19 de mayo de 2008
19.05.2008
Sentencia del Supremo contra el tráfico de estupefacientes
 

Tres gallegos, condenados a 33 años por un alijo de cocaína destapado desde Asturias

l La operación se inició en Gijón, con la investigación de un «narco» asturiano
l La Policía se incautó en Manzanares (Ciudad Real) de 400.000 euros en droga

19.05.2008 | 02:00

Oviedo, Idoya RONZÓN

El Tribunal Supremo ha confirmado una sentencia dictada en enero de 2007 por la Audiencia Provincial de Ciudad Real, que condenó a tres gallegos a un total de 33 años y tres meses de prisión y al pago de multas millonarias por un alijo de cocaína valorado en más de 400.000 euros destapado desde Asturias. La operación de inició en Gijón, por el Servicio de Vigilancia Aduanera de Asturias y el grupo de Estupefacientes de la Policía de Oviedo, con la investigación de un «narco» asturiano. La droga fue incautada en Manzanares (Ciudad Real) y su destino final era Lucena (Córdoba).


Fueron los agentes del Principado, a través del «pinchazo» al teléfono de un asturiano, quienes destaparon el transporte del alijo de droga. Así, según recoge la sentencia, se constató que dos de los acusados, ambos de Pontevedra y sin antecedentes penales, se dedicaban a la venta y distribución de cocaína. El Juzgado de instrucción número dos de Gijón autorizó la intervención de dos móviles, gracias a lo cual se interceptaron conversaciones interesantes que hicieron que se tirara del hilo.


Dicho y hecho. Gracias a esos «pinchazos» se supo que estos dos acusados comenzaron a preparar el transporte desde Galicia a Lucena. La operación se haría el 23 de octubre, empleando dos vehículos. Ellos viajarían en el primero, un Mercedes CLK, sin droga. A continuación, a una distancia prudente, se desplazaría el segundo coche, un Citroën Xsara, y en él iría el tercero de los acusados.


Ambos coches fueron por la misma carretera, aunque separados unos kilómetros, como medida de seguridad para obviar cualquier control policial. No obstante, las llamadas telefónicas entre ambos fueron constantes


Al llegar al punto kilométrico 171 de la nacional IV, en Manzanares, el primero de los vehículos se detuvo. El conductor descendió del coche, en el hostal Saga, donde preguntó a la recepcionista si tenía habitaciones libres. La respuesta fue positiva e hizo la reserva, sólo para su compañero de «negocios», el conductor del segundo coche. Así, el joven y su acompañante siguieron el camino y durmieron unos kilómetros más adelante.


El tercero de los acusados se quedó en el Saga. Pero, a las diez y diez de la mañana del día siguiente, cuando el joven se acercó de nuevo al coche, se le acercaron dos policías, que registraron el vehículo. Dentro encontraron dos paquetes. Además, él llevaba un tercero encima. En total, fueron casi tres kilos de cocaína, por valor de 382.955 euros. Alrededor de las dos y media de la tarde del día siguiente fueron arrestados sus dos colaboradores, en Lucena.


Los tres acusados recurrieron al Supremo, aunque éste entendió que ni siquiera había lugar a recurso. La sentencia los condenó, además, al pago de multas por más de tres millones de euros.

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