12 de agosto de 2018
12.08.2018

Charlín: mucha historia, poco dinero

Las escuchas de la operación que permitió detener a los miembros del clan de los Charlines revelan que no había dinero para llevarla a cabo | El abogado allerano Francisco Miranda, que defiende a varios investigados, dice que la detención sólo es "marketing policial"

12.08.2018 | 00:58
Manuel Charlín Gama sale libre tras su detención.

"El viejo (?) es que va estar jodido, tiene historia, pero no tiene nada". "El viejo" no es otro que Manuel Charlín Gama, el histórico narcotraficante gallego que ha vuelto a caer en manos de las fuerzas de seguridad, esta vez junto a su hijo, Francisco Melchor, conocido como "El Crápula" o "Choujon", en relación al alijo de 2.500 kilos de cocaína del remolcador Titán Tercero. Quienes se refieren al capo de la droga con esta conmiseración son dos de los implicados en la trama, Luis Manuel Rodríguez Parada y José Manuel García Vilasoa, grabados por los agentes del GRECO hace más de un año, cuando estaban buscando los medios para traer al menos dos cargamentos de cocaína desde Sudamérica, uno a través de contenedores y otro por barco.

Charlín, con 85 años, en libertad desde 2010, no pudo evitar lanzarse a este nuevo intento de pelotazo. Pero Charlín estaba acabado y no contaba con los medios suficientes para embarcarse en el proyecto. En las escuchas, los dos anteriores narcos dudan si ponerse en manos del "viejo" o de José Ramón Prado Bugallo, "Sito Miñanco", un tipo al que, según dice Parada, "le va la marcha, y si falla cualquiera (sic) cosa, sube él a la lancha y la va a descargar", motivo por el que "tiene tanta confianza allá", es decir, entre los productores de Colombia y Venezuela. La conversación tiene lugar en junio de 2017, antes de que "Sito" se estrellase contra las fuerzas de la ley con un nuevo alijo en Algeciras, mientras disfrutaba del tercer grado trabajando en un aparcamiento.

A lo largo de la investigación, las escuchas dejan clara la precaria situación del capo, hasta el punto que los arosanos tienen que recurrir a la entrada de un grupo portugués en la operación u organizar varios envíos de droga a través de "mulas" por Barajas con el fin de encontrar la financiación necesaria. La operación va variando, con varios intentos fracasados, hasta que fructificó el del Titán Tercero. Pero para entonces, las fuerzas de seguridad ya tenían perfectamente controlados a estos grupos. De hecho, llevaban dos años detrás de ellos, desde la venta a un armador gallego del remolcador, que inicialmente tenía su base en Ondárroa.

La conversación antes aludida tuvo lugar el 16 de junio de 2017, después de que Parada, al servicio de los Charlines, y García Vilasoa, encargado de contactar con los cárteles sudamericanos, visitasen los astilleros Graunner de Cambados, propiedad de José Andrés Bóveda, "Charly" o "Sandokán", otro "histórico" del que se sospecha que facilitaba embarcaciones a las organizaciones de narcotraficantes, y que, como los Charlines, ha quedado en libertad.

El 27 de enero de 2017, los agentes del GRECO ya estaban sobre aviso de las intenciones de los narcos. Uno de los funcionarios pudo escuchar, en una conversación entre Parada y Víctor Manuel Pérez Santos, en un bar de Vilaboa, que iban a tener un encuentro con "el chófer del autobús", en clara referencia al patrón de un barco nodriza. El agente llegó a escuchar la frase: "Sería un remolcador", lo que ya puso sobre aviso a los investigadores.

"El tema grande"

Una nueva conversación en marzo de ese año, entre los mismos interlocutores, hizo saber a los investigadores que "el tema grande sigue", mientras que el otro precisa de una nueva reunión al día siguiente, lo que les hizo sospechar que estuviesen tratando de hacer llegar dos cargamentos a Galicia.

Otra conversación grabada en mayo de 2017, también entre Parada y Santos, dejó entrever algunas dificultades. Por un lado, el alto precio que exigen los distribuidores de la droga ("25 o 24,5", o lo que es lo mismo, 25.000 o 24.500 euros por kilo), una cantidad que al parecer no convence a Francisco Melchor Charlín, porque "le encarece", y por otro, la falta de medios, esto es, embarcaciones para trasladar la droga desde Sudamérica.

Según la ya citada conversación del 16 de julio de 2017, los responsables de la operación llegaron a contactar con otros "históricos" de la ría de Arousa, como "el Pastelero", Óscar Rial, detenido el pasado mes de julio en la "operación Fortaleza", José Andrés Bóveda, "Charly", o José Constante Piñeiro, "Costiñas", al que en las grabaciones se le menciona como "Cos" o "Costa". Pero las referencias al "viejo" Charlín continúan. En esta misma conversación, Víctor Manuel Pérez Santos asegura: "Me dijo el 'viejo' que ya tiene todo y vienen con todo para esta semana". En ese momento están en plenas negociaciones con un barco para desembarcar la droga en Muxía, y se habla de un mínimo de 1.200 kilos de cocaína. Los responsables del barco recibirían un 20 por ciento, un porcentaje sobre el coste del cargamento.

En otra conversación de julio de 2017, entra en escena "el sobrino", José Benito Charlín, hijo de José Luis, hermano del patriarca del clan. Parada y Pérez Santos se muestran molestos porque los Charlines no hacen más que pedir explicaciones sobre el "gancho ciego", el barco que transporta mercancía legal desde Sudamérica en el que irá camuflado el cargamento de cocaína. En agosto, el asunto parece más avanzado. Ya se han hecho las labores para contar con un barco "legal" con una carga de piedra o carbón, en el que iría camuflada la droga hasta Portugal, o bien a través de un pesquero de bajura con base en Muxía que cargue la cocaína en alta mar y la acerque a la costa, donde se desembarcaría con planeadoras. En este punto, sostiene la Policía, los Charlines ya habían accedido a hacerse cargo de una parte del cargamento.

Por alguna razón, aunque presumiblemente tenga que ver con la falta de medios de los Charlines, las cosas se complican en octubre. Falla el pesquero de Muxía que iba a realizar el trasbordo de la droga. Hay varios viajes de Francisco Melchor Charlín a Portugal, posiblemente para alquilar los servicios de un pesquero. Y mientras tanto, en algunas conversaciones se deduce que Pérez Santos está intentando "puentear" a los Charlines y contacta con una organización portuguesa, que está siendo investigada por la Policía Judiciaria lusa. Finalmente, la operación para traer la droga se pospone abruptamente unos meses, hasta enero de 2018.

Llega enero, y ya los portugueses han cobrado protagonismo. En una conversación, entre Víctor Pérez Santos y el luso Aurelio, sobre la compra de un pasaje para ir a negociar con los colombianos y venezolanos, el portugués espeta al gallego que no le va a dejar dinero a Francisco Melchor Charlín, una situación que parece haberse dado ya con anterioridad.

En los siguientes meses, Pérez Santos se habría reunido con dos ecuatorianos con contactos en Colombia y en sus conversaciones con Aurelio muestra su intención de apartar de la operación a Manuel Charlín y a su hijo Francisco Melchor, que no habría dejado de realizar visitas a los portugueses. De todo ello se colige que los Charlines carecían del músculo suficiente para acometer una operación de esta envergadura. Paralelamente, en Galicia, Parada habría contactado con Jacinto Santos Viñas, otro "histórico" del narcotráfico, y con el conocido hostelero de Boiro Mario Otero Díez. Será con estos nuevos contactos con los que finalmente la operación se desencalle, entrando en escena el Titán Tercero, propiedad de Pedro Rodríguez García. Éste partiría el 21 de abril hacia el Estrecho. A pesar de una avería que le obligó a parar en Cádiz, logró llegar a las costas africanas, donde se produjo el trasbordo de la droga. A su regreso a España se produjo la captura del barco, a principios de este mes.

La gran pregunta es si la paliza que el pasado mes de abril recibieron Manuel Charlín y su hijo en la mañana del miércoles 11 de abril, presumiblemente a manos de dos colombianos, tiene que ver con esta fallida operación, que como se ve, iba muy mal encaminada desde el principio.

El abogado allerano Francisco Miranda, de la firma VoxLegis, que defiende a varios de los investigados, se mostró convencido de que Manuel Charlín no tiene que ver con el alijo aprehendido. "Carece ya de la confianza de los cárteles, que saben que está en el punto de mira de las fuerzas policiales, y además carece de la infraestructura necesaria para montar una operación de este tipo", aseguró, al salir de los Juzgados de Vigo. Y se mostró convencido de que la detención de los Charlines ha sido una operación de "marketing policial".

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