06 de diciembre de 2018
06.12.2018

La mutua del chófer del autobús accidentado en Avilés aduce que ignoraba su epilepsia

Investigan si el historial del conductor de Alsa se perdió al cambiar de mutualidad y si el fatídico siniestro fue por un ataque o por la medicación

06.12.2018 | 01:23
Agentes y bomberos junto al autocar siniestrado.

La mutua del conductor del autocar de Alsa que se estrelló contra un pilar de la autopista "Y" en Avilés aduce ante el juez instructor que desconocía que hubiese sufrido un episodio de epilepsia. Sigue la instrucción de este brutal siniestro ocurrido el pasado 3 de septiembre, en el que murieron cinco personas y varias decenas sufrieron lesiones de diversa consideración, incluido el propio conductor, Omar L. M., que continúa su rehabilitación en una clínica privada ovetense.

Ahora la cuestión es dilucidar el motivo por el que la mutua no tenía conocimiento de los antecedentes epilépticos del conductor. Se va a investigar si el historial del chófer pudo perderse al cambiar de mutua hace unos meses. Omar L. M. sufrió un episodio epiléptico en 2015, lo que motivó que estuviese de baja durante un año. En la época del accidente estaba tomando una medicación prescrita para evitar esos episodios y estaba "asintomático", según indicaron fuentes cercanas al caso. Sin embargo, el reglamento de conductores establece que aquellas personas que hayan sufrido este tipo de ataques deben estar apartadas de la conducción cinco años, y se les concederá un nuevo permiso tras un informe favorable de un neurólogo, sólo válido por dos años.

Las partes van a investigar si el evidente desvanecimiento que sufrió Omar L. M. se debió a un episodio epiléptico o a la medicación que estaba tomando en ese momento. En este caso serán esenciales las periciales médicas. Tanto la empresa como las acusaciones particulares y el propio Juzgado encargarán la realización de exámenes al conductor para establecer de forma fehaciente qué ocurrió aquel 3 de septiembre.

El conductor aún no ha prestado declaración formal ante la Guardia Civil de Tráfico, aunque es posible que no pueda aclarar gran cosa, puesto que sigue sin recordar lo que aconteció aquel fatídico día. Los agentes sospechan que el accidente pudo deberse a un ataque epiléptico, no sólo por el antecedente sufrido en 2015, sino por la etiología del siniestro, en el que se aprecia un "agarrotamiento", compatible con un episodio de este tipo, que provocó que apretase el acelerador y el autocar pasase desde los 50 kilómetros por hora, a los que circulaba instantes antes del siniestro, hasta los más de 90 a los que pudo estrellarse.

No sabe cómo ocurrió

Los agentes tuvieron un acercamiento a Omar L. M. en el HUCA, donde estuvo ingresado dos meses. El conductor no supo explicar el motivo del siniestro y pasó todo el encuentro preguntando si algún vehículo había resultado dañado aparte del suyo. No hay indicio alguno que haga pensar que un segundo vehículo interviniese en el siniestro.

La investigación de esta brutal colisión corre a cargo del Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico (ERAT) de la Guardia Civil, con sede en Madrid, que ha reproducido el siniestro tras analizar los efectos del choque y la trayectoria del autobús. Su informe será clave en un juicio que se prevé complejo, ente otras cosas, por la gran cantidad de víctimas.

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