14 de julio de 2019
14.07.2019

Un segundo tribunal también condena al gallego que violó a una turista asturiana

Moisés A. G., que golpeó y forzó a una mujer que había ido de vacaciones a Tuy con su novio, no consigue librarse de su pena de diez años de cárcel

14.07.2019 | 00:16
Moisés A. G., durante el juicio en Galicia.

Su brutal comportamiento tendrá castigo. Moisés A. G., el joven gallego acusado de golpear y violar a una turista asturiana durante su estancia de vacaciones en Tuy (Pontevedra), ha sido condenado por un segundo tribunal, que ha desestimado su recurso de apelación contra la pena de diez años de prisión que le había impuesto la Audiencia Provincial de Pontevedra, quedando esta ratificada. Al condenado le restaría un recurso ante el Tribunal Supremo, difícil de prosperar, como última vía.

El relato de la víctima asturiana, que se personó como acusación particular bajo la dirección letrada de José Manuel Fernández González, con despacho en Oviedo, se ve refrendado con la nueva sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, que, sin embargo, resta credibilidad a la versión del condenado, quien, sin negar su presencia junto a la víctima en el apartado y boscoso lugar donde se consumó la violación, asegura que las relaciones sexuales fueron consentidas y que se conculcaron sus derechos al conceder toda prevalencia al relato de la asturiana frente al suyo.

Los hechos probados indican que, la misma noche en la que llegó a Galicia para pasar las vacaciones de Semana Santa, la mujer asturiana salió a un bar de O Porriño junto a su pareja para tomar unas consumiciones. Allí conocieron al que sería su agresor. Tras consumir alcohol, y haberse vuelto su novio al hotel, Moisés A. G. se ofreció para llevar a la asturiana al hospedaje, algo a lo que ella accedió. Pero lejos de cumplir con esa intención, el joven gallego se desvió hasta un lugar apartado y entre árboles. Aseguró que quería esnifar una raya de cocaína, para lo que salieron del coche. Sin embargo, lo que hizo fue abalanzarse sobre su víctima y quitarle la ropa antes de introducirla en el turismo. Ella trataba de zafarse con gritos y golpes de su agresor, que se bajó los pantalones para intentar consumar su propósito. Ante la negativa de la asturiana, la golpeó de forma "continuada e incesante" en la cabeza hasta que se rindió.

Una vez finalizada la violación, la víctima aprovechó un momento en el que su agresor salió del coche para vestirse y escapar. Tuvo que huir introduciéndose en una laguna natural, desde la que llamó al servicio de Emergencias y donde fue encontrada por la Guardia Civil. El informe médico detalló numerosas lesiones por los golpes sufridos así como el hallazgo de semen del violador.

Moisés A. G. defendió en su recurso de apelación su versión, insistiendo en que las relaciones habían sido consentidas y que ya había habido flirteo previo en el baño del bar donde se conocieron. Acusó a la asturiana de inventar la historia para justificarse ante su novio. Sin embargo, los jueces no le dan credibilidad alguna, al no justificar de ninguna manera las lesiones que presentaba la víctima, cuyo relato, por contra, no tiene fisuras.

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