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Nicolás Larcamón impacta en el Sporting de Gijón por su fuerte personalidad

El argentino demuestra carácter al cuestionar en su presentación con el Sporting el comunicado de los descartes: "Ni lo hice ni lo publicaría"

Por la izquierda, José Riestra y Nicolás Larcamón, en la sala de prensa de El Molinón.  | ÁNGEL GONZÁLEZ

Por la izquierda, José Riestra y Nicolás Larcamón, en la sala de prensa de El Molinón. | ÁNGEL GONZÁLEZ

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Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

Gijón

Fue poco más de media hora. Pero bastó para conocer en profundidad al nuevo entrenador del Sporting. Carácter, personalidad, sinceridad y un discurso sin artificios. Así se presentó Nicolás Larcamón en El Molinón. El argentino dejó claro desde su primera comparecencia que tiene un criterio propio y que no renuncia a expresarlo, incluso cuando eso supone marcar distancias con una decisión tomada previamente por su propio club. Su cuestionamiento del comunicado sobre los descartes se convirtió en el momento más llamativo de una puesta de largo en la que también transmitió preparación, conocimiento del entorno y una capacidad de comunicación que conectó rápidamente con el sportinguismo. Fue una presentación muy trabajada, con un mensaje claro de principio a fin y la sensación de que el entrenador había preparado al detalle cada intervención, tanto en el contenido como en la forma de transmitirlo.

Nicolás Larcamón impacta por su fuerte personalidad

Nicolás Larcamón impacta por su fuerte personalidad

La mayor muestra de esa personalidad llegó cuando fue preguntado por el comunicado en el que el Sporting hizo públicos los futbolistas que no entraban en los planes deportivos. Larcamón no esquivó la cuestión y respondió con absoluta naturalidad: "Las listas de descartes no sé quién las confecciona, yo no las hice, ni mucho meno las publicaría. La situación propia de toda época de mercado es que hay jugadores que se convierten en piezas importantes. Eso pasa mucho. Estamos en una etapa de diagnóstico y si algún jugador revierte una situación y muestra condiciones para ser parte y darnos soluciones, claramente lo consideraríamos". Una reflexión que, además de dejar claro que aquella decisión no había partido de él, supone una crítica implícita a la estrategia seguida por el club. No tanto por cuestionar una comunicación institucional, sino por las consecuencias que puede tener para los propios futbolistas, que pasan a afrontar el mercado en una posición mucho más delicada y con mayores dificultades para encontrar una salida, además de complicar su propia reintegración en el grupo si finalmente permanecen en la plantilla. El mensaje del técnico cobra todavía más sentido porque la situación sigue completamente abierta. A día de hoy, Pablo García, Dani Queipo o Amadou Condoul continúan entrenándose con la primera plantilla mientras el Sporting sigue tratando de resolver varias operaciones de salida. Larcamón dejó entrever que entiende la pretemporada como un verdadero periodo de evaluación y no como un trámite.

Su intención es que cualquier jugador pueda modificar su situación si demuestra sobre el terreno de juego que tiene condiciones para aportar al equipo. Ese planteamiento contrasta con la publicación anticipada de una lista de descartes y explica el fondo de su reflexión: mientras el mercado permanezca abierto y el diagnóstico deportivo no esté completado, considera que ningún futbolista debería darse por definitivamente apartado.

La comparecencia también permitió descubrir otros rasgos del nuevo entrenador. Larcamón proyectó la imagen de un técnico meticuloso, muy preparado y con una notable capacidad para comunicar. Su discurso fue directo, sin grandilocuencias ni frases vacías, pero al mismo tiempo cercano y convincente. Se le notó cómodo, con recursos para conectar con el auditorio y con una idea muy definida de cómo quiere liderar un grupo. Además, evidenció un importante trabajo previo sobre el contexto en el que aterriza. Conocía el entorno del Sporting, la exigencia que rodea al club y hasta dejó un guiño a Luis Enrique Martínez, al que señaló como uno de sus referentes, un detalle que reforzó la sensación de que su llegada a Gijón no ha tenido nada de improvisada.

Esa misma sinceridad volvió a aparecer cuando fue preguntado por el caso de Óscar Trejo y su frustrado fichaje. Lejos de refugiarse en respuestas diplomáticas, reconoció con total transparencia las conversaciones que había mantenido con el veterano futbolista argentino y explicó que no podía garantizarle el protagonismo que buscaba dentro de su proyecto. Esa honestidad terminó siendo determinante para que la operación no llegara a buen puerto. Fue otra muestra de un discurso directo, sin rodeos y sin recurrir a respuestas de compromiso, una línea que mantuvo durante toda su presentación y que dejó una buena impresión entre los presentes.

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