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La era de Nicolás Larcamón en el Sporting de Gijón arranca con una victoria en Luanco: triunfo 1-2 ante un gran Marino

Un doblete de Pablo Vázquez da el triunfo a los gijoneses, que comenzaron abajo en el marcador en Miramar, en el torneo que reconoce a Vega-Arango

El Sporting, en Miramar

El Sporting, en Miramar / Miki López

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Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

El Sporting de Gijón estrenó la era Larcamón con una victoria por 1-2 frente al Marino de Luanco en Miramar, en el torneo que rindió homenaje a Manuel Vega-Arango, histórico presidente del club rojiblanco y natural de Luanco. El triunfo, eso sí, llegó tras un encuentro mucho más exigente de lo esperado ante un conjunto luanquín que, pese a contar con apenas cuatro entrenamientos y presentar un equipo repleto de juveniles y futbolistas del filial, compitió con enorme personalidad, intensidad y descaro, hasta el punto de poner contra las cuerdas a los gijoneses durante muchos minutos. Un doblete de Pablo Vázquez en la segunda parte evitó la sorpresa y permitió al Sporting llevarse el primer compromiso de la pretemporada. Jonathan Dubasin vio el partido en la grada, afectado por molestias musculares, y pegado a su teléfono móvil, en un momento complicado por el fortísimo interés de Osasuna en su fichaje. A unos veinte metros de distancia, mientras, también estaba el último en llegar: el delantero argentino Alejo Sarco.

Salió el Sporting de Gijón de Larcamón al verde con ‘look’ de verano: como el típico turista repanchingado en su hamaca, dispuesto a abrirse la primera cerveza. Poco tuvo que ver la pasividad inicial del equipo rojiblanco con la excitación de un Marino de Luanco que, con apenas cuatro entrenamientos, suplió su falta de rodaje con una enorme vocación de agradar al público que abarrotó Miramar.

El primer once del técnico argentino como preparador rojiblanco fue tan innovador —con los canteranos Ferreres, Sancho y Conde como titulares— como revelador: defensa de tres centrales, con Duñabeitia y Gularte al mando, y dispuesto a redimir a un Pablo García reconvertido en carrilero izquierdo. Toda una declaración de intenciones.

Los locales se tomaron el partido con enorme seriedad desde el pitido inicial. Imprimieron un ritmo sorprendente, sobre todo para estas alturas del verano, y dieron la imagen de un equipo trabajado, con un enorme espíritu coral. Para colmo, la mala suerte sacó pronto de la ecuación a Sancho, obligado a abandonar el partido a los siete minutos por lesión. Apenas un minuto después, el canterano rojiblanco Samu Montes superó a un Rubén Yáñez que todavía buscaba aclimatarse. El gol del delantero —por cierto, un auténtico golazo— descolocó a los gijoneses, obligados a sudar para dar un paso al frente. En cambio, llenó de energía a los de Sergio Sánchez, que completaron un notable primer tiempo.

No hubo excusas, independientemente de que en pretemporada los resultados pasen a un segundo plano. Había tantos o más chavales en el Marino, con varios juveniles y futbolistas del filial, como en este bisoño Sporting. Larcamón no dejó de dar indicaciones ni un segundo y vivió todo el encuentro de pie, muy activo en la banda.

Después de una veintena de minutos de desconcierto y tras una pausa de hidratación, el Sporting comenzó a estirarse y a elevar el ritmo. Antes del descanso aparecieron algunos destellos interesantes, aunque todavía poco punzantes. Alguna arrancada poderosa de Gularte, un par de carreras de Pablo García y poco más. Así murió un primer tiempo con escasas alegrías para los rojiblancos, antes de que el descanso sacudiera por completo a ambos equipos.

El segundo acto presentó a un Sporting completamente distinto y permitió ver en acción a varias de las caras nuevas. Los cambios dieron aire a un conjunto mucho más despejado, ya no tan espeso como en el primer tiempo, aunque todavía sin demasiada chispa ni maldad en los últimos metros. Se le vieron maneras a Iosifov, ubicado como carrilero izquierdo, donde demostró descaro, desborde y capacidad para sembrar el caos, justo en la demarcación que le proyecta Larcamón. También dejaron buenas sensaciones dos de los zagales más prometedores de Mareo, Bruno Rubio y Mata.

La insistencia del Sporting, espoleada por el incisivo Iosifov, obligó al Marino a recular con el paso de los minutos. Pablo Vázquez se convirtió en el inesperado protagonista del encuentro al marcar un doblete de cabeza para darle la vuelta al marcador. El central valenciano ejerció de mejor delantero posible para que el Sporting sacara adelante el primer bolo del verano y homenajeara con una victoria al histórico Vega-Arango.

Marino: Delgado; Borja, Somolinos, Guaya, Julio; Morales, Hugo, Lora, Basurto, Pumarino; Montes

Banquillo: Dennis por Delgado, min 45. Álex Menéndez por Julio, min 45. Dailos por Somolinos, min 45. Mario por Guaya, min 45. Carmelo por Lora, min 45. Cueto por Pumarino, min 45. Quirós por Samu Montes, min 45. Cartoy por Hugo, min 45. Mateo por Basurto, min 45. Lucas por Borja, min 67. Alberto por Dennis, min 86.

Sporting: Yáñez; Rosas, Duñabeitia, Sancho, Gularte, P. García; Corredera, Gelabert, Enol Prendes, Ferreres y Conde.

Banquillo: Arana por Yáñez, min 45. Diego Sánchez por Sancho, min 7. P. Vázquez por Gularte, min 45. Lussenhoff por Duñabeitia, min 45. Iosifov por P. García, min 45. Iker Martínez por Rosas, min 45. Mata por Corredera, min 45. Otero por Conde, min 45. Bruno Rubio por Enol Prendes, min 45. Álex Diego por Diego Sánchez, min 74. Mario Bustos por Mata, min 81.

Colegiado: Ramón Collado. Amonestó al local Mario.

Goles: 1-0, min 8: Samu Montes. 1-1, min 70: Pablo Vázquez. 1-2, min 87: Pablo Vázquez.

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