11 de septiembre de 2019
11.09.2019

La cuarta muerte trágica en los últimos tres meses deja consternado al municipio de Tapia

"Era un pedazo de pan, todo corazón", indican los conocidos del joven Adrián González, de 26 años y vecino de La Veguina l La investigación apunta a un accidente

10.09.2019 | 23:41
La cuarta muerte trágica en los últimos tres meses deja consternado al municipio de Tapia
Vecinos, ayer, en El Rabote, con el coche fúnebre al fondo a la izquierda. En el recuadro, imagen del fallecido.
La cuarta muerte trágica en los últimos tres meses deja consternado al municipio de Tapia

Pese al esfuerzo de las decenas de voluntarios que ayer se congregaron en el campo franquino de La Alameda para buscar al tapiego Adrián González, no fue posible hallarle con vida. El cuerpo del joven, de 26 años y vecino del pueblo de La Veguina (Tapia), fue localizado pasadas las nueve y media de la mañana por el helicóptero de la Guardia Civil. Estaba sumergido en un pozo en las inmediaciones de la presa de El Rabote, muy cerca de donde fue visto por última vez, pasadas las tres de la madrugada del lunes, cuando regresaba a casa tras un largo día de fiesta en la romería de Porcía. "No se podía esperar otra cosa, aunque siempre hay una esperanza", señalaba ayer, visiblemente abatido, uno de los vecinos que participaron en el operativo.

Los investigadores manejan la hipótesis de una muerte accidental, aunque será la autopsia la que determinará la causa de un fallecimiento que ha ocasionado una honda consternación en la comarca. "Se tuvo que haber equivocado, porque el camino por el que fue está impracticable", señalaba ayer un hombre en el núcleo de El Rabote. Los conocedores de la zona creen que el joven trataba de buscar un atajo para llegar lo antes posible a su casa. "Estaba en el pozo, pero hubo suerte y le vieron bien desde el helicóptero. Dicen que se veía mejor desde arriba que desde tierra. Tuvo que resbalar o algo, si no, no se entiende lo que pasó", apuntaba otro hombre.

Era habitual que Adrián abandonara a pie la jira de Porcía, adonde se había desplazado en su propio vehículo. Lo dejó aparcado en el pueblo de La Roda y desde allí terminó el trayecto caminando hasta La Alameda para vivir una de las fiestas más multitudinarias y queridas de la zona. Y es que a pie suelen ser los desplazamientos de los habitantes de los pueblos más próximos, tanto en Tapia como en El Franco, los concejos que más intensamente viven el día grande de Nuestra Señora de los Remedios. "La vuelta a casa siempre es lo más peligroso y algo que no se puede controlar. Irse solo es un peligro", relataban en otro de los corrillos.

La búsqueda del joven, que vivía en La Veguina con su madre, su abuela y su hermana, comenzó el lunes por la tarde. La familia dio la voz de alarma en torno a las cinco al ver que no regresaba a casa tras la romería. Su imagen con el atuendo que lució el día de la jira (sudadera negra y falda escocesa) circuló por las redes sociales con un mensaje que solicitaba ayuda para dar con cualquier pista de su paradero. Agentes de la Guardia Civil, acompañados de sus amigos y conocidos, fueron los primeros en buscarle en la tarde del lunes, pero no hubo suerte en el primer rastreo.

A última hora del lunes se hizo un nuevo llamamiento a través de las redes sociales para comenzar con una búsqueda más en profundidad al día siguiente. A las ocho de la mañana de ayer se reunieron más de cien personas, entre vecinos y efectivos de Protección Civil y la Guardia Civil. Este último cuerpo, que desplazó a la zona a personal de diferentes especialidades como el servicio cinológico, se hizo cargo de las diligencias del caso, a través de la Policía Judicial. Tras conocerse el hallazgo de un cuerpo junto a la presa de El Rabote los voluntarios se reunieron junto a la entrada de La Alameda, donde ayer se realizaron las tareas de limpieza por ser el primer día hábil tras el festejo del domingo.

Aunque pasadas las nueve y media se localizó el cuerpo, hubo que esperar cerca de dos horas más para que llegaran los efectivos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) y sacaran a tierra el cadáver desde las aguas del río Porcía. Fue un amigo del joven el encargado de hacer la identificación, mientras su madre y su hermana pequeña aguardaban muy cerca el fatal desenlace, apoyadas en todo momento por diferentes especialistas. "A la madre se la ve con una entereza tremenda. Es terrible lo que están viviendo", apuntó otro allegado.

Nuevo trabajo

Todo el mundo se deshacía ayer en halagos hacia el joven y su familia, "todos muy buena gente", sin terminar de creerse "la mala suerte" de haber perdido la vida de este modo. "La tenía ahí y punto, no hay más que pensar", indicó una vecina. "Era un pedazo de pan, todo corazón", comentaron los allegados de Adrián, rotos por el dolor de su fallecimiento.

El joven, de la conocida como casa El Mozón de La Veguina, había trabajado este verano de ayudante de cocina en un conocido establecimiento hostelero tapiego, donde "estaban muy contentos con él" pues "se le daba muy bien la cocina". No obstante, estaba contento porque había aprobado recientemente unas oposiciones a celador. Su madre, también muy querida, es la presidenta de la Asociación de Mujeres "Apóstol Santiago", de La Veguina.


La cuarta muerte trágica que sufre el municipio tapiego en los últimos tres meses


El concejo de Tapia vive sobrecogido por las trágicas muertes que se han registrado en los últimos tres meses. Adrián González es el cuarto fallecido del concejo en este periodo en situaciones dramáticas.

El primer suceso fue el pasado 1 de julio, cuando falleció Héctor Fernández, de 36 años y vecino de El Valle de San Agustín, al no poder recuperarse de una caída de un caballo sufrida unos días antes. El Valle es el pueblo a apenas cuatro kilómetros de La Veguina. El siguiente suceso fue el 17 de julio, cuando se produjo un fatal accidente de camión en Villayón que acabó con la vida de Israel González, un camionero de 44 años natural del pueblo tapiego de Mántaras, aunque afincado en Barcia (Valdés). El tercer suceso fue el 23 de julio, cuando falleció Avelino Cernuda, valdesano de nacimiento y vecino de la capital tapiega, de 73 años. Todo apunta a que sufrió un resbalón mientras se desplazaba a una cala de la zona a pescar y su cuerpo fue arrastrado por la marea y apareció flotando en la cala de Represas. "Menuda racha más mala llevamos", se lamentaban los vecinos que ayer se acercaron a Porcía.

La romería de Nuestra Señora de los Remedios, tras la que falleció Adrián González, no es una fiesta especialmente problemática; de hecho, llevaba unos años sin incidentes. El último suceso de gravedad se remonta a 2008, en la fatídica edición en la que se registraron dos fallecimientos. El primero fue un joven de Grado de 31 años que fue atropellado en la carretera nacional 634 cuando salía del campo de la fiesta. El segundo fue Jorge Fernández, de 24 años y natural de Las Vegas (Corvera). Sufrió una caída de unos tres metros que le produjo la muerte y su cuerpo fue encontrado semihundido en el río Porcía, una historia muy similar a la del joven tapiego.

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