"La condena la voy a llevar de por vida". Así lo aseguró ayer el dueño de la finca en la que murió Julen, el niño de 2 años rescatado sin vida por la Brigada de Salvamento Minero de Asturias trece días después de caer en un pozo en enero de 2019 en Totalán (Málaga). David Serrano fue condenado ayer a un año de prisión por un delito de homicidio por imprudencia grave, aunque no entrará finalmente en la cárcel. La pena fue acordada el día anterior entre las acusaciones y su defensa.

En declaraciones a los periodistas y tras haber escuchado la condena impuesta por el magistrado de Penal número 9 de Málaga, el acusado expresó su "alivio" y confesó haberse quitado un peso "muy grande", aunque afirmó que intentará afrontar la situación "de la mejor manera posible, pero siempre llevándolo a la espalda". Asimismo, Serrano indicó que el perdón que pidió a los padres del pequeño fue "de corazón". "Jamás he querido que a ese niño le pasara nada", subrayó en la sala en el momento de su derecho a la última palabra.

Por su parte, el padre de Julen, José Roselló, ha dado las gracias a los medios de comunicación por "el apoyo y el respeto" con ellos, aunque ha asegurado que a pesar de que el proceso judicial ha terminado "satisfecho nunca voy a poder quedar".