25 de junio de 2017
25.06.2017

Otro dinero que voló del capó

Como el tratante coruñés, un consejero de Clas perdió millón y medio de pesetas cerca de Trubia en 1994, pero un joven lo recuperó

25.06.2017 | 01:13

El caso del tratante coruñés que perdió 10.000 euros tras dejarlos encima del capó del coche tuvo su antecedente en Asturias en febrero de 1994. Un consejero de la Central Lechera Asturiana (Clas), Rogelio Menéndez Álvarez -fallecido en 2013-, perdió millón y medio de pesetas entre Fuejo (Grado) y Trubia (Oviedo), tras olvidarse un sobre con el dinero encima del maletero.

El tratante coruñés ha recuperado poco más de 6.000 euros, ya que varias personas cogieron su dinero y se lo quedaron. En el caso del consejero de Clas, tuvo la suerte de que el dinero lo encontrase un estudiante de Geología -premio fin de carrera ese año-, Pablo González Cuadra, hoy investigador en la Complutense, quien, tras las lógicas dudas iniciales, decidió entregarlo a la Policía y ésta a su legítimo propietario.

Rogelio Menéndez relataba a LA NUEVA ESPAÑA en febrero de 1994 cómo había sido la peripecia. Llevaba el dinero en un sobre con su nombre. Al salir de casa, este hombre de 75 años dejó el dinero sobre el maletero para ayudar a su mujer a entrar en el vehículo. Y allí se le olvidó. Arrancó el coche y se dirigió a Grado por la carretera nacional. Siguió hasta Godos y "seguramente fue allí donde, con el giro, el dinero cayó a la calzada", entre Fuejo y Trubia. Iba a ver a un familiar que le llevaba los asuntos de la finca. Fue entonces cuando se dio cuenta de que no llevaba el sobre con el dinero en la gabardina, y dio la vuelta pensando que lo había perdido en Oviedo.

Afortunadamente, Pablo González -nacido en Paderborn, Alemania, de madre cabranesa y padre gallego, y cuya familia residía en Vigo-, pasó en bicicleta camino de Oviedo y halló el dinero en la calzada. Lo cogió y se lo llevó a casa. Tras sopesar qué debía hacer, y gastar alguna broma a su compañero de piso, que le pidió tocar aquella cantidad de dinero que jamás había visto, decidió entregarla. El juez Angel Luis Campo, en aquel entonces en el Juzgado número 6 de Oviedo, entregó el dinero a su dueño tras las oportunas comprobaciones. Al joven, de 24 años, le correspondían 75.000 pesetas de recompensa, pero el consejero de Clas aseguró que iba a darle bastante más, para que se "quedase satisfecho".

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