25 de enero de 2019
25.01.2019
Una operación que sobrecoge a todo el país

Los mineros asturianos excavan 16 centímetros cada hora para rescatar hoy al pequeño Julen

La Brigada de Salvamento trabaja sin descanso a 73 metros de profundidad para perforar los cuatro metros que la separan del estrecho pozo en el que cayó el menor, con los padres en vilo

25.01.2019 | 01:18
Los mineros asturianos excavan 16 centímetros cada hora para rescatar hoy al pequeño Julen

Cuatro metros. El ancho de una carretera nacional, arcenes incluidos. El largo de una furgoneta. Un poco más de la mitad de una portería de fútbol. Ésa es la distancia que ayer separaba a la Brigada de Salvamento Minero de Hunosa del pozo de Totalán, de sólo 25 centímetros de diámetro, al que cayó hace ya doce extenuantes días el pequeño Julen. Cuatro metros de tierra y roca, de dura piedra, que los ocho mineros asturianos excavan desde media tarde de ayer, palmo a palmo, para llegar al niño, de 2 años. Los mineros entraron en el túnel, excavado en paralelo al pozo, a las 17.45 horas de ayer, con los padres del pequeño siguiendo atentamente sus avances. Se espera que en la tarde de hoy puedan llegar al lugar en el que está Julen.

Los efectivos que participan en el operativo de rescate se resisten a poner plazos: la montaña de Totalán, conocida como el Cerro del Coronado, se ha encargado de echar por tierra cada previsión. Pero la estimación inicial era que los mineros tardasen entre seis y ocho horas en hacer cada metro de la galería que conectará el túnel vertical que se ha perforado en la montaña con el pozo al que cayó Julen, avanzando entre 12 y 16 centímetros cada hora. La distancia entre ambos son esos cuatro metros, por lo que la previsión es que durante la tarde noche de hoy, en algún momento entre las cinco de la tarde y la medianoche, los mineros completen la conexión y alcancen el pozo.

Los efectivos de la Brigada de Salvamento Minero pudieron comenzar ayer a trabajar tras varios días de tensa espera mientras se horadaba el túnel vertical que discurre en paralelo al pozo. La dureza del terreno fue dilatando los plazos, pero la mera presencia de los asturianos en Totalán, su prestigio a la hora de abordar los más complejos y arriesgados rescates bajo la superficie, ha supuesto una brizna de esperanza para los padres del niño y para todos aquellos que siguen minuto a minuto el desarrollo de la misión de salvamento de Totalán. "Ningún minero se queda en la mina, y para ellos Julen es, en estos momentos, un minero", decía ayer Juan López-Escobar, delegado del Colegio de Ingenieros de Minas del Sur en Málaga.

Vigilia

Los mineros comenzaron ayer a descender por el túnel vertical a las 17.45 horas. Era la imagen más esperada en Totalán. En ese momento, habían pasado once días y cuatro horas desde el fatídico instante en el que Julen cayó al pozo. Mientras la brigada de Hunosa comenzaba a excavar la conexión que les llevará hasta Julen, los padres del pequeño, José Roselló y Vicky García, seguían las labores con el corazón en un puño. A las 20.30 horas, la pareja participó en una vigilia convocada en el pueblo para rezar por el niño.

El acto religioso fue conducido por Juan José Cortés -el madre de Mari Luz, la niña asesinada en Huelva en 2008-, quien en su condición de pastor evangélico había organizado la vigilia "para que Dios obre ese milagro y les dé fuerzas a los mineros, a Julen y a sus padres". Unas doscientas personas arroparon a los padres del niño en la emocionada vigilia, en la que los participantes cantaron oraciones y alabanzas por el pequeño.

En el Cerro del Coronado, los mineros asturianos bajan por el túnel vertical en turnos de a dos, apretados en una cápsula de 1,05 metros de diámetro por 2,5 de altura. Comenzaron a excavar a 73 metros de profundidad, un poco por debajo del lugar en el que se cree que está Julen. El túnel vertical llega hasta los 80 metros de profundidad: en ese excedente, los mineros están depositando los fragmentos de tierra que extraen, palmo a palmo, del subsuelo de Totalán.

Los miembros de la Brigada de Salvamento se organizan en turnos de entre 30 y 40 minutos. En cada turno, dos mineros trabajan en la conexión entre el túnel y el pozo al que cayó Julen.

En los tramos en los que la tierra se deja hacer, utilizan martillo de picador; cuando encuentran roca dura, martillo perforador y microvoladuras controladas. A medida que se acerquen al lugar en el que se cree que está el menor, los mineros aumentarán la cautela. Una vez que complete la conexión, será el momento de inspeccionar el interior del pozo, previsiblemente con la ayuda de una cámara, para tratar de localizar el lugar exacto en el que se encuentra Julen. Nadie sabe qué se van a encontrar los miembros de la brigada una vez que hayan excavado esos cuatro metros. La conexión se realizará justo debajo del tapón de tierra que, a 71 metros de profundidad, bloquea el pozo por el que cayó Julen. El niño puede estar bajo ese tapón, a unos palmos de la galería, o más abajo, lo que obligaría a proseguir la intervención. Pero nadie duda que los ocho mineros asturianos darán, quizás hoy mismo, con el pequeño.

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