrenador de escuela, una figura irrepetible que lo fue todo en el Sporting, se estaba apagando. La noticia de su muerte ha dejado en shock al sportinguismo y especialmene a diferentes generaciones de futbolistas que crecieron bajo el magisterio del gijonés en Mareo.
«Es una figura insustituible en la historia rojiblanca», señaló el club en un comunicado. «El entrenador que más veces ha dirigido a nuestro equipo y protagonista en muchos de los días más gloriosos. Su legado en El Molinón y en la Escuela de Fútbol de Mareo perdurará para siempre», añadió.
Novoa marcó una época en el banquillo.Apuesta redonda de Manuel Vega-Arango, acabó siendo uno de los entrenadores más influyentes en la carrera de históricos como Joaquín, a quien captó en el Astur para luego consolidarlo como centrocampista de época, y Jiménez, a quien detectó en el Arosa para formarlo como uno de los mejores centrales de la más que centenaria trayectoria rojoiblanca. Dos nombres a los que se pueden sumar Eloy y otras muchos. También entrenó a clubes como el RC Celta, el Real Burgos CF, el RCD Espanyol o el Málaga CF. Y dirigió a la Selección de Asturias.
José Manuel Díaz Novoa se pasó más de media vida en el Sporting. Llegó como jugador en el año 1960 y se fue desde el banquillo en 1998. En medio tuvo una etapa mágica como entrenador, en la época dorada, y otro momento muy especial, como director técnico de Mareo, cuando se lanzó la escuela de fútbol rojiblanca. Esa etapa fue la que quizás más le emocionó.
Novoa fue el técnico que se estrenó como nadie en el banquillo del Sporting, con siete triunfos seguidos en la campaña 1979-1980. Tomó el testigo de Vicente Miera, de quien fue su segundo previamente. Antes había realizado una destacada labor como entrenador del filial del Sporting. «Para un gijonés es lo máximo jugar en el Sporting, y en mi caso fue soñado ese día, porque marqué gol», rememoraba el propio Novoa a LA NUEVA ESPAÑA sobre su debut como futbolista rojiblanco.
Novoa fue un interior de perfil ofensivo, con visión de juego y trabajo, y que a veces jugaba de delantero, como se definía él mismo. Jugó en el Atlantic, con Montes y Alonso, hasta que el Sporting le requirió para el juvenil. Y esa misma temporada ya le llamaron Amadeo Sánchez y Jesús Barrio para entrenar. «Me impactó entrar en aquel vestuario, con Altisent, Medina o Biempica», recodaba. Luego se fue cedido al Siero, volvió, y debutó en Copa ante el Valladolid. Ese día fue el de su estreno y el de su primer gol.
En Liga repitió la misma jugada, ya que en su estreno le hizo un tanto a Osasuna. Disfrutó de su etapa, pero también se quedó con el sabor agridulce de no haber jugado más. «De aquella no se rotaba como ahora, estaban Puente y Eraña fijos en el centro del campo», señalaba el exrojiblanca. En esa década de los setenta se quedó con la espina de no subir con el Sporting, algo que sí logró después, como jugador, en el Celta de Vigo.
Su carrera futbolística concluyó en el Avilés, donde una lesión del talón de alquiles le cortó su carrera. Pero no su vinculación al fútbol, porque Novoa rápidamente se sacó el título de entrenador y aterrizó en el Sporting para ascender de Preferente a Tercera al filial, y de ahí a Segunda B, mientras compaginaba la labor de segundo entrenador con Miera. «En 1979 Vega-Arango me dio la oportunidad para coger el banquillo del primer equipo, ganamos siete partidos seguidos, pero no se veía como algo excepcional, teníamos la exigencia de ganar a cualquiera y jugar bien. Cuando empatamos en Almería la octava jornada el disgusto fue enorme», comentaba Novoa haciendo balance de su carrera.
Novoa, que clasificó al equipo a la UEFA en tres ocasiones, vio además cómo el Sporting se quedaba a las puertas de ganar la Copa del Rey en una final en Valladolid que se llevó el Madrid. «Tuvimos menos descanso que ellos, y la mala suerte de llegar a dos finales y que nos tocase el Barcelona y el Madrid. No teníamos el mismo fondo de armario que ellos. Aquella generación se merecía un título», explicaba de aquel partido.

Sporting de Gijón
«Haber llegado al primer equipo del Sporting, para jugar y para entrenar, es un sueño hecho realidad, pero me quedo con el filial, y contribuir a formar jugadores. Cuando se abrió Mareo trazamos una línea que se mantiene. Se han mejorado muchas cosas, pero estoy contento de que esa base que plantamos ha dado sus frutos y aún los sigue dando», apuntaba Novoa de su recorrido en el club.
En 1988, tras cuatro temporadas seguidas en el banquillo, dejó Gijón y puso rumbo a Vigo para dirigir al Celta. Pero aún volvió en 1995, tras la promoción ante el Lleida, y en 1998. «Me cogieron para ser director deportivo, pero no fue posible sacar al equipo del pozo en un mal año, y ya decidí dejarlo», resumía Novoa de aquella etapa. «Llegó la hora de descansar, disfruté mucho, pero tenía claro que no iba a morir en un banquillo», decía en una entrevista a este periódico en 2020
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