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El Sporting de Gijón, un cierre sin sobresaltos a un mercado muy intenso: la intrahistoria y las claves de la ventana de verano

El Sporting vive un remate tranquilo a una ventana con once fichajes, mostrando un trabajo más maduro, en el que cerró la puerta a intereses por Otero y Gelabert

José Riestra, presidente ejecutivo del Sporting.  | ÁNGEL GONZÁLEZ

José Riestra, presidente ejecutivo del Sporting. | ÁNGEL GONZÁLEZ

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Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

Gijón

No se esperaban sorpresas. Y no las hubo. El Sporting de Gijón vivió las últimas horas del mercado de fichajes en Mareo en un contexto de calma tensa, porque el mercado siempre es imprevisible, aunque cualquier movimiento habría sido una sorpresa mayúscula. En Orlegi Sports tenían muy claro que, si aparecía a última hora algún club interesado en un jugador del Sporting, no iban a facilitar negociación alguna: se remitirían a las cláusulas de rescisión, pero no iban a facilitar salidas. En los últimos días, es cierto, se registró alguna consulta por César Gelabert, que lleva tiempo en el radar de Primera División. Pero nunca se abrió una negociación con ninguno de los equipos que han monitorizado la situación del mediapunta palentino, que tiene una cláusula de salida muy importante. Y, además, el Sporting de Gijón ha sido claro en todo momento con los clubes interesados: Gelabert no está en venta —como tampoco lo estaba Otero—. Tampoco irrumpió un club con fuerza presentando una oferta formal por escrito como en su momento sí hizo antes Osasuna por Jonathan Dubasin, en el único movimiento indeseado de un mercado que se cierra con once incorporaciones, además de con la llegada de un nuevo entrenador, Nicolás Larcamón, y donde a nivel interno en la organización se palpa una satisfacción plena fruto del resultado de un mercado siempre complejo, sobre todo al elevar el techo de las expectativas situando el objetivo en el ascenso, y ante la competencia con presupuestos más elevados.

El análisis elaborado al cierre del mercado de fichajes revela un aprendizaje interesante dentro de Orlegi Sports, que parece haber tomado el pulso al mercado del fútbol español y cuyo equipo deportivo ha trabajado de una manera más eficaz y coordinada, logrando cerrar apuestas interesantes y que ya están dando buen rendimiento como Nikita Iosifov, Alejo Sarco o Aimar Duñabeitia. También mostrando un mayor olfato y control del caladero internacional y de la Primera RFEF, una competición que hasta ahora no se había detectado. El trabajo, meticuloso, más maduro que en otros veranos, ha sido extenuante y complejo para la comisión deportiva del Sporting, liberando a su vez contratos altos de descartes, como el de Lucas Perrin o Jesús Bernal, a pesar de dificultarse a sí mismos la escena con aquel llamativo comunicado en el que anunciaron los jugadores que no formaban parte de sus planes. Esos descartes, en cualquier caso, han acabado encontrando acomodo, por lo que el mal ha sido menor. Menos Pablo García, a quien Larcamón quería en su plantilla tras apreciar en él cualidades, como evidenció el mismo entrenador del Sporting con aquel ‘recado’ en sala de prensa en el día de su presentación. García tenía, de hecho, algún club en Segunda pendiente de su situación. Pero ese tema murió tras constatarse su cambio de ‘status’.

La organización se había marcado dos objetivos estratégicos: mantener a Dubasin, Gelabert, Otero y Guille Rosas (tres de los cuatro jugadores continúan en el proyecto y se han desestimado ofertas importantes por el delantero colombiano) y aumentar el fondo de armario. En mayor medida, los dos objetivos se han conseguido. El único ‘pero’, la salida de Dubasin, en una venta que dejó un buen pellizco y se cerró por cuatro millones de euros más bonus, en una operación muy delicada y donde la decisión firme del jugador de salir tuvo mucho peso. También entraña riesgo la firme apuesta por el sistema que plantea Larcamón, con tres zagueros, que ha provocado una renovación total que deja un saldo llamativo en la plantilla, con hasta seis centrales, además de Iker Martínez, y con Guille Rosas como único lateral derecho, además de Pablo García en el lado izquierdo, con el comodín de Diego Sánchez.

Por todo y a pesar de la complicada situación de Andrés Ferrari, quien todavía no tiene un horizonte temporal para regresar a la competición, en Mareo han tenido claro en todo momento que el fichaje del delantero Antonio Casas era la guinda al pastel y que la plantilla desde ese momento estaba cerrada. De hecho, el cese de Gerardo García se produjo tras rematar la confección del equipo y después del mercado más completo de Orlegi en este ciclo en Mareo, en una decisión que ya estaba decidida desde hace varios meses. Estos últimos días, más allá de alguna consulta recibida sin profundizar, han sido aparentemente tranquilos. Aunque José Riestra, presidente ejecutivo del club gijonés, ha estado 24/7 pendiente del móvil y en contacto permanente con Alejandro Irarragorri, presidente del consejo de administración de Orlegi Sports, y Salomón Behar, responsable del Área de Trade. Una vez que ha terminado el mercado, el grupo fija como su próximo objetivo el cerrar a un nuevo responsable de ojeadores. Esta misión ha sido encomendada a Behar. Aunque será una decisión consensuada entre todos los altos ejecutivos del área deportiva.

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