Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Las anécdotas de Julio Salinas sobre su pasado en el Sporting: "Menudo subidón cuando Quini me ayudó con la mudanza"

El delantero recuerda su paso por Gijón y cómo fue su primera temporada de rojiblanco

Salinas y Quini.

Salinas y Quini. / ISAAC RUBIO

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Un delantero único en el país que marcó a muchos sportinguistas. Julio Salinas tan solo jugó dos temporadas en Gijón, pero su rendimiento fue inmediato y colaboró en la temporada 1995-96 para que el equipo salvara la categoría. 18 goles anotó esa campaña que el propio delantero recuerda con mucho cariño.

Salinas jugó dos temporadas en el Sporting, una corta etapa cuando ya siendo un jugador veterano, pero en la que dejó huella. El exfutbolista ha visitado Gijón recientemente y ha querido compartir con sus seguidores como fue su llegada al Sporting, donde esperaba un recibimiento muy diferente al que tuvo.

"Vengo del Deportivo que el Sporting paga 40 millones (de pesetas). Mi situación en Coruña no era buena y yo quería jugar para demostrar que soy el máximo goleador nacional para ir a la Eurocopa del 96. Se me presenta la ocasión de que el Sporting paga esos 40 millones. Al principio estoy preocupado porque el Sporting es un equipo de cantera, de guajes, aunque en aquella época tiene jugadores de mucha calidad como Sabou, Lediakhov, Hugo Pérez, Yequini... pero al ser tanto de canteranos, llega un elefante, un jugador con 33 años, que la gente podía pensar que llegaba a trincar. No sabía como me iban a recibir", reconoce Salinas en la publicación.

Su primera gran sorpresa fue nada más llegar a la ciudad, con la mudanza pendiente. "Tuve la suerte de que Manjarín me deja su piso hasta que pueda coger uno de alquiler. Imaginaros cuando llego aquí y que el delegado era Enrique Castro, Quini, ¡el Brujo!, me viene a recibir y me ayuda con la mudanza. Imaginaros que subidón, uno de mis ídolos. Hoy en día sería impensable. Imaginaros que llegáis al Barcelona y que Cruyff o Messi te vengan a ayudar a hacer la mudanza", expresó el ariete que también guarda un gran recuerdo de Mareo y de sus primeros entrenamientos en El. "La gente me cantaba: "¡Salinas bota de oro!". Pensaba que era cachondeo", reconoce.

En una segunda publicación, el exsportinguista repasa lo que fue una temporada muy buena en lo personal, pero en la que el equipo acabó sufriendo por no descender. "La temporada fue muy dura. En aquel año había 22 equipos, bajaban dos y promocionaban otros dos. Jugábamos muy bien en casa, sacábamos muchos puntos y hacíamos un fútbol bastante bueno, pero fuera de casa el equipo no acababa de encontrar la forma de sacar los puntos. Marqué 18 goles en 2.900 minutos. Jugué 36 partidos de titular y dos en banquillo, repasa Salinas.

"Me sentía titular y el equipo marcó 51 goles, el segundo goleador fue Lediakhov con ocho, cuatro de penalti, y el tercero Hugo Pérez con cuatro goles. Nunca me había sentido tan importante, siempre era un jugador que tenía que demostrar cada partido y cada vez que salía tenía que demostrar. El único equipo en el que me sentí imprescindible, una seguridad que me daba la afición como el entrenador. Me sentía Romario, capaz de cualquier cosa", asegura Salinas. Esa temporada le aseguró un nuevo contrato con el Sporting, sumando una segunda campaña donde perdió importancia, con seis goles en 16 partidos

"Fuera de casa me cantaban de todo. "Por culpa de Salinas nos fuimos del Mundial" o "Bota de mierda". Para que luego digan con Vinicius de esto de "Balón de playa". Me han dicho de todo fuera de casa. Pero la afición en la que jugaba me trataba de maravilla y la del Sporting era una locura", remata el ariete, prometiendo más anécdotas de rojiblanco.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents