30 de junio de 2013
30.06.2013

Una candasina de 18 años muere tras ser atropellada camino de una verbena

Rebeca Rodríguez y dos amigos, heridos leves, iban por una acera a la fiesta de Antromero cuando fueron alcanzados por un coche que se salió de la vía

30.06.2013 | 00:00

Rebeca Rodríguez Artime, una joven candasina de 18 años, falleció ayer tras haber sido arrollada por un turismo a última hora de la noche del viernes. El gravísimo accidente, que la dejó en coma cerebral, se produjo cuando un vehículo, conducido por un joven de 20 años, se salió de la calzada en un tramo curvo, en la carretera que une las capitales de Carreño y Gozón, y atropelló a la muchacha, a su novio y a otro joven. Los otros dos peatones sufrieron heridas leves al igual que los dos ocupantes de otro turismo implicado, de rebote, en el siniestro. Los dos jóvenes que viajaban en el vehículo que causó el accidente resultaron ilesos. Fuentes próximas a la familia señalaron que el conductor no dio positivo en la prueba de alcoholemia. El accidente tiñó de drama las fiestas de Antromero, adonde se dirigían tanto los tres peatones atropellados como los ocupantes del turismo, también candasinos.


La víctima, Rebeca Rodríguez, familiar de los directivos de la conocida charanga candasina «Pepe el Chelo y sus marchosos», se debatió entre la vida y la muerte desde el mismo momento en que fue arrollada por un Citroën ZX, matrícula O-5840-NP. Tras recibir la primera atención de los servicios de urgencia, fue trasladada al Hospital de Cabueñes, en Gijón, de donde fue posteriormente evacuada al Hospital Central de Asturias, en Oviedo, para ingresar en la unidad de cuidados intensivos.


«Está fatal, muy mal. Tiene los pulmones, el cerebro y el tórax tocados, las piernas rotas... Me la desguazaron entera y los médicos dicen que si se salva puede quedar en estado vegetativo», relataba a este periódico horas antes del terrible desenlace el tío de la joven, que se trasladó hasta el lugar del accidente nada más enterarse del atropello, en el kilómetro 4,600 de la carretera AS-239, que une Candás con Luanco, a la altura de la urbanización candasina de la calle Urogallo.


El Citroën ZX se salió de la vía en un tramo curvo, debido a una velocidad inadecuada, según la Guardia Civil, llevándose por delante a tres peatones que caminaban correctamente por la acera. Tras el atropello, el Citroën chocó con un Renault Mégane, 7542FLX, que circulaba en sentido contrario, hacia Luanco, y cuyos dos ocupantes también resultaron heridos leves.


«La familia entera está destrozada, pero intentando agarrarse a la mínima esperanza», reconocía ayer el tío de la joven candasina. No hubo nada que hacer. «Se quedó como dormida. Estamos mal, muy mal. Es una injusticia que una cría de 18 años haya acabado así», contaba, abatido, al filo de la medianoche.


Los vecinos de la calle Urogallo de Candás fueron los primeros en percatarse de la gravedad del accidente. «Nosotros estábamos cenando y sentimos primero el frenazo y luego ya el golpe. Fue horrible», relató Laura Otero, vecina de la zona. «Rápidamente bajamos y vimos a un coche empotrado contra una farola, completamente destrozado, a una chica tirada en la carretera y a otra en el prado que gritaba de dolor», añadió Otero. Un vecino de Candás, que iba a llevar a sus hijas a la primera verbena de las fiestas de San Pedro en Antromero, atendió a la joven herida en un primer momento. «Acababa de suceder, porque todavía no estaba la ambulancia. Aparqué el coche y fui a ayudar, pero la chica estaba ya muy mal, sin pulso. Intenté, con ayuda de otros, colocarla bien hasta que llegaron los médicos del ambulatorio de la villa», comentó.


Minutos después, efectivos de emergencia de la UVI practicaron maniobras de reanimación, sin éxito. «Estuvieron bastante tiempo; pero nada. Y luego, cuando la subieron a la ambulancia, tardaron en arrancar», indicó Otero. En el lugar del accidente se vivieron momentos de tensión. Unos testigos aseguran que el novio de la joven candasina, que iba con ella en el momento del arrollamiento, intentó agredir al conductor, un joven de la parroquia de Logrezana de 20 años que, según varios vecinos, había sacado el permiso de conducir hace poco meses. «No fue así, como dicen. La gente exagera mucho. Sí es verdad que el novio de mi sobrina lo intentó, pero no llegó ni a dar dos pasos, porque enseguida lo paramos», precisó el tío de la joven.


La tragedia ha causado una gran conmoción tanto en Candás, donde reside la familia de Rebeca Rodríguez, como en Gozón, adonde se dirigían los implicados en el accidente a disfrutar de la primera verbena de San Pedro en Antromero. En el prado de la fiesta, la noticia se conoció con gran rapidez. Tanto que algunos chavales se acercaron al lugar del atropello. «Es amiga nuestra. Fue con nosotros a clase al Instituto de Candás», manifestaban unos jóvenes, que no acababan de creer lo sucedido. En la verbena había preocupación por el estado de los heridos. «La gente estaba muy alterada al principio, pero luego ya se fueron calmando. Los cantantes de la orquesta "Asia" explicaron lo sucedido y dieron palabras de ánimo», comentó otra candasina, consternada por el trágico accidente. Todo resultó inútil.

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