11 de mayo de 2017
11.05.2017

Dolor en Gijón por uno de los dos jóvenes muertos en Madrid al caer de un ascensor

José Amián, incinerado ayer, era nieto de la gijonesa Dolores Mendoza y estaba muy vinculado a la ciudad, donde pasaba los veranos

11.05.2017 | 01:43
José Amián y Belén Jordana, los dos fallecidos

José Amián Paramés, uno de los dos chicos de 17 años que falleció anteayer, martes, por la tarde al caer por el hueco del ascensor en un edificio del barrio de Salamanca de Madrid, fue incinerado en la tarde de ayer tras una misa celebrada en la capilla del tanatorio de Tres Cantos, en medio del dolor de sus familiares, muy vinculados a Gijón, donde el adolescente pasó muchas vacaciones. José era nieto de la gijonesa María Dolores García-Astigarraga Mendoza -más conocida como Lolo Mendoza, hija de Pilar Mendoza Alvargonzález-, casada con Carlos Paramés Montenegro, quien pasó unos años en Gijón como interventor de la Armada, donde conoció a su esposa.

El matrimonio, que mantiene una casa de descanso y vacaciones en la parroquia de Somió, tuvo tres hijos: Mónica, María y Carlos Paramés García-Astigarraga, que siempre han sentido la ciudad como la suya propia, pese a su crianza madrileña. De hecho, María Paramés -madre del infortunado adolescente- celebró su boda con su esposo, José Amián Sánchez, en la iglesia de San Pedro y en el Club de Regatas, en 1998, y han mantenido una estrecha vinculación con Gijón -donde tienen una amplia red familiar entre los Lantero, Alvargonzález, Mendoza y Paquet, algunos de los cuales viajaron ayer a Madrid para acompañar en el duelo-. María Paramés, directora de gestión de personas en Bankinter, y su esposo son padres de cuatro hijos, de los cuales José era el mayor. Allegados a la familia le recordaban como un joven "deportista, muy sano, un chico de lo mejor, como toda la familia". El abuelo Carlos Paramés, enamorado de Asturias, fue patrono de la Fundación Foessa (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada), entidad muy vinculada a Cáritas, y fue secretario general de la Asociación Española de Fundaciones.

Todo indica que una de las paredes de cristal del ascensor, en la que estaban apoyados, cedió, motivando que se precipitasen treinta metros por el hueco. El aparato había sido revisado el pasado abril. Los dos estaban de celebración con otros compañeros de 2.º de Bachillerato tras haber pasado los exámenes. Ayer fue una jornada de luto en el colegio Nuestra Señora del Recuerdo, de la congregación jesuita, donde por la mañana se celebró una misa. "Eran dos personas excelentes y alegres, buenas personas, de esos alumnos que todos querríamos tener en nuestros colegios", dijo el director muy emocionado. "La vida les dio una dentellada seca y caliente", añadió. La red de jesuitas en Asturias mostró su dolor con numerosos mensajes.

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