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El Sporting de Battambang acerca Asturias y Camboya: la singular historia en torno al club gijonés y Kike Figaredo

"Estas camisetas nos hacen sentirnos más alegres, nos unen entre nosotros además de a Gijón", dice el jesuita asturiano del proyecto rojiblanco iniciado en 2013

De pie, por la izquierda, Rattana, Toi, Kïmsua, Savin, Ravith y Samet. Abajo, Seiha, Kike Figaredo, Doung y Chomnan.  | FIRMA DE FOTO / AGENCIA

De pie, por la izquierda, Rattana, Toi, Kïmsua, Savin, Ravith y Samet. Abajo, Seiha, Kike Figaredo, Doung y Chomnan. | FIRMA DE FOTO / AGENCIA

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Celia González

Gijón

En 2013, el Sporting de Gijón envió a Camboya una remesa de 36 camisetas que acabarían convirtiéndose en un símbolo inesperado. Un lazo rojo y blanco que une a los niños de Battambang con Gijón, con Asturias y con la historia personal de Kike Figaredo, el jesuita asturiano que desde 1985 dedica su vida a los más desfavorecidos en el país asiático. Aquellas camisetas no solo vistieron a un equipo, le dieron nombre a un sueño, el Sporting de Battambang, bautizado por Figaredo mezclando el club de su tierra con la localidad donde trabaja desde hace décadas. Esa conexión se mantiene hasta la actualidad, impulsada desde la Fundación Marea Rojiblanca, con nuevas equipaciones para el equipo formado por Figaredo.

Para los niños, ponerse la camiseta rojiblanca es mucho más que equiparse para jugar. Es sentirse parte de algo que les trasciende, un club que no conocen físicamente pero que les llega cargado de afecto. "Estas camisetas del Sporting son una preciosidad y para los niños suponen estar unidos a Gijón, estar unidos también a mí, porque soy del Sporting. Y eso nos hace sentirnos como más alegres juntos", explica Figaredo. En Battambang, cada prenda es una forma de pertenencia, una alegría compartida. Los pequeños las lucen con orgullo, como si el rojo y blanco les conectara directamente con la tierra de Kike y con una historia que ahora también sienten suya.

La historia se sostiene gracias a la labor de SAUCE (Solidaridad, Ayuda y Unión Crean Esperanza), la ONG creada en 2001 por amigos y familiares de Figaredo en España. Su objetivo es ofrecer una vía directa para colaborar con los proyectos en Camboya, desde educación y formación hasta servicios sanitarios básicos. SAUCE gestiona la financiación, tramita documentación, organiza viajes de divulgación y mantiene vivo el puente entre ambos países. En 2003 fue reconocida como Asociación de Utilidad Pública, un respaldo institucional a una labor que no ha dejado de crecer. Con el tiempo, la organización ha logrado implicar a voluntarios, socios y entidades que permiten que iniciativas como la del Sporting de Battambang tengan visibilidad.

Una imagen del proyecto, con Kike Figaredo junto a sus "sportinguistas".

Una imagen del proyecto, con Kike Figaredo junto a sus "sportinguistas". / Lne

Aunque vive en el otro extremo del mundo, Figaredo nunca ha perdido su vínculo con Asturias. Sigue al Sporting con pasión, mantiene contacto constante con su familia y amigos, y transmite esa conexión a los niños y a las familias de Battambang. "Aquí el Sporting se conoce porque yo soy el que lo atrae. El Sporting está de alguna manera asociado a mi persona, y soy el que vinculo aquí las noticias del Sporting a nuestros críos y a la gente cercana. Es como unir mundos", afirma. En Camboya, el club gijonés es conocido porque él lo lleva consigo, porque lo comparte.

El Sporting de Battambang es, en realidad, un equipo nacido de la solidaridad, un símbolo que demuestra que el fútbol puede ser un lenguaje universal capaz de unir realidades que parecen lejanas. Las camisetas que cruzaron medio mundo les regalaron a esos niños identidad, ilusión y un vínculo con una tierra que ahora sienten cercana. Y en Asturias, esta historia recuerda que un club puede trascender el deporte y convertirse en un motor de esperanza.

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