17 de mayo de 2012
17.05.2012

El homicida de Villabona culpa a la prisión y al funcionario imputado de provocar la mortal pelea

Josmar B. K. reconoce que mató a golpes a Justo P. A., pero afirma que fue el vigilante quien lo avisó de su presencia en el patio

16.03.2012 | 01:00
Josmar B. K., custodiado y con esposas, entra sonriente en los juzgados.

Oviedo,

Félix VALLINA

El marroquí Josmar B. K. reconoció ayer ante la juez que mató a golpes al castrillonense Justo P. A. durante una brutal pelea que tuvo lugar en el patio del módulo ocho de la prisión asturiana, el 11 de noviembre del año pasado, ante la presencia de otros 130 presos. No obstante, quiso aclarar que «no habría ocurrido nada» si el funcionario imputado -V. A. Ll., detenido en su día como supuesto instigador de la reyerta- «no hubiese intervenido». El acusado aseguró que «ni siquiera sabía» que compartía módulo con Justo P. A. -con quien ya había protagonizado otro episodio violento en un bar de Gijón en el año 2003- y que fue el funcionario quien le dijo «que estaba en el mismo patio que la persona que me había apuñalado».


Josmar B. K. sostiene que la conversación con el funcionario le provocó «un estado de ansiedad» y que en ese mismo momento se encontró cara a cara con el fallecido. Según su versión, se dirigió al recluso castrillonense para hablar con él y «sin intención de agredirle», pero Justo P. A. «hizo un gesto» que interpretó como «amenazante» y se lanzó a por él propinándole una paliza de tal calibre que, según fuentes ligadas al centro penitenciario, «no se ve ni en las películas». Josmar B. K.. le recordó a la juez que instruye el caso, la magistrada María Luisa Llaneza, que actuó de forma violenta porque estaba ante una persona que en el 2003 le había «apuñalado por la espalda» y le había hecho «un tajo de siete centímetros en la garganta» a uno de sus amigos durante el mismo suceso.


El acusado -que entró al Juzgado sonriente y posando para las cámaras y salió de la sala increpando a los periodistas- también culpa del suceso a los responsables de la cárcel asturiana. En primer lugar, no entiende el motivo por el cual se le cambió de módulo para hacerlo coincidir con una persona con la que ya había tenido problemas. Desde Villabona aseguran que el cambio se produjo porque Josmar B. K. pertenecía «a una banda», un hecho que el acusado negó con rotundidad. El presunto homicida afirma que durante su estancia en el módulo nueve del centro penitenciario no tuvo problemas con ningún otro recluso ni perteneció a ningún grupo organizado y que su traslado al número ocho, donde tuvo lugar la brutal pelea, no está justificado. «Estaba muy a gusto allí, llevaba tiempo e incluso estaba esperando destino para ser ayudante de peluquería», declaró el marroquí. En este sentido, su abogado, Washington Jesús Villaverde, tiene previsto solicitar la testifical de algunos funcionarios del módulo nueve para tratar de aclarar si es cierto que su defendido pertenecía a una banda. Josmar B. K. añadió además que el funcionario «echó a correr» y que «nadie hizo nada por parar la pelea». Por otro lado, aseguró que el fallecido había pedido el cambio tres veces «sin que nadie le atendiese». El acusado se mostró «muy arrepentido» por unos hechos que le han dejado «fatal anímicamente». No en vano, indicó, le faltaban «unos dos años» para acceder a algún permiso.

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